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Mariana busca un nuevo rumbo en la COP21

Nadia Pontes (ER/JOV)5 de diciembre de 2015

En París, el alcalde de la localidad minera de Mariana, en Brasil, articula una cooperación con una región francesa que abandonó la minería para convertirse en un polo de las energías renovables.

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El alud de lodo que anegó Mariana.Imagen: Reuters/R. Moraes

Hace 25 años desde que la última mina de carbón fue cerrada en la región de Nord-Pas de Calais, en el norte de Francia. La explotación se volvió poco rentable y, una tras otra, las empresas se retiraron del lugar. “Tuvimos que lidiar con el desempleo de la noche a la mañana; nuestras aguas estaban contaminadas y también el suelo y el aire. Tuvimos que buscar soluciones”, cuenta Geneviève Sevrin, directora de relaciones internacionales del Consejo de Nord-Pas de Calais.

El alcalde de Mariana, Minas Gerais, viajó a París, sede de la Conferencia de la ONU sobre el Clima (COP21). “Necesitamos diversificar la economía en Mariana y reducir nuestra dependencia de la minería”, señaló Duarte Júnior a DW.

Casi un mes después del alud que inundó partes de esa localidad, provocado por la ruptura de la represa relave de la minera Samarco, la economía local comienza a sentir los efectos de la tragedia, que dejó por lo menos 13 muertos. Unas 70 personas que trabajaban en empresas del sector fueron despedidas. “Los funcionarios de Samarco tienen empleo garantizado hasta el 31 de diciembre”, dice Junior sobre el acuerdo vigente.

Tercera revolución industrial

En Nord-Pas de Calais, el medio ambiente - antaño deteriorado por la explotación carbonífera- se ha convertido en el principal negocio de la zona. La región por el desarrollo de tecnologías para la energía renovable y ahora quiere protagonizar, en cooperación con el economista estadounidense Jeremy Rifkin, la “tercera revolución industrial”, con un enfoque científico-tecnológico.

Duarte Júnior y Geneviève Sevrin, en París.
Duarte Júnior y Geneviève Sevrin, en París.Imagen: DW/N. Pontes

Desde el cierre de las minas, la región francesa ha atraído a unas 600 empresas del área ambiental, que dan empleo a cerca de 17.000 personas. “Creemos que estamos en el camino correcto, ese es el futuro”, comenta Sevrin.

El alcalde de Mariana confiesa que nunca había pensado fomentar la instalación de empresas de energías renovables. “Tenemos reservas para 40 o 50 años más de explotación minera, perno no podemos esperar más. Tenemos que cambiar de rumbo ya”, afirma.

Cambio de paradigma

“Mariana fue como un llamado de alerta, en el sentido de que hay que revisar los paradigmas que rigen la minería”, dice Diogo Soares de Melo Franco, presidente de la Fundación del Medio Ambiente de ese estado. En Minas Gerais, la minería aporta cerca del 40 por ciento de los ingresos. “Muchas de las grandes minas son bastante antiguas. Existe represas por ejemplo de los años 60 y 70, construidas en una época en que la tecnología no estaba tan avanzada como hoy”, dice.

El estado de Minas Gerais y Nord-Pas de Calais mantienen, desde 2009, una cooperación en materia de cultura y medio ambiente. El plan de energía de esa región brasileña fue hecho con apoyo de los franceses y plantea la meta de reducir el 25 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2030.

Esta cooperación franco-brasileña generó también el Índice Minero de Vulnerabilidad Climática, presentado en víspera de la COP21. En dicho mapa, Mariana aparece con una “vulnerabilidad moderada”. Los casos más críticos se hallan en el norte del estado.