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Economía alemana

Nubes en el horizonte económico alemán

En su informe de otoño, destacados economistas reprochan al Gobierno alemán haber sentado bases políticas inapropiadas para el crecimiento.

Las nubes negras que se alzan en el horizonte económico ya son imposibles de ignorar. Los principales institutos de investigación económica miran el futuro con extremo escepticismo. En su diagnóstico conjunto, elaborado por encargo del Gobierno alemán, prevén para el año en curso un crecimiento de solo un 1,3 por ciento. También para el año entrante pronostican un magro crecimiento del 1,2 por ciento. En el informe de primavera se auguraba todavía un aumento del PIB del 1,9 por ciento, y de un 2 por ciento para el 2015.

Ferdinand Fichter, del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), admite que el claro retroceso de la producción registrado en el segundo trimestre de este año fue una sorpresa. “Las condiciones de financiamiento eran muy convenientes, las capacidades no estaban copadas y la confianza empresarial era muy grande”, indica. Por esos motivos, los economistas esperaban una aceleración de las inversiones. “Eso sin embargo no ocurrió y la coyuntura se ha ensombrecido perceptiblemente desde la primavera”, acota.

Riesgos considerables

Los especialistas hacen notar que tanto la demanda interna como la externa son débiles y la eurozona se encuentra todavía en una fase de debilidad. Los riesgos para la economía mundial son “considerables”, debido al conflicto de Rusia con Occidente, a la crisis de Cercano Oriente y también a la inseguridad en cuanto a China. “En los países emergentes exportadores de materias primas las perspectivas siguen siendo sombrías, dado que es poco probable que los precios suban en vista del escaso dinamismo de la producción industrial mundial”, dice Stefan Ederer, del Instituto Austriaco de Investigación Económica (WIFO).

Se prevé que en China el ritmo de expansión se mantenga alto, si bien las tasas probablemente se reduzcan un tanto de año en año. “Existe, no obstante, el riesgo de un bajón repentino, especialmente en el sector inmobiliario, que tiene gran importancia en China y que en los pasados años se vio alentado por una expansión crediticia inusualmente grande”, explica Ederer.

Los intereses bajos ya no surten efecto

Los economistas también perciben riesgos en los balances bancarios de la eurozona. Indican que la banca debe ser saneada, lo cual es, a su juicio, mucho más efectivo para impulsar la coyuntura que la actual política de intereses bajos del Banco Central Europeo.

El informe critica también al Gobierno alemán por haber aumentado el gasto social, en lugar de fomentar el crecimiento mediante inversiones en educación, infraestructura, investigación y desarrollo. Según los autores, el establecimiento de un sueldo mínimo costará unos 200.000 empleos, la tasa de desocupación se estancará y alcanzará un 6,8 por ciento el año entrante.

Más dañina aún es la jubilación a los 63 años, a juicio de Oliver Holtemöller, del Instituto de Investigación Económica de Halle (IWH), quien hace notar que la sociedad alemana envejece y aumentarán los costos del seguro de pensiones.

Mal momento para equilibrar el presupuesto

En vista de que la coyuntura se debilita, los economistas también ponen en tela de juicio el objetivo de equilibrar el presupuesto germano federal. Ferdinand Fichter piensa que se trata solo de un proyecto político de “prestigio”, que en estos momentos no considera adecuado desde el punto de vista económico. “La consiguiente reducción de gastos, y también el innecesario incremento de los ingresos fiscales producen costos que, a largo plazo, son mayores que los generados a corto plazo por un leve aumento de la deuda”, indica.

Los economistas proponen, en cambio, reducciones tributarias y más incentivos para las inversiones.