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Salud

Más enfermos mentales en las ciudades: ¿nos mudamos al campo?

La ciudad o el campo no sólo marcan nuestra relación con ofertas culturales y de entretenimiento, o con aire limpio y áreas verdes. La ciudad aumenta el riesgo de sufrir esquizofrenia o fobias, afirma un estudio.

Immer mehr Touristen kommen in den Spreewald, um die Ruhe und die Natur zu genießen: Spreewald-Dorf Lehde - Viele Häuser sind nur auf dem Wasserweg erreichbar *** Wikipedia Der Spreewald (niedersorbisch Błóta, Sumpf) ist sowohl ein ausgedehntes Niederungsgebiet als auch eine historische Kulturlandschaft im Südosten des Bundeslandes Brandenburg. Hauptmerkmal ist die natürliche Flusslaufverzweigung der Spree, die durch das Anlegen von Kanälen deutlich erweitert wurde. Als Auen- und Moorlandschaft besitzt sie für den Naturschutz überregionale Bedeutung und ist als Biosphärenreservat geschützt. Die Kulturlandschaft des Spreewaldes wurde entscheidend durch die Sorben geprägt. Weiterhin ist das Gebiet eines der bekanntesten und beliebtesten Reiseziele im Land Brandenburg. *** Bilder von Nadine Wojcik (Freie DW), September 2009

Apacible vida campestre: ¿mejor para la salud mental?

Mucho se ha hablado de las diferencias entre vivir en el campo o en la ciudad. El psicólogo y profesor del Instituto Central de Salud Psíquica de Mannheim, Andreas Meyer-Lindberg, ha investigado ahora las bases neurológicas de la posible influencia del campo o la ciudad sobre nuestra salud mental. La revista Nature publica sus resultados.
¿No nos conviene la ciudad?
“Los habitantes de la ciudad tienen muchas ventajas sobre los del campo”, concede el profesor Meyer-Lindberg, en entrevista con la emisora alemana Deutschlandfunk. Sobre todo, en países en vías de desarrollo, donde los citadinos son generalmente más ricos y tienen mejor acceso al sistema de salud, de abastecimiento, a la alimentación.
Sin embargo, “las personas que han nacido y crecido en la ciudad corren un riesgo dos o tres veces mayor de enfermar de esquizofrenia”, demuestran los estudios de Meyer-Lindberg. Para quienes viven en las ciudades, así sea temporalmente, el riesgo de sufrir depresiones o fobias se eleva también, un 30 por ciento.
Meyer-Lindberg realizó experimentos en los que colocó a una muestra de personas en situaciones de estrés, de presión social, y observó sus funciones cerebrales con un equipo de resonancia magnética. La efectividad de las situaciones de estrés pudo ser medida por el conteo de hormonas como el cortisol, de los latidos cardíacos, entre otras señales. La procedencia resultó clave en la manera en que cada persona enfrentó tales situaciones.
Nacido en la ciudad, ¡póngale el cuño!
Mannheim - Luftaufnahme der Stadt - (bitte freies Formatbild) Foto: Foto-Hauck-Werbestudios, Ottheinrich Hauck, undatierte Aufnahme, 2006

Si una ciudad de 300.000 habitantes como Mannheim estresa, ¿cómo será con Berlín o Ciudad de México?

Según los experimentos neurológicos del profesor Meyer-Lindberg y su equipo, existe una región de la corteza prefrontal del cerebro –relativamente joven en la evolución humana– que parece sufrir un efecto selectivo y muy marcado, sólo bajo situaciones de estrés, y sólo en quienes han nacido y crecido en la ciudad.
Lo que ya se conocía: “que esa región del cerebro es decisiva en el procesamiento de emociones negativas y de experiencias negativas con el entorno”, explica Meyer-Lindberg. Se trata de una región afectada en casos de esquizofrenia.
Neurólogos y psicólogos han explicado antes que el estrés puede tener efectos negativos y también positivos. ¿Puede una tomografía, el retrato de un momento de la actividad cerebral diferenciar entre el estrés “sano” y el que puede llevar a la enfermedad?
La parte de la estructura cerebral afectada durante los experimentos del equipo de Meyer-Lindberg, resulta, según los científicos, “muy sensible al estrés desde edades tempranas”. Y no se conocen otras investigaciones que permitan suponer que su activación se corresponde con un sano “mecanismo compensatorio”, indica el psicólogo y profesor del Instituto Central de Salud Psíquica de Mannheim.
Entre más grande la ciudad…
El estudio se llevó a cabo en Mannheim, una ciudad de 300.000 habitantes, lo que hace temer que los efectos allí medidos pudieran elevarse si se mudasen los experimentos a la más poblada ciudad alemana, Berlín –con 3 millones y medio de habitantes, aún pequeña si se le compara con las verdaderas megaciudades del mundo.
Ein Blick auf den Kurfürstendamm am (27.04.2011) in Berlin. 125 Jahre Kurfürstendamm feiert Berlin ab dem 05.05.2011. Der legendäre Kudamm bleibt die beliebte Shopping und Flaniermeile im Berliner Westen. Foto: Jörg Carstensen dpa/lbn (zu dpa lbn Korr vom 28.04.2011) +++(c) dpa - Bildfunk+++

No se trata de invadir el campo, sino de planear mejor las ciudades...

La escala usada por los investigadores –común en estudios anteriores de este tipo– incluía residentes en una ciudad de más de 100.000 habitantes, otros de una ciudad más pequeña y los del pleno campo. “Y pudimos observar un efecto de dosis”, asegura el científico. Como es típico en otros estudios epidemiológicos, entre más grande la ciudad de procedencia de la persona observada, mayores fueron los efectos medidos.
¿Al campo? ¿o a planear mejor las ciudades?
Es una pena, aseguró el profesor Meyer-Lindberg a la emisora alemana Deutschlandfunk que no todos podamos mudarnos al campo: “habría un 30 por ciento menos de esquizofrenia”. Aunque, “como ahora mismo más de la mitad de la población mundial vive en las grandes ciudades, el campo se llenaría”, concedió.
A lo que sí nos pueden impulsar resultados como los de este estudio es a observar “qué es lo que nos provoca ese estrés negativo en las ciudades”, sugiere Meyer-Lindberg. Sólo un ejemplo: ¿contamos con superficies verdes? El tema no se resuelve sólo con estudios epidemiológicos, pero estos pueden ayudar.
Podría someterse sólo a citadinos, residentes en la misma ciudad, a estudios en los que se pruebe en qué se diferencian quienes están sometidos a ruidos y quienes no, planea el profesor. Así, quizás, logremos planear mejor nuestras ciudades.
Autor: dradio/Rosa Muñoz Lima
Editor: José Ospina Valencia

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