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Música

Mirar la música

¿Cómo debe ser la banda sonora de una película? ¿Debe arrebatarnos con su expresividad o permanecer en un discreto segundo plano? Esta y otras cuestiones fueron objeto de debate en Soundtrack Colonia.

El compositor escocés Patrick Doyle

El compositor escocés Patrick Doyle

 Un concierto dedicado a la música del compositor escocés Patrick Doyle supuso el acontecimiento cumbre de Soundtrack Cologne, jornadas que cada año durante el mes de noviembre se celebran en Colonia para explorar la relación entre música e imagen. Doyle es autor de bandas sonoras de películas como Harry Potter y el cáliz de fuegoBridget Jones, Carlitos’ way, Enrique V y muchas otras. La Orquesta de la Radio del Oeste de Alemania interpretó varios fragmentos sonoros de estos filmes, que hicieron las delicias de los asistentes. Sin duda, la música de cine atrae a un público más joven de lo habitual en las salas sinfónicas y, en esta ocasión, había incluso niños. Pero es que el fenómeno Harry Potter cuenta con un excepcional poder de convocatoria.

El presentador del concierto entrevistó al propio Patrick Doyle antes de que diera comienzo la segunda parte y le formuló una de las preguntas clave para los compositores de cine: ¿cuál es la mejor música de película, la que resulta muy evidente para el espectador o la que permanece en un discreto segundo plano? La respuesta de Doyle fue: “aquella con la que el autor se compromete por entero”.  Lo cierto es que tan compleja cuestión admite muchas contestaciones posibles que, a buen seguro, fueron debatidas durante las sesiones de trabajo.

La clave está en la inspiración

Pero no es sencillo llegar a soluciones concretas.  Franck Heckel  es un  compositor, director y orquestador  alemán, que acude a Soundtrack Cologne porque supone “una gran oportunidad para ver a mis colegas de profesión”. Destaca la gran calidad de todas las conferencias y paneles, pero considera que la cita más interesante de todas es el concierto dedicado a Patrick Doyle, porque, de esta manera, se pueden percibir en directo “sus extraordinarias cualidades como compositor. Doyle combina a la perfección orquestación, melodía y contrapunto. Cuanto más se conoce su música, más interesante se revela. Siempre se puede descubrir algo nuevo en ella.”

El compositor Patrick Doyle (a la derecha), junto a Michael P. Aust, director de Sountrack Colonia, tras el concierto ofrecido en honor del compositor escocés

El compositor Patrick Doyle (a la derecha), junto a Michael P. Aust, director de Sountrack Colonia, tras el concierto ofrecido en honor del compositor escocés

Desde Suiza, viene el intérprete y compositor Christoph Schildknecht. Su intención es hacer contactos útiles para su trabajo y empaparse de las últimas tendencias en música e imagen, pero también dice que el concierto dedicado a Doyle es lo más especial de las jornadas: “No hay un único elemento destacable en sus creaciones. La clave está en la inspiración.”  

Los calurosos aplausos del público destinados tanto a la orquesta como al compositor refrendaron estas palabras, sobre todo cuando sonaron los últimos compases de la banda sonora de Harry Potter y el cáliz de fuego. Doyle asumió el reto de escribir  la música en la cuarta entrega de la serie, sucediendo al mismísimo John Williams, que compuso la banda sonora de las tres primeras películas sobre el niño mago. Doyle supo aplicar a su creación las dosis justas de misterio, chispa e ingenio melódicos a una orquestación alada y efectiva.

Aprender de los profesionales

A Soundtrack Colonia también acuden jóvenes aspirantes a compositores de música de cine. Dimitri Dodoras es uno de ellos. Es de nacionalidad alemana, pero estudia composición aplicada al cine en un conservatorio de Holanda. Venir a esta cita supone para él aprender más sobre su especialidad y hacer contactos con otros estudiantes y con quienes ya han llegado al nivel profesional. 

A pesar de que aún no ha recibido encargos, tiene ideas muy claras sobre cómo debe ser una banda sonora: “Para mí, la mejor música de cine es la que no se escucha. A veces, la composición logra integrarse de tal manera con la historia, que ni siquiera uno se da cuenta de que está ahí. Si uno es capaz de escribir una buena melodía, fantástico, pero lo ideal es que imagen y sonido estén entrelazados tan íntimamente, que el espectador acabe preguntándose dónde está la música”.

Autora: María Santacecilia
Editor: Pablo Kummetz

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