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Europa

"Macronmanía" en Francia

En el corto lapso que lleva en la presidencia, Emmanuel Macron ha logrado convencer a muchos franceses. ¿A cuántos? Eso se verá en las elecciones parlamentarias de este domingo y el próximo.

Los franceses llaman a las elecciones parlamentarias "la tercera ronda” de las presidenciales, porque de la composición del nuevo Parlamento dependerá el margen de maniobra del jefe de Estado. Para Emmanuel Macron está en juego nada menos que la posibilidad de poner en práctica su amplio paquete de reformas.

 

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"Macron hizo campaña electoral con un programa de reformas muy ambicioso: materias tributarias, mercado laboral, Europa. Si quiere avanzar en estos asuntos, es esencial para él ganar una mayoría en la Asamblea Nacional", indica el politólogo Nicolas Tenzer.

Sistema favorece a los partidos grandes

La Cámara Baja, que se elige en estos comicios, es el órgano legislativo central en Francia. Para obtener un mandato en la primera vuelta de este domingo, un candidato tiene que obtener mayoría absoluta en su distrito electoral. Si ninguno lo logra, se celebra una segunda vuelta en ese distrito.

Nicolas Tenzer

Nicolas Tenzer

Los partidos políticos con afinidades suelen ponerse de acuerdo en torno a un candidato para la segunda vuelta. "Los partidos que se mueven al margen de las corrientes principales no tienen, por lo tanto, mayores posibilidades de obtener un número considerable de escaños parlamentarios", señal Tenzer, y explica: "Con un 30 por ciento de los votos se puede tener mayoría en la cámara. Ese sistema puede parecerles poco democrático a algunos, pero garantiza estabilidad".

Hasta ahora, los dos grandes partidos –los socialistas y los republicanos– se reparten el grueso de las bancas. La alianza socialista cuenta con 283 parlamentarios y los republicanos, con 199. El resto de las bancas se distribuye entre independientes y alianzas más pequeñas. El populista Frente Nacional tiene dos.

El éxito de "La República en Marcha”

Emmanuel Macron quiere cambiar la correlación de fuerzas. Su partido "La República en Marcha” (LREM) aboga por un quiebre radical con el viejo sistema. Fundado como movimiento en abril de 2016, en poco más de un año el partido cuenta ya con más de 300.000 afiliados. La tendencia va en ascenso.

Más de 520 candidatos del LREM se presentan a estas elecciones. Cerca de la mitad son novatos en la arena política. Nicolas Tenzer ve en ello más ventajas que desventajas. El hastío con los antiguos políticos de carrera es grande en Francia. Y los sondeos de opinión vaticinan resultados históricos para el nuevo partido, que no solo podría obtener la mayoría absoluta de 289 bancas, sino muchas más.

Macron, la nueva estrella

El éxito de LREM está ligado indisolublemente a Macron. El astuto intelectual se ha convertido en una estrella política, también por sus logradas apariciones en el escenario internacional. Palabras claras dirigidas a Putin y logradas alusiones a Trump no solo lo han convertido en el favorito de la prensa internacional. Su posteo con el slogan ambientalista "Make the planet great again” obtuvo cerca de 400.000 "likes” en Twitter.

Macron quiere ser presidente de todos los franceses y eso agrada a la ciudadanía. Según Tenzer, él entiende lo que ocurre en el país y tiene una buena intuición. "Quiere demostrar que podemos ser socialistas y, a la vez, liberales. Podemos nadar con la corriente, pero también oponernos. Podemos reformar, pero no por eso tenemos que desmontar el país", dice el politólogo. Con esa actitud, logra movilizar también electores de los grandes partidos.

Cohabitación improbable

Si Emmanuel Macron no consigue la mayoría absoluta en el parlamento, tendría que resignarse a una "cohabitación". Eso implicaría nombrar primer ministro a un político de otro bando, lo que dificultaría la aplicación de las reformas.

Pero Nicolas Tenzer está convencido de que eso no ocurrirá. Tras meses de campaña electoral, arduos debates y ataques personales, los franceses quieren que la calma retorne al país. "Por eso tanta gente quiere darle una oportunidad a Macron. Queremos una sociedad pacífica y una política que esté en condiciones de resolver sus problemas", sostiene el politólogo.

Autora: Anna Tschöpe (ERS/DZC)

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