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Alemania

Opinión: balance de la gira internacional de Merkel

En julio se realizará en Hamburgo la reunión del G-20, que preside Alemania. Con ese argumento la canciller realiza una serie de giras útiles de cara a la campaña electoral interna, dice Sabine Kinkartz.

Angela Merkel es una veterana del mundo de la política internacional. En sus 12 años de canciller vivió casi todo lo posible. Ella sabe qué es riesgoso y qué puede ser usado para su beneficio. Un ejemplo es la presidencia alemana del G-20. Si juega hábilmente sabe que puede usar ese encuentro de las principales economías del mundo a su favor. Y en un año electoral como este, eso es un verdadero regalo.

Pero todo eso está por verse. Cuando los líderes del G20 lleguen a principios de julio a Hamburgo, la angenda tendrá que estar clara: el futuro de la economía global en curso, el cambio climático, políticas de género..., es decir, aquellos temas en los que Alemania se enfocó en los útlimos tiempos. 

Por eso, la canciller estuvo viajando bastante durante estas últimas semanas. Presidentes, reyes y líderes deben estar informados y unidos en el mismo barco. La meta es que de Hamburgo solo salgan mensajes e imágenes positivas llenas de unidad y armonía.

La política exterior

Pero, obviamente, Merkel no viajó solo como presidenta del G-20 a los Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita o Rusia. Ella sigue siendo la canciller y con cada gira abre puertas para la economía alemana y se ratifica como presidenta de la CDU en un contexto de campaña electoral.

 

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En política se sabe que si afuera se crea una imagen próspera esto repercute internamente. No en vano el ex líder de la socialdemocracia Sigmar Gabriel nunca fue tan querido como ahora que es Ministro de Relaciones Exteriores.

En Arabia Saudita, Merkel habló como canciller sobre seguridad y lucha contra el terrorismo. Como presidenta del G-20 se dedicó a temas como la protección del clima. Algo que también ofrece muchas oportunidades para la economía alemana en el terreno de las energías renovables.

Y cada vez que se encontró con mujeres empresarias dedicó un párrafo a las cuestiones de género. Incluso, desde lo simbólico, Merkel usó pantalón y no se paseó con la cabeza descubierta en el país de los jeques.

Merkel tiene autoridad

En un país donde las mujeres tradicionalmente no pueden decir mucho, la canciller se hizo escuchar entre los más poderosos. Merkel transmite una sensación de fuerza y confianza en sí misma. Un mensaje que también es útil si se mira al electorado alemán.

En paralelo, Merkel evita la confrontación directa. Su línea es prágmatica y en busca de objetivos precisos.

En Rusia, donde este miércoles (03.05.2017) Merkel se reunirá con Putin, va a suceder algo similar. El presidente recibirá a la canciller en la ciudad turística Sochi. El destino fue elegido por Putin y queda claro que en política nada sucede sin segundas intenciones.

Lo cierto es que en un ambiente tan agradable como el de Sochi, la conversación puede fluir de un modo más relajado. Una vez más, la charla girará sobre los temas del G20. Pero sobre todo la crisis de política exterior, en especial el conflicto en Ucrania y la guerra en Siria. Una vez más, los límites entre la canciller, la presidenta del G-20 y la campaña electoral de Merkel se vuelven borrosos de nuevo.

La lucha interna 

Merkel es consciente de que en la gran escena política internacional tiene mucha más ventaja que en la campaña rural en las pequeñas ciudades. Los actos de campaña y los mercados no son su mundo. Ella sabe que su mejor imagen la da en lo que conoce, en donde transcurre su trabajo cotidiano. Como canciller y en la política exterior. Como una mundialmente reconocida gestora de crisis.

Este juego podrá jugarlo hasta julio, habilitada por su rol de presidenta del G-20. También así podrá enfrentar a quienes critican sus ausencias argumentando que allá está luchando. Y en paralelo enorgullecerse de sus altos números de las encuentas.

La CDU hoy está por delante del SPD. Su candidato a canciller, el ex presidente de la eurocámara, Martin Schulz, ha matizado su crecimiento después de un arranque furioso. Y eso incluso, a pesar de que está hiper presente en la campaña electoral en Renania del Norte-Westfalia y en Schleswig-Holstein. Pero a Schulz se le encuentra sólo en los actos y en los mercados, encuentros de menor foco. Por ello, una presidencia del G-20 es un regalo para su contrincante.

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