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Alemania

Merkel propone un salario mínimo para Alemania

Angela Merkel dio un giro a la izquierda al proponer la introducción de un salario mínimo que desde hace años piden sindicatos. ¿Salvavidas político? Es una sorpresa que la enfrenta con sus socios de coalición.

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Angela Merkel dio un sorpresivo respaldo al salario mínimo.

En la política a veces hay dogmas que parecen inamovibles. No en la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Ángela Merkel. Después de despedirse de la energía nuclear y suprimir el servicio militar obligatorio ahora le ha tocado el turno al salario mínimo. Su introducción era exigida por los sindicatos desde hace años. Merkel y la mayoría de las filas de la CDU y de los liberales (FDP) la rechazaron por la creencia de que sería veneno para la creación de puestos de trabajo.

El no al salario mínimo quedó estampado en el acuerdo de coalición hace dos años. Pero la CDU sorprendió a propios y extraños al anunciar que el salario mínimo será la bandera del próximo congreso del partido. La ministra alemana de Trabajo, Ursula von der Leyen, dijo que se trata de una guía para la economía social de mercado. La funcionaria coincide con el Partido Socialdemócrata y el partido de Los Verdes, en la oposición, y con los sindicatos, que desde hace mucho insisten en que todo aquel que tenga trabajo de tiempo completo debe poder vivir de él.

NO FLASH Mindestlohn

Ningún trabajo por debajo de 8,50 euros.

Vieja y acalorada discusión

Los argumentos económicos y morales a favor y en contra del salario mínimo han sido motivo de acalorados debates desde el 2006 en Alemania, cuando la poderosa Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB) exigió su introducción. Entonces la propuesta era de 7,50 euros por hora, hoy es de 8,50 euros.

Las organizaciones patronales se oponen a él, argumentando que pondría en peligro los puestos de trabajo para mano de obra no cualificada o de baja cualificación y se complicaría la reinserción de los desempleados de largo plazo en el mercado laboral. El presidente de la patronal alemana, Dieter Hundt advirtió que los altos salarios conducen a que dicha fuerza laboral sea sustituida por máquinas o que los puestos de trabajo sean trasladados a países con niveles salariales más bajos. “No se puede vivir de un salario mínimo cuando no hay trabajo”, señala. Esta era hasta hace poco la postura oficial de la CDU de Merkel, que aún tendrá que convencer al ala empresarial de su partido.

Ya existe un salario mínimo para diez sectores de la economía que son negociados por sindicatos y empleadores, que posteriormente el Gobierno impone en todo el ramo. Los democristianos pretenden extender esta modalidad a todos los sectores de la economía. El principal argumento es que hasta ahora el Estado alemán otorga subvenciones a aquellos que perciben salarios menores al subsidio al desempleo de largo plazo. Esas subvenciones significan entre tanto 11.000 millones de euros a las cajas del Estado.

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El sindicato de servicios públicos pide sueldo mínimo para un empleado de correo, un policía, un telefonista, una peluquera y una enfermera.

Imagen cristiana del hombre

El argumento moral fue formulado por el líder del ala laboral de la CDU, Karl Josef Laumann, quien advierte que la necesidad de actuar se deriva de la imagen cristiana del hombre que defiende su partido. “Un trabajo del que no se puede vivir no es un trabajo digno”.

Ejemplos de esos trabajos poco dignos son abundantes y no se limitan al este alemán, rezagado todavía en la creación de puestos de trabajo con respecto a otras regiones de Alemania. Un ayudante médico en la Clínica Universitaria de Essen, que se encarga de la esterlización de instrumentos tras las operaciones quirúrgicas, gana 6,50 euros la hora. Una peluquera en Leipzig tiene que contentarse con 5,16, mientras que una ayudante en una droguería en el Palatinado se va a casa con 5,30 euros por hora.

Los sueldos justos, tradicional bandera de lucha de los sindicatos, a veces ni siquiera pueden ser defendibles por ellos mismos. En regiones económicamente débiles la capacidad de negociación sindical es tan escasa que no pueden convocar a huelgas para pedir aumentos.

La discusión ya es vieja, y los estudios sobre el tema no tienen resultados contundentes. El sorpresivo giro de Merkel ha dado pie a numerosos comentarios de observadores, que interpretan el viraje como un “salvavidas” de cara a las elecciones generales de 2013. Otros consideran que la iniciativa le abre posibles alianzas futuras, con socialdemócratas o Los Verdes. Su actual socio de coalición, el Partido Liberal, ha caído en la intención de voto en un 33 por ciento.

Autora: Eva Usi

Editora: Emilia Rojas

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