¿Marihuana? - Sólo para drogadictos holandeses | Europa | DW | 29.05.2011
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Europa

¿Marihuana? - Sólo para drogadictos holandeses

Para combatir criminalidad en cercanías de cafés con licencia para vender y consumir estupefacientes, Gobierno holandés restringirá venta a los extranjeros. Cafés de “porros” o “cachos” se volverán "clubs".

Police inspector L. Notten, right, talks to a French tourist who smokes marijuana in coffeeshop Heaven 69, Maastricht, the Netherlands, Friday, Dec. 2, 2005. A coalition of Dutch political parties unveiled a plan Friday for a test program allowing regulated marijuana farming, and threatened a showdown in parliament if the government tries to block it. Under current Dutch policy, marijuana is theoretically illegal but police don't fine people for possession of less than 5 grams (one sixth of an ounce). Authorities look the other way as it is sold openly in designated coffeeshops throughout the country. ( AP Photo/ Ermindo Armino)

"Turista" consume marihuana en un café de Maastricht, Holanda.

Rita está enojada. "Están locos", se queja esta estudiante alemana. "Fumamos aquí tranquilamente nuestro porro, nunca hacemos alboroto, y ahora quieren que nos vayamos, sólo porque no somos holandeses".

También están furiosos, como esta joven alemana, otros clientes del café "Get Down To It" de Ámsterdam. Italianos, belgas, franceses, rusos, todos ellos prometen "no regresar nunca más, si hacen lo que tienen planeado".

Turismo de “marihuaneros” caerá

Jan, der Besitzer eines Haschisch-Cafes, zündet sich eine ganz besondere Zigarre an: Sie enthält etwa 1,5 Gramm holländisches Hasch und wird neben den bereits bekannten Joints in verschiedener Hasch-Dosierung in seinem coffee shop legal verkauft. Diese neue Haschisch-Zigarre hat noch einen Nebeneffekt: Der Rauch der brennenden Zigarre läßt nicht gleich erkennen, daß es sich um einen mit Haschisch verschnittenen Glimmstengel handelt.

Jan, el dueño de este café en Ámsterdam, enciende su "porro", "cacho" o "bareto" de la mañana.

El proyecto del gobierno en La Haya consiste en transformar los cafés para el consumo de marihuana en Holanda -los "coffeeshops"- en clubes, cuyos miembros sólo podrán ser "ciudadanos mayores de edad de Holanda". Así lo decidió el gabinete de minorías conservador, que en el Parlamento cuenta con el respaldo del populista Geert Wilders, líder del partido PVV (Partido de la Libertad).

Está claro que por esta medida habrá un descenso de la cantidad de turistas que visiten Holanda, dijo el ministro de Justicia, Ivo Opstelten, del partido liberal de derecha VVD. Al fin y al cabo se sabe que muchos sólo viajan a Holanda "para consumir tranquilamente cannabis en los cafés".

Pero, en el futuro, los extranjeros deberían "acudir en sus respectivos países a los mercados ilegales", añadió. Que Holanda se quiere sacar de encima la mala reputación como paraíso del porro es una meta prioritaria para el gobierno que asumió en octubre pasado, con Mark Rutte, del VVD, como primer ministro.

Consumo con tarjeta en mano

En ese sentido, tal como fue anunciado en el programa de gobierno, se está impulsando la introducción en todo el país del "carné del club", que en el lenguaje popular se denomina "wietpas", "carné de marihuana".

Y así funcionaría: quien quiera consumir marihuana o hachís, si es mayor de edad y ciudadano holandés, podrá comprar un carné de miembro por al menos un año de un club de su elección. Cuando ingrese al local, se controlará si el "wietpas" corresponde al documento y ambos a la persona que lo presenta. Un sistema electrónico interconectado debe evitar que alguien consiga varios "carnés de marihuana", para de esta manera poder comprar más que los cinco gramos por día autorizados de productos derivados del cannabis.

Cuando el ministro Opstelten anunció el año pasado la nueva norma, cosechó elogios en ciudades y municipios a lo largo de las fronteras holandesas. Hace años que la gente que vive allí se queja de las actitudes groseras que deben soportar de los consumidores de marihuana de Alemania y Bélgica.

Vendedores “indignados”

En cambio, en Ámsterdam, los dueños de los cafés que venden marihuana alzaron su voz indignados, junto con el alcalde Eberhard van der Laan. Es un retroceso a los peores tiempos, vaticinó el socialdemócrata. "El café es un invento de Ámsterdam", dijo.

Desde 1976, cuando por iniciativa de los políticos de la capital se reformó la ley de estupefacientes, la policía y la Justicia toleran el consumo de "drogas blandas" en cafés con licencias especiales para ello.

Narcotraficantes a las calles

Männer gehen Straße im Rotlichtviertel in Amsterdam entlang, rechts und links Coffeeshops, Fastfood und Frauen. 23.08.2010, Amsterdam, Foto: Monika Griebeler

El barrio de las/los trabajadora/os del sexo en Ámsterdam atrae a amantes de la vida horizontal y los estupefacientes.

Si se cierran los cafés de marihuana para los cientos de miles de turistas extranjeros, "volveremos a tener pronto de nuevo los traficantes de drogas en las calles", advirtió Van der Laan. Al igual que antes de 1976, no sólo venderían hachís y marihuana, sino también drogas más peligrosas.

El objetivo principal, asegura el gobierno, no es desalentar a los visitantes, sino luchar contra el crimen organizado. Éste se expandió en la zona gris de tolerancia alrededor de los cafés en los que está permitido consumir marihuana.

Muchos sólo son "fachadas legales" para un mercado floreciente con enormes cantidades de marihuana, que son vendidas en Europa. Esto sólo se podrá contener a través de un estricto sistema de control, como el que será creado con los clubes de marihuana "sólo para holandeses".

Gobierno de La Haya quisiera cerrar expendios de drogas

El último obstáculo cayó a fines del año pasado. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo dictaminó que prohibir la entrada de extranjeros a los clubes de drogas no viola el derecho europeo. El tribunal rechazó una demanda de los dueños de los "coffeeshops" con el argumento de que restringir el acceso no es una forma de discriminación de ciudadanos de la Unión Europea, sino que "el objetivo de la lucha contra el turismo de drogas y los problemas que este trae consigo justifica" esa medida.

El único consuelo para los viajeros en relación con el cannabis es que hay un período de gracia, que, dependiendo del lugar -ante todo en Ámsterdam- se puede extender durante mucho tiempo. Sólo después del verano se comenzará con la introducción del sistema del "wietpas", según el ministro Opstelten, y en una primera fase en el sur del país.

Gradualmente, hasta a más tardar a fines de 2012, los alrededor de 670 cafés que permiten el consumo de marihuana tienen que convertirse en clubes cerrados o directamente cerrar, lo que le parecería aún mejor al gobierno de La Haya.

dpa
Editor: José Ospina-Valencia

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