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El Mundo

Opinión: Coalición con Rusia contra el EI es imprescindible

El Estado Islámico expande su terror en muchas regiones del mundo. De ahí que sea correcto y no una traición a nuestros valores analizar la idea de formar una coalición con Rusia contra el EI, opina Ingo Mannteufel.

Formar una coalición con Rusia en la lucha contra el llamado Estado Islámico (EI) es imprescindible en estos momentos. Tanto el presidente francés, François Hollande, como su homólogo estadounidense, Barack Obama, parecieran estar sopesando esta idea. Alemania debería unirse a este plan – no obstante, sin hacerse ilusiones sobre una cooperación armónica con Rusia. Y tampoco debería caer en el error de creer que en los próximos años nacerán democracias florecientes en el inestable Cercano Oriente, una vez que el presidente sirio, Bashar al Assad, haya sido derrocado.

Ha llegado la hora de la política real

Y es que, desde luego, el presidente ruso, Vladímir Putin, no es un socio que precisamente comparta los mismos valores que Occidente. No debemos olvidar la política agresiva del Kremlin contra Ucrania y la anexión de Crimea por parte de Rusia, que fue violatoria del derecho internacional. Las sanciones que en consecuencia se impusieron contra Moscú deben mantenerse. También está claro que el dictador sirio Al Assad no puede ser ningún verdadero socio, puesto que es uno de los causantes de la espiral de violencia en Siria. Es responsable de los más de 250.000 muertos en el país y de la ola de refugiados, eso es innegable.

Ingo Mannteufel dirige la redacción rusa de DW.

Ingo Mannteufel dirige la redacción rusa de DW.

El interés de Putin en formar una coalición contra el EI tampoco nace de una inquietud humanitaria, sino que obedece claramente a intereses geopolíticos. Seguramente el Kremlin también está usando la conmoción de Occidente por los atentados en París para superar su aislamiento internacional, imponer su política y volver a consolidarse como una potencia reconocida. Después de todo, el apoyo diplomático ruso hacia Al Assad desde 2011 también ha contribuido a la guerra en Siria.

¿Significa esto que deberíamos descartar desde el inicio una coalición con Rusia, y con ello fácticamente también con Al Assad, contra el EI? Desde luego que no. Los problemas internacionales no se solucionan en un ambiente de tertulia junto con actores que piensan de la misma manera, y tampoco se llega a resultados perfectos.

Además: tanto Turquía, que es miembro de la OTAN, como por supuesto Arabia Saudita también son responsables de la guerra en Siria. Asimismo, entre los grupos opositores a Al Assad del llamado Ejército Libre Sirio se encuentran representantes que, tras el derrocamiento del mandatario, serían capaces de cometer un genocidio contra millones de alevíes. ¿Acaso son ellos mejores socios? Y, por último, debemos reconocer que muchos de los problemas actuales en la región fueron creados a raíz de la peligrosa política de intervención de EE. UU. durante la era del presidente George W. Bush.

Metas y condiciones concretas

En lugar de emitir declaraciones morales sobre con quién no deberíamos cooperar, los atentados de París deberían conducir finalmente a una política real con un enfoque muy claro. Para ello se necesitan metas y condiciones concretas. En primer lugar, la secta apocalíptica islamista del llamado Estado Islámico debe ser derrotada totalmente, tanto en Siria como en Irak y en Europa. Para lograrlo, es necesario ejercer presión sobre los patrocinadores del EI en los Estados del Golfo, así como coordinarse estrechamente a nivel militar con Rusia. Después de todo, no sirve de nada lamentarse de que Moscú tenga su propia base militar en Siria y de que sea un factor importante. El hecho de que Putin sacará sus beneficios propagandísticos de ello no debería importar de momento, mientras que Occidente se mantenga firme en su política respecto a Ucrania.

En segundo lugar, la región entera del Cercano Oriente debe ser pacificada y estabilizada tras la derrota del EI con una Conferencia de Oriente Próximo que recuerde la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (CSCE). El precio que se pagará seguramente será alto, ya que Al Assad probablemente seguirá gobernando un pequeño territorio dentro de lo que quede de Siria. No obstante, la alternativa sería que la espiral de violencia continúe, causando un sufrimiento infinito, así como el peligro de que el terror se sigua expandiendo a Europa, África y Asia.

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