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Europa

Marini se da por vencido en Italia

El jefe del senado italiano dio por fracasadas sus gestiones con miras a formar un gobierno de transición, tras la caída del primer ministro Romano Prodi.

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Franco Marini: su prestigio no bastó para aunar voluntades.

Las esperanzas del presidente del Senado italiano, Franco Marini, de formar un nuevo gobierno que apruebe una completa reforma electoral y saque al país de su crisis interna se desvanecieron hoy cuando los líderes de la oposición le dijeron que sólo aceptarán elecciones anticipadas. “No hay una mayoría significativa a favor de la idea de una reforma electoral”, señaló Marini a la prensa, tras informar al presidente Napolitano de las conversaciones sostenidas con líderes políticos durante los últimos días.

Los cálculos de Berlusconi

Silvio Berlusconi insistió continuamente en pedir la celebración de nuevas elecciones cuanto antes, indicando que “lo que se necesita es un gobierno que pueda ser inmediatamente operativo". Berlusconi siempre defendió la convocatoria de nuevas elecciones, a todas luces debido a que las encuestas indican que beneficiarían al centro-derecha. En su encuentro en Roma con Marini, al frente de una delegación de su partido Forza Italia, reiteró su voluntad de ir a las urnas, afirmando que la actual ley electoral puede dar "excelentes resultados".

"Las últimas encuestas nos dan (al centro-derecha) una ventaja de entre un diez y un 16 por ciento", indicó. Y, a su juicio, eso le permitiría, como principal candidato de la oposición, formar un gobierno fuerte.

Sistema electoral problemático

Napolitano, que tiene el poder de disolver el parlamento y convocar nuevas elecciones, había optado sin embargo la semana pasada por intentar formar un nuevo gobierno provisional y encargó esa misión a Marini, de 74 años, un católico de centro-izquierda y ex líder sindical.

El sistema electoral actual, introducido justo antes de las elecciones de abril de 2006 por el gobierno de centro-derecha de Berlusconi, entonces primer ministro, favorece a pequeños partidos, que están con frecuencia en situación de dictar condiciones a los gobiernos. El gobierno de Prodi, el número 62 desde la posguerra e integrado por nueve partidos de ideología variada, cayó precisamente tras la salida de la coalición de dos pequeñas formaciones.

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