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Política

Nuevo pugilato diplomático entre Londres y Moscú

El cierre de una filial en San Petersburgo del British Council, el brazo cultural de la diplomacia británica, marca un nuevo punto álgido en las relaciones británico-rusas, ya deterioradas por el caso Litvinenko.

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El British Council, en el ojo del huracán ruso.

Desde el escabroso asesinato del ex agente secreto Alexander Litvinenko en pleno Londres, las relaciones entre Gran Bretaña y Rusia han ido dando tumbos. La negativa rusa a extraditar al sospechoso del crimen, Andrei Logowoi -antiguo colega de la víctima en el negocio del espionaje- causó tanta molestia en la capital británica como la provocada en Rusia por el rechazo londinense al pedido de extradición del exiliado Boris Beresowski, destacado crítico del Kremlin contra el que se han incoado varios procesos judiciales en Moscú.

Explicación poco convincente

Al intercambio de declaraciones poco cordiales e incluso amenazas, siguió la expulsión recíproca de 4 diplomáticos por bando, en julio del año pasado. Y ahora estamos ante una nueva escalada de la tensión, detonada por la decisión rusa de exigir el cierre de las filiales del British Council en San Petersburgo y Ekatarinburg, remitiéndose oficialmente a problemas jurídicos de status para operar. La explicación no resultó en absoluto convincente para lo súbditos de Isabel II, que decidieron ignorar la orden y mantener abiertos los correspondientes centros culturales. Y eso, a su vez, fue interpretado por los rusos como una magna provocación y expresión de comportamiento colonialista, según las palabras utilizadas por el Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Por muy flemáticos que sean los británicos, sobre todo cuando se mueven en el terreno diplomático, el hecho de que los rusos hayan optado por pasar de las palabras a los hechos y someter a algunos miembros del personal del British Council a interrogatorios terminó por cortarle la paciencia al ministro de Exteriores londinense, David Milibald, quien calificó semejante proceder de “completamente inaceptable”.

Vaso colmado

Russland Großbritannien Streit um British Council Büro Sankt Petersburg

Cerradas permanecieron las puertas de la filial de San Petersburgo.

Por si fuera poco, un incidente ocurrido en la víspera vino a caldear aún más los ánimos: el jefe de la filial de San Petersburgo del British Council, Stepehn Kinnock, fue detenido transitoriamente el martes por la noche tras haber cometido una infracción de tránsito y haber sido acusado de conducir bajo la influencia del alcohol. Los británicos no creen que se trate de una simple coincidencia, máxime porque el afectado es nada menos que el hijo del ex jefe laborista Neil Kinnock.

Sea como fuere, tantas gotas colmaron el vaso: la filial de San Petersburgo fue cerrada por ahora, si bien la medida no tiene carácter oficial. Y es poco probable que represente el último episodio en esta entreverada historia, de claro trasfondo político, en vista que de que los servicios de inteligencia rusos vienen acusando desde hace tiempo al British Council de reclutar informantes. Londres, obviamente, no está dispuesto a aceptar tales cargos, ni la intimidación de sus funcionarios en Rusia.

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