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Europa

Masiva participación y calma en elecciones uzbekas

La participación masiva y la calma marcaron las elecciones presidenciales de Uzbekistán, en las que se espera una victoria abrumadora del actual jefe del Estado, Islam Karímov, en el poder desde hace 25 años en esa antigua república soviética en Asia Central.

Karímov, de 77 años, busca renovar su mandato por otro lustro ante tres candidatos: Jatmayon Ketmónov, del Partido Popular Democrático; Akmal Saídov, del Partido Nacional Democrático, y Narimóm Umárov, del Partido Socialdemócrata. Estos tres aspirantes a la Presidencia, que durante la campaña electoral se abstuvieron de criticar al jefe del Estado, no tienen la más mínima opción de hacerle sombra a Karímov, que gobierna con mano de hierro el país centroasiático desde antes de la desaparición de la Unión Soviética. "Ninguno de los tres candidatos que compiten con Karímov plantea un serio desafío y ningún candidato independiente fue inscrito", denunció en vísperas de los comicios la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), que considera que la victoria de Karímov está predeterminada.

La única incógnita es si el septuagenario mandatario, un antiguo comunista, conseguirá superar los resultados que obtuvo en las anteriores elecciones presidenciales: en 1991 obtuvo el 87,1 por ciento de los votos, en 2000, el 95 por ciento, y en 2007, el 90,77. La participación ciudadana, en cualquier caso, estuvo a la altura de otras citas electorales. Según la Comisión Electoral Central (CEC) de Uzbekistán, acudió a a las urnas el 91,01 por ciento del censo electoral, cifrado en casi 20,8 millones de ciudadanos. La cifra de participación casi triplicó el mínimo legal del 33 por ciento, que se debe alcanzar para que los comicios sean declarados válidos.

La ley electoral uzbeka prohíbe los sondeos a pie de urna y, según la CEC, que cuenta un plazo máximo de diez días para anunciar los resultados definitivos, las primera cifras oficiales se conocerán este lunes (30.03.2015). Para que un candidato sea declarado ganador necesita mayoría absoluta y, de no ser así, los dos más votados concurren a una segunda vuelta, extremo que nunca se ha producido en unas elecciones presidenciales uzbekas. El presidente del CEC, Mirza-Ulugbek Abdusalómov, afirmó que los comicios se desarrollaron "de conformidad con los principios democráticos refrendados en la Constitución de Uzbekistán, la ley de elecciones presidenciales y otras actas legislativas", en una declaración publicada en la página web de la autoridad electoral. Agregó que la Comisión Electoral Central no ha recibido quejas ni denuncias de irregularidades en los comicios.

En vísperas de los comicios, el presidente de la FIDH, el iraní Karim Lahidji, declaró que "Uzbekistán debe detener las amenazas sistemáticas, el acoso y la intimidación de las organizaciones de la sociedad civil". Según Memorial, una organización rusa de defensa de los derechos humanos, en Uzbekistán hay actualmente unos 10.000 presos políticos. La campaña electoral en el país centroasiático estuvo marcada por rumores sobre la salud de Karímov, que fueron desmentidos de manera categórica por las autoridades de Tashkent.

El líder uzbeko, que hoy no hizo declaraciones a pie de urna, promueve un política exterior de no alineación y se opone tanto al emplazamiento de bases militares extranjeras en el territorio de Uzbekistán como al envío de tropas uzbekas al extranjero. En enero pasado, Karímov aseguró que Uzbekistán nunca volverá a formar parte de una agrupación como la Unión Soviética y que tampoco se sumará a la Unión Económica Eurasiática, proyecto liderado por Rusia y que también integran Kazajistán, Bielorrusia y Armenia. El presidente uzbeko, musulmán suní, es un férreo defensor del carácter laico del Estado y se considera un luchador irreductible contra el integrismo islámico (efe).