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Política

Moscú celebra victoria sin Merkel

La canciller alemana está decidida: no va a participar en el desfile con motivo de los 70 años del fin de la Segunda Guerra Mundial en Moscú, el 9 de mayo. Una decisión difícil, pero necesaria, dice Christian F. Trippe.

Lo único que sorprendió fue el momento de la decisión. Incluso los allegados de la canciller esperaban que Angela Merkel dedicara más tiempo a esta decisión. Que esperaría a ver primero cómo evolucionan las cosas en el este de Ucrania. Que se guardaría este evento de gran valor simbólico como comodín en las negociaciones, el mayor tiempo posible. Que sopesaría todos los pros y los contras con tranquilidad.

El "Día de la Victoria" es de suma importancia para Rusia. No hay otro día de fiesta en el país cuyo impacto emocional se acerque ni remotamente a los eventos del 9 de mayo. El día de la capitulación alemana tiene una importancia constitutiva para los rusos incluso mayor que la del Día de Constitución, el 1 de mayo, o toda otra fiesta religiosa.

La II Guerra Mundial: una lucha por la existencia en Rusia

En la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética luchó por mucho más que ganar o perder. Los rusos lucharon por sobrevivir como pueblo, Rusia para sobrevivir como un espacio cultural. Sin embargo, 70 años después, el país aun muestra por todas partes las cicatrices que le dejó la guerra con Alemania, en la que más de 20 millones de ciudadanos soviéticos perdieron la vida.

Corresponsal de DW: Christian F. Trippe

Corresponsal de DW: Christian F. Trippe

Angela Merkel es consciente de todo esto. Es algo que aprendió como estudiante en sus viajes por Rusia, y aún así, rechaza la invitación de Moscú. Y es que no se descarta que durante el desfile en la Plaza Roja también marchen soldados que estuvieron involucrados en la inoficial guerra de Rusia en el este de Ucrania, o en la toma de Crimea.

Rusia resistió al fascismo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Este hecho histórico se está viendo devaluado por la propaganda estatal rusa que en los últimos días asegura que la agresión de Moscú contra Ucrania también es una "lucha contra el fascismo". Esta vez en contra de la supuesta "Junta" en Kiev. Entre otras, esta puede ser una de las muchas razones por las que Angela Merkel decidió no asistir a las celebraciones de la Plaza Roja. Desde allí se ve el lugar donde fue asesinado el político opositor Boris Nemtsov a finales de febrero.

Hoy Rusia es una amenaza para muchos

Sin embargo, la cancelación de Merkel es distinta a las de otros jefes de la política europea. Polonia, Lituania, Estonia y Letonia no quieren participar en las celebraciones rusas porque el avance de la Armada Roja para ellos representa el comienzo de una nueva era de represión y peor aun, porque actualmente se sienten amenazados por la política neoimperialista de Putin.

Merkel, en cambio, le hace frente a los actos que cometieron los soldados alemanes en Rusia y un día después de las celebraciones llevará, en compañía de Putin, una corona floral a la Tumba del Soldado Desconocido, situada al lado del Kremlin. Es un gesto silencioso en un momento en el cual un tono fuerte podría llevar a malentendidos diplomáticos. Los rusos sabrán apreciar y entender el gesto de la canciller alemana.

Qué harán Obama, Cameron y Hollande, aun no está claro. No se sabe si acudirán al evento como representantes de los exaliados o no. Lo que sí es un hecho es que el dictador norcoreano, Kim Yong-un, asistirá al desfile. Qué tiene que buscar allí, sigue siendo un misterio. Pero este ya no tiene que ser resuelto por Angela Merkel.