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Ecología

ONU: por un mundo sin mercurio

Después de años de negociaciones, los ministros de Medio Ambiente de los países miembros de la ONU acordaron comenzar un proceso que llevaría a la prohibición de uno de los metales más venenosos del mundo: el mercurio.

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Conferencia de PNUMA en Nairobi del 16 al 20 de febrero

Después de largas negociaciones, los ministros de Medio Ambiente de la Organización de Naciones Unidas reunidos en Nairobi han acordado finalmente la prohibición del mercurio. Éste es el primer paso de un proceso que tomará unos dos años hasta que esté elaborado un marco legal para sacar del mercado este metal pesado, debido a que su inhalación, ingestión o contacto es dañino al ser humano, al calentarse produce vapores tóxicos y corrosivos.

Según datos difundidos en la cumbre de Nairobi, unas 6000 toneladas de mercurio -dañino al sistema nervioso humano y causante de pérdida de memoria o falta de visión- entran cada año en el medio ambiente. Otros efectos que produce son daños al hígado, pérdida de memoria o falta de visión. Unas 2000 toneladas proceden de la quema de carbón en fábricas y hogares.

Uno de los venenos más mortales

“Todos estamos de acuerdo en que debemos tener una directiva vinculante”, declaró Nick Nuttall, portavoz del Programa de Naciones Unidas para Medio Ambiente (PNUMA), de ello se encargará hasta el año 2011 un comité especializado. Nuttall subrayó que “el mercurio es uno de los venenos más mortales que existen”.

Lo peor de todo es que últimamente su empleo ha crecido sobre todo debido a su utilización en centrales térmicas de carbón. Achim Steiner, director del PNUMA, ha instado a las decenas de ministros reunidos en Kenia a tomar una decisión histórica sobre el mercurio después de siete años de conversaciones.

La estrategia que eliminaría esta amenaza a la salud en todo el planeta debería cubrir una reducción de su utilización en procesos industriales –como el procesamiento del carbón y el oro- y en productos como lámparas como fuentes de luz ultravioleta, en espejos, termómetros, fluorescentes. También en pilas y baterías.

UNEP-Konferenz in Nairobi, Kenia

Mwai Kibaki, presidente de Kenia (centro) y Achim Steiner,director del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (izq).

La prohibición afecta a grandes mercados

Para las baterías –dado que contienen otros metales como plomo y cadmio- existe en la UE desde septiembre 1998 una directiva que estipula cuotas anuales para su recolección: cada país debe encargarse de la recolección de un 35 por ciento de las baterías producidas en un año y encargarse del reciclaje del 25 por ciento de ellas hasta el 2012. Una prohibición del uso del mercurio también incidiría en este gran mercado.

En la discusión acerca de la necesidad de prohibir este metal pesado cabe resaltar el cambio de discurso de Estados Unidos, país que hasta el momento había bloqueado toda posibilidad de prohibición del metal. Cientos de centrales térmicas en los Estados Unidos tendrían que acatar la prohibición. “Es notorio cómo ha cambiado la atmósfera”, comentó en rueda de prensa el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel.

Aunque algunos países -como India y China- preferirían un acuerdo voluntario, el veto a la utilización del mercurio ha empezado su camino. El subsecretario de Estado estadounidense para Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, Daniel Reifsnyder, dio el pitazo: “Hemos llegado a un punto en el que hay un llamamiento para unirnos y lanzar un comité intergubernamental de negociación para desarrollar un acuerdo internacional sobre el mercurio. Estados Unidos se une ahora a ese llamamiento”.

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