1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Así es Alemania

Música para tiempos desesperados

Interpretan marchas y música alemana: la misma con la que mujeres del campo de concentración Auschwitz acompañaban a otras víctimas de los nazis a las cámaras de gas y por la tarde entretenían a supervisoras de las SS.

default

Ars Choralis:

Vienen de Woodstock, una pequeña ciudad estadounidense que en el verano de 1969 dio nombre al festival musical de los hippies. Pero las mujeres de Ars Choralis no tienen nada que ver con los temas de Joan Baez o Jimi Hendrix.

Su "Music in Desperate Times: Remembering the Women's Orchestra of Birkenau" (Música en tiempos desesperados: En memoria de la orquesta de mujeres de Birkenau) llega ahora por primera vez a Alemania, con un concierto este vierens 17 de abril de 2007 en la iglesia de la Santa Cruz del multicultural barrio berlinés de Kreuzberg y otros dos, el 18 y 19 del mismo mes, en el que fuera el campo de concentración para mujeres de Ravensbrück, en Brandeburgo.

"Acababa de cumplir 16 años cuando llegué a Auschwitz", recuerda Anita Lasker Wallfisch en Londres, en una conversación con la agencia alemana de prensa dpa. Lasker, que ahora tiene 84 años, es una de las cinco supervivientes de la orquesta de mujeres de Birkenau. Las otras cuatro fueron a parar a Hamburgo, Nueva York e Israel.

Tocar un instrumento les salvó la vida a varias personas

Lasker cuenta cómo apenas llegó al campo de

Frauen in Auschwitz

Fila de mujeres en el Campo de Concentración de Ausschwitz-Birkenau, Polonia.

concentración le raparon la cabeza. "Una compañera me preguntó a qué me dedicaba hasta ahora. Y respondí, de forma espontánea: Toco el chelo". Esa respuesta salvó la vida de la joven. Excepto Alma Rosé, las 54 integrantes de la orquesta salieron con vida de Birkenau. Rosé, sobrina del compositor Gustav Mahler e hija del director de orquesta de la Filarmónica de Viena Arnold Rosé, falleció en el campo de concentración como consecuencia de una enfermedad.

"Por las mañanas, nos poníamos junto al portón y tocábamos marchas para que las presas fueran ordenadas a realizar trabajos forzados en las fábricas de alrededor", explica Lasker. "Estudiábamos el repertorio durante todo el día", además de las piezas populares, obras de Chopin, Schumann, Beethoven, Mozart y Puccini. "Debíamos estar preparadas en todo momento para que cualquiera de las SS llegara a nuestro barracón y nos pidiera un tema concreto", añade.

“Nuestro público se componía de asesinos y sus víctimas”

A quien no tocara bien, le esperaba la muerte, señala la directora del proyecto de Ars Choralis, Alice Radosh. El coro laico de Woodstock, acompañado de una orquesta profesional, ha recuperado exactamente el programa que hace más de 60 años tocaban las mujeres de Birkenau. Para que suene más auténtico, utilizan los instrumentos de entonces: acordeones, mandolinas y flautas. Además, las mujeres de Woodstock llevan los mismos pañuelos color lavanda que cubrían las rapadas cabezas de las integrantes de la orquesta del campo de concentración. Y entre pieza y pieza, se leen textos sobre la tortuosa vida y los conflictos de conciencia de los músicos de Birkenau.

Papst Benedikt XVI in Ausschwitz

El Papa Benedicto XVI ora por las víctimas de la dictadura nazi en Auschwitz, cerca de Cracovia, Polonia. Visita del 28 de mayo de 2006.

"Nuestro público se componía de asesinos y sus víctimas, y en manos de los asesinos nos sentíamos casi como ejecutoras", relató Lasker. "Hay que valorar el mérito de un grupo que aborda este tema sin tener nada que ver con lo que ocurrió entonces y que no es judío", dice con amargura la superviviente.

Música esperanzadora para desesperados

Ars Choralis actuó recientemente en la catedral de St. John the Divine en Nueva York. El grupo de Woodstock, a dos horas en coche desde Manhattan, toca su "música de tiempos desesperados" también en sinagogas y escuelas. Y el hecho de participar en las celebraciones del aniversario de la liberación de Ravensbrück, el domingo, tiene un significado especial para las estadounidenses. Radosh concluye: "La mayoría de nosotras nunca habíamos estado en Alemania, ni mucho menos en un campo de concentración". dpa / jov / el

DW recomienda