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El Mundo

Obama va en serio con sus “órdenes ejecutivas”

El presidente de EE.UU., Barack Obama, se enfrenta a los republicanos con una reforma migratoria aprobada por decreto. Y éste es sólo uno de los ámbitos donde no pedirá apoyo a la oposición, opina Michael Knigge.

En la recta final de su segunda legislatura, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, emprende un cambio de talante, pasando del hombre conciliador al político puro y duro. Tras su elección en 2008, Obama creyó que podría funcionar como una especie de árbitro entre ambos bandos, sondeando las diferencias y transformándolas en soluciones aceptables. Pero con el bloqueo de los republicanos a su reforma del sistema de salud, el demócrata descubrió que el compromiso no forma parte del vocabulario de la mayoría de sus opositores en el Congreso. Más tarde, tras su reelección, Obama y sus asesores llegaron finalmente a la conclusión de que no podían colaborar políticamente con los republicanos.

Temas prioritarios

Michael Knigge, comentarista de Deutsche Welle.

Michael Knigge, comentarista de Deutsche Welle.

Tras la bofetada de los comicios legislativos hace pocas semanas y la toma del control del Congreso por parte de los republicanos, el presidente ya no necesita mantener las formas de cara a potenciales electores. Ya no afrontará otras elecciones. Por eso, ahora se trata de cumplir –o por lo menos intentarlo– sus promesas electorales, aunque sea en solitario, sin contar con el apoyo de la oposición.

La reforma de las políticas migratorias, aprobada por decreto, era una de esas deudas pendientes. Durante su campaña de 2008, Obama dijo literalmente que, aunque no lograría aprobar una ley sobre migración en los primeros cien días, sí la aprobaría en su primer año de mandato. Ahora, después de seis años y un intento de compromiso con los republicanos, Obama quiere tachar ese tema de su lista. Es lo único que puede hacer por su credibilidad personal, por su legado político y por la elegibilidad de su partido en los próximos comicios presidenciales.

Pero no sólo por eso. La reforma aprobada por “orden ejecutiva” no es un remedio milagroso y el debate sobre la inmigración no terminará por decreto presidencial. Pero sí es un gran paso hacia una perspectiva duradera para las millones de personas que, en su mayoría procedentes de México, viven y trabajan en el país desde hace años sin cumplir los requisitos legales para ello.

Protección medioambiental y Guantánamo

Obama también tendrá que tomar decisiones sobre otros dos temas centrales antes de su despedida: la implementación de medidas más ambiciosas para la protección del medio ambiente y el cierre del campo de prisioneros de Guantánamo. Ambos tópicos son dinamita en materia de política interior y muy difíciles de cumplir. Tras varios intentos de acuerdo, Obama tuvo que dejarlos como asuntos pendientes hasta el final de su mandato.

En lo que concierne al medioambiente, Obama prometió en campaña que Estados Unidos recuperaría el liderazgo durante su mandato. En relación con Guantánamo, el hombre fuerte de la Casa Blanca se mostró decidido a cerrarlo durante su primer año. Sin embargo, no hizo ninguna de las dos cosas y ahora le queda poco tiempo para honrar su palabra. Aunque tendrá que enfrentarse a una fuerte oposición desde las filas republicanas, no podrá quedarse de brazos cruzados.

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