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Europa

Merkel y Prodi renuevan diálogo germano-italiano

En la casa de campo barroca de Meseberg, en la campiña de las afueras de Berlín sumida en la paz y el frío otoñal con temperaturas cercanas a los cero grados, ofreció el ambiente de calidez y armonía que tanto Angela Merkel como Romano Prodi querían y necesitaban para reflejar el renovado diálogo germano-italiano.

Era la primera reunión a máximo nivel con participación de ministros desde hace tres años y en aquella oportunidad, en la Villa Madama de Roma, los protagonistas habían sido Gerhard Schröder y

Silvio Berlusconi, dos que no se llevaban para nada bien.

Era hora de mostrar la renovación, ofrecer una señal sobre la importancia del eje Roma-Berlín, a pesar de que las diferencias reinantes no pudieron ocultarse.

Por eso es que en primer lugar se destacaron las coincidencias: en el tema Kosovo, por ejemplo, Merkel constató que reina 'absoluta coincidencia', a pesar de las advertencias de Prodi de tener que ofrecer a Serbia algo a cambio de lo que parece ser cada vez más inevitable, el desmembramiento de la región kosovar.

También en lo relacionado a las sanciones contra Irán hubo posiciones encontradas entre los dos países europeos que mayor comercio bilateral tienen con Teherán. Merkel, pujando por incrementar la presión, Prodi con posiciones más reservadas.

El almuerzo con comidas típicas, asado de buey y nabos de la región, sirvió como escenario para que Prodi constatara: 'Existe una convergencia total en todos los campos'.

Merkel no se quedó atrás en la caracterización de lo que los dos quisieron mostrar hacia afuera: 'Extraordinariamente positiva y amistosa' fue la reunión de Meseberg.

La canciller alemana, asidua veraneante en Ischia, incluso supo deshacerse de una comprometedora consulta sobre la política interna italiana, cuando se le preguntó por la nueva organización política que quiere lanzar Berlusconi para volver a aglutinar a la derecha de su país.

'Cada país tiene que buscar un sistema electoral apropiado y votar en él', dijo la cristianodemócrata, escapándose por la tangente diplomática para no herir susceptibilidades. (dpa)