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Alemania

Opinión: Alemania y el nuevo orden mundial

Ya nada es como era en el mundo. Y un impaciente ministro alemán de Relaciones Exteriores demanda que Europa actúe y piense estratégicamente. Ya es hora de ello. Pero Jens Thurau tiene algunas objeciones.

El análisis es correcto: el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Sigmar Gabriel, bosquejó en la Fundación Körber un mundo que ha cambiado. En una palabra: el orden mundial de la postguerra ha llegado a su fin, el siglo estadounidense es historia. China pugna por una influencia global cada vez mayor; Estados Unidos se retrae en el egoísmo y el nacionalismo. Pero cada vacío en la política mundial ha sido rápidamente llenado por otros. En Siria, por ejemplo, por Rusia. O por China, en África. Según Gabriel, Europa no debe seguir limitándose a lanzar lamentos morales desde la "línea lateral”, sino que debe definir claramente sus intereses y pensar de manera estratégica.  En otros términos: debe arreglar por fin sus propios asuntos y profundizar la integración europea, aunque por el momento esto no sea nada popular. Y debe buscar aliados allí donde se presenten: no siempre, por acto reflejo, al otro lado del Atlántico, como en el pasado. Correcto, pero en este punto surge el primer reparo:

Objeción número 1

¿Es cierto, como dice Gabriel, que el cambio de Estados Unidos tiene lugar independientemente de Donald Trump? ¿Que ha quedado atrás para siempre, en su antigua forma, su papel de superpotencia mundial, defensora de la democracia, de la libertad y de Europa? Es verdad lo que dice Gabriel: dentro de poco, habrá en Estados Unidos más personas con raíces africanas o latinoamericanas que europeas. Pero ¿no hay acaso también amplias protestas en Estados Unidos contra su presidente ególatra? ¿Contra su arrogancia? ¿No hubo, pese a una brutal campaña electoral, más personas que votaron por la impopular Hillary Clinton que por Trump, precisamente para evitar lo peor? Es posible que Gabriel esté descartando prematuramente a Estados Unidos, pese a que subraya que Washington "sigue siendo nuestro aliado más importante”. Quizás su análisis refleja más bien la impaciencia por tomar de una vez por todas en serio el proyecto europeo, en lugar de seguir esperando.

Objeción número 2

Thurau Jens Kommentarbild App

Jens Thurau.

En este punto surge la segunda objeción. Gabriel tiene razón en que Europa debe tomar conciencia de sí misma, defender sus propios valores y velar por ganar poder, porque un mundo sin polos de poder sería en extremo peligroso, sobre todo para Alemania. Pero Gabriel habla sobre todo de la cooperación con Francia. En su discurso solo mencionó una vez a Gran Bretaña, en una breve alusión al "brexit”. ¿No sería mejor, partiendo de Berlín y París, buscar la unidad con todos los europeos, también en forma independiente de la UE? ¿Con Londres, con el sur, con los europeos del este, por irreal que pueda sonar por el momento? Si se trata de Europa, se trata de todos. En este punto es perceptible el disgusto de Gabriel por el hecho de que la política alemana todavía no haya dado respuesta a los amplios planes de reforma del presidente francés, Emmanuele Macron. "En lo que respecta a ideas europeas, 10:0 para Francia”, clamó Gabriel en la conferencia. Otra muestra de impaciencia.

Eso puede obedecer también a que se trató de una especie de discurso de postulación para seguir al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores alemán. Hace poco, cuando se negociaba una colación entre cristianodemócratas, verdes y liberales, parecía que la carrera de Gabriel llegaba a su fin. Pero ahora su partido, el socialdemócrata (SPD), conversará con la canciller sobre una prolongación de la alianza, quizá con Gabriel como ministro. Así de rápido pueden cambiar las cosas.

Por eso: el análisis de Gabriel es correcto y agudo. Pero si es cierto que todo fluye, también es posible que haya sorpresas positivas, en Estados Unidos y quizás incluso en Gran Bretaña. Aparte de eso, el planteamiento central es válido: ¡Adelante, Europa, abandona la línea lateral y entra en la brega! Hay suficientes valores que defender, en lo posible con mucho cerebro y un poco menos de moral.

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