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Política

Mar del Sur de China: Armas en vez de soluciones

En el Mar del Sur de China, la situación es cada vez más difícil y no hay indicios de que las partes busquen una solución constructiva. Por el contrario, compran más y más armas.

La tempestad se levanta de nuevo en el Mar de la China Meridional, tras varios meses de calma por varios sucesos. Los tintes absurdos no faltan, porque China abrió en la Isla Woody, también reclamada por Vietnam, una sala de cine. Ahora, los 200 habitantes de la isla de apenas 2,6 km cuadrados, en su mayoría soldados, podrán ir a ver películas.

Durante su reciente visita a Filipinas, el canciller chino, Wang Yi, dijo que Pekín está a favor de la exploración conjunta del Mar de la China meridional. Al mismo tiempo, advirtió en contra de las acciones unilaterales y exhortó a los estados vecinos a defenderse de injerencias del exterior. 

Estos hechos tan diferentes muestran, en primer lugar, que China no ha cambiado nada en su posición inicial de defender los territorios en disputa. En segundo lugar, que China logró éxitos con su estrategia bilateral y los estados de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) no han podido acordar una posición común. Y por último, que la intimidación se ha impuesto sobre el derecho internacional.

La fiebre de las armas

Los hechos demuestran que no se avanzó nada en materia de prevención y gestión de conflictos en la zona del Mar de la China Meridional. Algo que es particularmente preocupante, debido a que los estados vecinos solo responden acumulando y modernizando su armamento.

El año pasado, el gasto militar aumentó en la región, enpromedio, cerca de un cinco por ciento. En el Sudeste Asiático, el gasto militar entre 2005-2016 aumentó aproximadamente un 57 por ciento. En términos absolutos, China invirtió en 2016 225.000 millones de dólares estadounidenses en armamento, de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI),más que todas las naciones del sudeste asiático juntas. "En particular, aumentó la capacidad de la Marina y la Fuerza Aérea", explica el politólogo y experto en armas Marius Bales, del Centro Internacional de Bonn para la Conversión (BICC).

Reorientación de las fuerzas armadas

La acumulación masiva de armamento en la región se explica debido a los éxitos económicos de la República Popular de China y los países del Sudeste Asiático. El crecimiento económico de los últimos 20 años les ha dado la flexibilidad financiera necesaria para  modernizar las fuerzas armadas y expandirse.

Südchinesisches Meer Spratly-Inseln (Reuters/E. de Castro)

Islas Spratly en el Mar de la China Meridional.

Bales también menciona el dominio creciente de China como razón para la compra de armamento, además de la creciente desconfianza de Estados Unidos y los países vecinos: "La desconfianza es cada vez mayor porque no parece haber una estructura de seguridad sostenible en la región". Pese a la gran cantidad de foros y encuentros de la ASEAN, las partes todavía no consiguieron aprobar un código de comportamiento vinculante.

El objetivo del aumento  de armamento en la región es asegurar las fronteras exteriores Para muchos países, esto significa reestructurar las Fuerzas Armadas que usaban principalmente en misiones hacia el interior para combatir la insurgencia. Ahora quieren más opciones estratégicas y más velocidad de intervención.

En muchos estados esto todavía es deficiente. Por ejemplo, la Marina de Filipinas no puedeinpedir efectivamente la entrada de fuerzas hostiles en su propio territorio. Esto se debe a la cantidad, pero también a la calidad de las armas. 

El caso de Vietnam muestra una forma de paliar los défcits de manera menos cara. Dado que no puede seguir el ritmo del aumento del gasto militar de China, el país necesitaba una estrategia que volviera demasiado costosa para Pekín una confrontación militar. Vietnam optó por un sistema de armas más apropiadas para una guerra asimétrica, como botes patrulleros rápidos, sistemas de defensa antimisiles y submarinos.

La inestabilidad crece con cada barco

Como resultado, esto dirige a la región hacia una carrera armamentista y una inestabilidad creciente. "La acumulación de armas no crea seguridad. La comunicación, el intercambio de información, la transparencia y los controles de seguridad sí lo hacen", explica Bales. Sin embargo, el riesgo de colisiones y enfrentamientos es cada vez mayor, porque cada vez más barcos se mueven en las disputadas aguas de este mar.

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