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Cultura

Manifiesto alemán contra Google y sus 7 millones de libros

Este 23 de abril de 2009, Día del Libro, hay un encendido debate sobre el futuro del libro (de papel) y los derechos de autor, en vista de que empresas como Google quieren vender y ''regalar'' libros por Internet.

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Central de google en Mountain View, California, Estados Unidos.

Google se ha propuesto organizar las informaciones de este mundo y ponerlas al uso y disposición generales”, dice la mayor máquina de búsqueda del mundo en una declaración en su portal de libros digitalizados “books.google.com” que libra aún una batalla jurídica sobre derechos de autor contra asociaciones de creadores y editoriales.

En defensa de los creadores de conocimientos

Pero el próspero mundo digital de Google está lleno de problemas. Justamente en Alemania 1401 personalidades habían firmado hasta hoy un “Manifiesto por la Libertad de Publicar y la Conservación de los Derechos de Autor”. Dicha petición, como lo expresa su promotor, el profesor de filología germánica de Heidelberg Roland Reuß, en la página del mismo, “reprocha la práctica tanto de Google como de OpenAccess, un portal científico alemán, de violar los derechos de autor permitiendo acceder a libros y otros bienes culturales descargándolos gratis”.

El “Manifiesto de Heidelberg”, reclama a los políticos “defender los intereses de los creadores”. Los firmantes, entre quienes se cuentan, entre otros, al escritor Siegfried Lenz y editor del semanario de Die Zeit, Michael Naumann, no se oponen a que haya autores que publiquen sus trabajos en forma digital, sino a que se haga sin su autorización, como presuntamente lo estaría haciendo Google o lo querría hacer el sitio alemán de publicaciones científicas OpenAccess.

La condición indispensable debería ser “proteger la libertad en la literatura, el arte y las ciencias”, reza la petición pública y enviada a la canciller federal Angela Merkel.

El diligente y benéfico mundo de Google

“El futuro de la búsqueda de libros en Google“, titula, por su parte, el servicio de libros digitales del buscador, y anuncia un supuesto acuerdo con los autores y editoriales como “innovador”. Hace tres años, diferentes asociaciones de publicadores y “un puñado de autores”, como registra el portal de la gigante máquina de búsqueda, presentaron una demanda colectiva contra la iniciativa de libros digitalizados de dicha empresa.

Pero “hoy damos a conocer con toda alegría que el juicio fue suspendido y ahora trabajamos juntos con estos socios del sector para poner cada vez más libros a disposición de los internautas”. El argumento de Google es que de la librería digital van a sacar provecho tanto los autores, como los investigadores, así como las editoriales y los lectores.

La jurisprudencia y tres tipos de libros

Pero el felíz acuerdo que anuncia Google tiene un problema: no tiene el sello jurídico obligatorio. Se espera que en los próximos días se emita un fallo al respecto sobre la llamada “class action”, como se conoce el proceso colectivo adelantado por los autores estadounidenses.

Para books.google las cosas son fáciles: el portal ofrece tres tipos de libros. Al primer tipo pertenecen los libros protegidos por las normas de autoría intelectual o que se encuentran aún en imprenta. Aquí Google espera promocionar libros próximos a salir al mercado.

El segundo grupo lo componen libros igualmente protegidos pero agotados en el mercado. Esto haría posible su digitalización y posterior venta en Internet, previa autorización de los autores y editoriales. Y el tercero y último tipo de libros a venderse en línea, son los que carecen de propiedad intelectual y que, según Google, el interesado podrá leer, imprimir y bajar de su plataforma digital. Aquí la “máquina” no habla de costos.

Pero la conducta de Google es vista por Stephan Jaenicke, miembro del comité directivo de la Asociación alemana del Comercio del Libro, como algo inaudito: “Primero escanea millones de libros ilegalmente y luego paga una millonada en abogados para presionar un acuerdo con las casas editoriales y el gremio de autores estadounidenses”.

Tampoco las editoriales son santas

Según datos no confirmados, Google pagaría al autor el 63% y Google se beneficiaría con el 37% de los precios que paguen los lectores en Internet. De acuerdo al portal alemán de reseña de medios Perlentaucher, “con todo el respeto por los ‘manifestantes de Heidelberg’, no se puede decir que el pago del 63% del precio de cada libro a los autores sea una expropiación”.

Perlentaucher recuerda que hoy en día, las editoriales alemanas pagan a los autores, con mucha suerte y, a no ser que se trate de estrellas, escasamente el 10% de los precios de venta en librería. Peor aún, por la publicación de una tesis de grado, el autor mismo tiene que pagar a la editorial unos cuantos miles de euros, por adelantado.

De los derechos fundamentales

“El derecho fundamental de los autores y su libertad de decidir sobre qué y como publicarlo, plasmado en la Constitución (alemana), está siendo atacado masivamente por plataformas como GoogleBooks y YouTube que no se atienen a las leyes alemanas”, reza el Manifiesto de Reuß y sus 1401 seguidores que temen la “pérdida de nuestro futuro, si perdemos el derecho constitucional de la libertad de la literatura, el arte y el conocimiento”.

Por otra parte, Naciones Unidas, ha abierto, por decirlo así, otro frente en nombre del derecho a la educación libre para todos. La primera novela latinoamericana, pasando por oráculos chinos hasta el primer mapa europeo del Nuevo Mundo de 1562 están, desde hace pocos días, accesibles para todo el público en Internet. Varias bibliotecas estadounidenses y la UNESCO pusieron en línea un sitio en 7 idiomas, entre ellos, castellano, algunos de los documentos escritos más antiguos de la humanidad.

La idea de la Biblioteca Digital Mundial, según la UNESCO, no es hacerle contrapeso a Google, sino despertar el interés de los lectores e invitarlos a leer libros.

Autor: José Ospina Valencia

Editor: Enrique López



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