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Europa

No cesa el éxodo de refugiados en Grecia

Por muy poco se escapó de la quiebra y el país siguió ocupando titulares por los refugiados. Muchos pensaron que durante el invierno iban a llegar menos a las costas de Grecia. Se equivocaron.

Una marea interminable de botes de goma se veía llegar hacia la costa de Grecia, proveniente del lado turco. A mediados de noviembre paró. “No sabíamos el por qué”, dice a DW un funcionario del ministerio griego del Interior. ¿Sería que Turquía había endurecido de pronto sus métodos para frenar a los traficantes de personas? ¿Sería que los refugiados se habían asustado por el áspero tono político en la UE? ¿Sería simplemente el tiempo?

“Nada de eso. Después nos dimos cuenta que el motivo era simplemente que se habían acabado los botes de goma”, responde el funcionario. En octubre, más de 10.000 personas al día habían llegado por el Mediterráneo. Ahora, con el invierno cercano, si bien la presión han bajado un poco, las cifras siguen hablando de una crisis de refugiados sin precedente.

“Cuando el tiempo se pone malo, los traficantes bajan los precios”, explica Daniel Esdras, director de la oficina regional de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). “Es un negocio, como cualquier otro. Para aquellos a los que no les alcanza el dinero en un día normal, los días malos representan la única oportunidad de meterse a ese bote”, añade.

Actualmente, de unos 3.300 refugiados por mes habla la OIM. En julio rozaban los 1.700. El 21 de diciembre se anunció oficialmente que en 2015, por primera vez, entraron ilegalmente más de un millón refugiados a Europa. De ellos, 800.000 a través de Grecia. En el camino, perdieron la vida 3.695.

Muchas palabras, poca acción

Frente a estas cifras, las propuestas de la Unión Europea parecen poco significativas. Un ejemplo de ello la directiva según la cual en los próximos dos años entre los países miembros tendrán que ser redistribuidos 160.000 refugiados.

Por otro lado, el 17 de diciembre Grecia y la UE acordaron, que a partir de este fin de mes, más agentes de la Agencia Frontex para asistir al personal griego en el registro de los refugiados. Frontex asiste a los griegos en las acciones de control de las costas y a administrar los llamados “hot spots”, los albergues a donde se deriva a los refugiados.

Los jefes de Estado de la UE han acordado, además, crear una especie de “policía de frontera”, una propuesta que no todos los países ven con buenos ojos. Sus críticos dicen que se trata de una estrategia de apaciguamiento para aquellos que, de mil amores, cerrarían completamente las fronteras griegas.

Independientemente de las buenas intenciones, ¿qué hará esa policía de frontera cuando se encuentre con un bote de goma cargado de personas en busca de asilo? “¿Qué puede hacer Frontex? Van a hundir barcos”, responde Esdras.

Grecia en estado de excepción

La situación desborda a las instituciones griegas, que de por sí ya están rebasadas. Los refugiados a los que se les concede el traslado hacia el norte, van primero a Atenas. Allí se los puede ver, en la Plaza Victoria, en el verano el punto de encuentro. La policía los desalojó varias veces, pero ahora vuelven a dormir ahí. Esta vez son marroquíes y argelinos. A pesar de que han cerrado “la ruta de los Balcanes” están convencidos de que van a lograr llegar al norte. “Voy a lograrlo a través del bosque de Macedonia. Es peligroso, pero en Marruecos moriría igual”, dice Amin, de 22 años, egresado de Leyes.

Otros se han resignado. En los corredores de la OIM se ve a muchos jóvenes; están tramitando sus papeles para el regreso voluntario a sus países. “El 30 de junio se acabó el programa y hasta ahora no hay uno nuevo”, explica Esdras.

Que los migrantes vengan de distintos países han empeorado la situación. Si bien es cierto que la UE ha hecho varios paquetes de emergencia para controlar la situación, no se ha previsto aún un nuevo programa de repatriación. “Me siento como un disco rayado, diciendo una y otra vez que tenemos que ser proactivos y no reactivos”, se queja Esdras.

Desconfianza griega

Un verano trágico deja Grecia atrás. Por muy poco se salvó de una bancarrota. El que la UE ayude a Grecia sólo de dientes para afuera es para muchos griegos sólo la confirmación de que para los socios europeos sus intereses nacionales están por encima de todo.

El plan europeo prevé que los refugiados sirios lleguen –previo registro- a través de Turquía. Pero una fecha para empezar con el programa aún no se conoce. Por eso, los botes de goma seguirán llegando a las costas griegas provenientes de Turquía, pues, en pleno invierno, los traficantes seguirán ofreciendo la peligrosa travesía a quien la pueda pagar.

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