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Futbol Internacional

Messi, Suárez y el fútbol como diversión pura

No debería haber espacio para polémicas cuando dos genios nos regalan un momento histórico que se debe disfrutar casi que por obligación. El penalti a dúo de Messi y Suárez es ya un inolvidable monumento al fútbol.

Creo que no somos pocos los aficionados al fútbol que cuando vamos a los estadios a ver los partidos profesionales extrañamos la audacia y la temeridad, la creatividad y el atrevimiento. Seguramente no estoy solo cuando ocasionalmente me pregunto por qué parece a veces más importante el resultado que la magia de lo que sucede en la cancha.

Usualmente me quedo con la impresión de que el fútbol va perdiendo la picardía conforme se aleja de la calle, donde aprendimos a jugarlo de chicos. Entre más profesional y organizado se vuelve, con menos desparpajo se practica. El descaro de las canchas de barrio llega a los grandes estadios transformado en ciencia; la desfachatez se vuelve cartesiana; los jugadores piezas de ajedrez amarrados a un plan y una estrategia.

Por fortuna para la afición existen Lionel Messi y Luis Suárez. Los dos jugadores latinoamericanos del Barcelona se rebelaron. ¡Qué refrescante y alentadora fue su negativa a ejecutar el más sencillo de todos los cobros de la forma usual y segura, de la forma en la que todos lo hacen! Porque seamos sinceros: no hay gol más aburrido y monótono que aquel que se marca de penalti.

Con la sonrisa y la alegría de dos chiquillos que cometen una travesura: Luis Suarez y Lionel Messi.

Con la sonrisa y la alegría de dos chiquillos que cometen una travesura: Luis Suarez y Lionel Messi.

Messi, con una sonrisa en los labios, la misma que de niños nos alumbraba el rostro cuando estábamos a punto de cometer una travesura, miró al arquero del Celta Vigo, tomó impulsó y, con su pie izquierdo, en vez de golpear directo a puerta, movió el balón a su derecha, por donde llegó el autor del gol, Luis Suárez, riendo ya a carcajadas, pues su granujería fue aún mayor.

El delantero uruguayo se había enterado que Messi y Neymar llevaban largo tiempo discutiendo la idea de hacer algo así, y que incluso ya habían ensayado en privado el cobro. Luis Suárez intuyó que esta podría ser la ocasión de hacerlo realidad y se le adelantó en la carrera a su colega brasileño, llegó primero al balón y anotó.

Al final todos quedaron felices. Messi, Suárez, el propio Neymar, coautor intelectual de la trastada, la afición –y no solo la del Barcelona-, y en especial el fútbol, que celebró regresar a sus raíces. Es muy difícil encontrar argumentos para archivar este histórico cobro de penalti a dúo bajo el rótulo de irrespetuoso, pretencioso o fanfarrón.

Porque es que aunque lo de Messi y Suárez fue sin lugar a dudas irrespetuoso, pretencioso y fanfarrón, también fue motivo de alegría por haber sido inesperado. Del arquero colombiano René Higuita se puede decir que fue un irresponsable cuando en el estadio de Wembley, en 1995 contra Inglaterra, nos regaló El Escorpión. Y a Pelé lo podrían haber llamado presuntuoso por escoger un amague al tiro directo, por haber preferido dejar pasar el balón frente a él y al arquero en el Mundial de México 1970 –contra Uruguay-, antes de disparar a puerta.

Aún así, ambas jugadas están en nuestra memoria cuando pensamos en genialidades del fútbol. El penalti a dúo de Messi y Suárez también se nos quedará allí, porque fue pura diversión.

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