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Política

Medvedev: ¿un año a la sombra de Putin?

El presidente ruso cumple su primer año al frente del país. Sus críticos cuestionan su política de gestos, critican la falta de reformas y afirman que el anterior inquilino del Kremlin aún mueve los hilos del poder.

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Los críticos aseguran que el predecesor de Medvedev sigue moviendo los hilos del poder en Moscú.

Hace ahora justo doce meses, una pomposa ceremonia en el Kremlin aupaba a la presidencia del país más extenso del planeta a un joven abogado de tan sólo 42 años. Su nombre, Dimitri Medvedev. Sobre sus espaldas, pesaba entonces y sigue haciéndolo ahora, la responsabilidad de relevar en el cargo al hombre que había regido con mano de hierro el destino de Rusia durante los ocho años previos: Vladimir Putin.

Un año después, el balance del mandato de Medvedev es desigual. Los más críticos lo califican de decepcionante. En el mejor de los casos, la mayoría de analistas observan con escepticismo su acción de gobierno.

Luces y sombras de un año difícil

No lo ha tenido sencillo Medvedev en su primer año al frente del Gobierno ruso. De entrada, en el ámbito internacional. El conflicto con Georgia, en agosto del año pasado, elevó la tensión no sólo en la región. También hizo que se resintieran las relaciones con la OTAN, provocó un distanciamiento con la Unión Europea y devolvió a un primer plano la rivalidad con los Estados Unidos, con los planes de Washington de situar un escudo antimisiles en la Europa del Este como gran caballo de batalla.

Tampoco el contexto de recesión global ha beneficiado a Medvedev. Más bien al contrario. La bonanza económica experimentada por Moscú en los últimos años se ha visto frenada en seco. Rusia se enfrenta a su peor recesión en una década -el Producto Interior Bruto retrocederá este año un 4,7%- y los ciudadanos deben hacer frente al final de un sueño abonado por el crédito fácil y un consumo masivo. El paro afectará a finales de 2009 al 10,5% de la población activa y las perspectivas a corto y medio plazo no son halagüeñas.

¿Bajo el estigma de Putin?

Südossetien Flüchtlinge auf dem Weg zur Grenze Russland

El conflicto en Georgia fue uno de los momentos más complicados del primer año de mandato de Medvedev.

Pero el principal reto que el presidente ruso ha debido asumir en los últimos doce meses ha sido, sin duda, el de ahuyentar la alargada sombra que sobre él sigue proyectando el antiguo inquilino del Kremlin.

Vladimir Putin no sólo pasó a ser el primer ministro de la nación. Para muchos, sigue moviendo los hilos del poder en Moscú. Sus críticos más feroces se apoyan para argumentarlo en la falta de reformas creíbles y en el continuismo de las principales políticas emprendidas por Putin.

Afirman, por ejemplo, que el presidente no ha hecho nada por el desarrollo de un sistema multipartidario. Además, el primer cambio que introdujo en la Constitución rusa fue precisamente para extender el mandato presidencial a seis años. Lamentan, también, que en la televisión pública, los críticos sigan brillando por su ausencia. Tampoco se frenó la persecución de periodistas y defensores de los derechos humanos.

Política de gestos

Sin embargo, hay quien afirma también que Medvedev inició una tímida "política de deshielo" en su primer año al frente del gabinete. Por ejemplo, concediendo recientemente su primera entrevista a la prensa como presidente nada menos que al diario opositor Novaia Gaseta.

También por las críticas que vertió sobre su predecesor por su reacción lenta en los tiempos de crisis. La lucha contra la corrupción y la justicia también experimentaron mejoras, aducen sus partidarios. Además, se esfuerza por mostrarse cercano a la gente, con la publicación de mensajes de video por Internet y en su faceta de "blogger" apasionado.

Todo una cuestión de imagen, aseguran sus críticos, que acusan a Medvedev de constatar los problemas sin resolverlos. En definitiva, de ejercer una acción política "de escaparate", más preocupada en las formas que en el fondo. Como cuando impresiona a Occidente con su discurso liberal o a sus propios paisanos fomentando periódicamente tímidos roces con Estados Unidos por la cuestión del escudo antimisiles.

Autor: Emili Vinagre

Editor: Enrique López Magallón

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