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El Mundo

Opinión: Ahorrar y aún así triunfar

Las jugadas de Putin no solo sorprenden, sino también burlan a Occidente. Con su repliegue parcial de Siria, Rusia obtiene definitivamente el control del país y de Assad, en opinión de Christian Trippe.

Cada gran potencia cultiva sus ritos y monta escenificaciones. La variante rusa de la “misión cumplida” se presentó de manera poco espectacular. El presidente ruso citó a sus ministros de Defensa y de Exteriores a su despacho y anunció en un ambiente lo más casual posible el término de los ataques aéreos en Siria, afirmando que los objetivos militares ya se habían logrado en su mayor parte. La escueta declaración de Moscú fue recibida en el mundo entero como una sensación de mediano alcance.

Rusia intervino en la guerra civil siria para combatir a los terroristas islámicos. Pero esa era solo una parte de la verdad. Moscú tenía también una agenda oculta. Desde un comienzo, los aviones rusos combatieron igualmente a milicias apoyadas por Occidente en su alzamiento contra Assad. Dado que la de Siria es además una guerra sucedánea, Rusia combatió allí también a Estados Unidos y sus aliados.

Lo importante se queda

A todo esto, los islamistas prehistóricos del autodenominado “Estado Islámico” (EI) aún no han sido derrotados. En este punto, Rusia debe y quiere seguir actuando. Después de haberse reprochado mutuamente durante semanas no haber hecho a propósito lo suficiente o haber hecho lo equivocado en la lucha contra el EI, Estados Unidos y Rusia parecen planear por primera vez un proceder conjunto. Rusia dejará tras su retirada parcial suficientes pertrechos militares en Siria como para participar en semejante campaña.

Viéndolo bien, se trata de una versión “ultra light” de un repliegue militar, un “replieguito”. Solo cazabombarderos, pilotos y personal de tierra son enviados de regreso a Rusia. Para la industria militar rusa, Siria ha sido como una gigantesca sala de exposiciones. Nuevas aeronaves entraron en acción por primera vez. Pero el asunto fue caro. Y Rusia debe ahorrar. El país se ve afectado por una profunda crisis económica y por las sanciones occidentales debidas a su agresiva política con respecto a Ucrania.

Christian Trippe

Christian Trippe

El presupuesto militar podría ser recortado el año entrante en un cinco por ciento. El principal empresario del sector armamentista cuenta incluso con un 10 por ciento menos de encargos del Ministerio de Defensa de Moscú. También esta realidad incide en la sorpresiva decisión de Putin de interrumpir los ataques aéreos. Moscú ahorra así mucho dinero y no pierde nada estratégicamente, porque Rusia se ha instalado militarmente en Siria de forma permanente. El puerto militar ruso en Siria, las bases aéreas ampliadas con gran despliegue de recursos y la correspondiente protección de esas instalaciones se mantendrán allí.

Rusia y Assad

A todas luces, el gobierno de Assad solo ha sobrevivido porque los militares rusos llegaron en ayuda de las agobiadas Fuerzas Armadas sirias hace seis meses. Ahora el régimen de Damasco también está por completo en manos de Rusia en el aspecto político. Además hay rumores sobre desavenencias entre Moscú y Damasco. En ese cuadro encajan las declaraciones de un portavoz del Kremlin en cuanto a que el futuro político del presidente Assad no fue tema en las consideraciones que llevaron a la retirada parcial de tropas. Hablando claro: el Kremlin no se interesa ya por Assad, después de haber actuado durante meses como protector de presuntamente tan legítimo régimen.

Con estas maniobras políticas, Rusia adquiere una posición sobresaliente en las negociaciones de paz de Ginebra. Precisamente ese era el plan: volver a convertirse, mediante la intervención en Siria, en un actor global de igual a igual. Actualmente casi nadie habla ya de la situación en el este de Ucrania, del papel de Rusia, del llamado “Proceso de Minsk”. ¿Y la anexión de Crimea, hace dos años? Pues parece que pasará a ser un tema para expertos en derecho internacional. Son efectos colaterales de la intervención rusa en Siria, que le vienen muy bien a Putin.

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