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Política

Más “democracias defectuosas”

Chile vuelve a sacar buena nota. Un estudio de la Fundación Bertelsmann lo sitúa entre los más exitosos en cuanto a su transformación. Venezuela, en cambio, baja en sus calificaciones democráticas.

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Putin y Chávez no sacan buena nota en estudio de la Fundación Bertelsmann.

Las bondades de la globalización y el crecimiento económico mundial no se han traducido en mayor bienestar para gran parte de la población del plantea. Y tampoco el aumento de las democracias formales conlleva necesariamente mayores derechos y libertades reales. Esas son las poco alentadoras conclusiones de un estudio comparativo llevado a cabo por la Fundación Bertelsmann, que analiza las transformaciones operadas en 125 países en desarrollo o en transición hacia una economía de mercado.

Problemas de distribución y equidad

La pobreza masiva sigue siendo el problema central en América Latina y África. 85 de los países incluidos en el “Índice de transformación”, que la Fundación Bertelsmann elabora por tercera vez desde 2003, se beneficiaron del crecimiento general, pero sólo unos pocos utilizaron la mayor cantidad de recursos disponibles para llevar a cabo planes eficaces de educación, defensa del medio ambiente y lucha contra la pobreza. Muchos gobiernos, en cambio, se limitaron a derivar esos fondos al consumo.

En cifras, el problema se vuelve evidente: la capacidad económica y la estabilidad monetaria fueron catalogadas de positivas en aproximadamente un centenar de países. Sin embargo, sólo 34 exhiben una política de educación y de medioambiente sólida. Según Josef Janning, experto de la Fundación Bertelsmann, “visto desde una perspectiva general, la avanzada globalización produce un mayor crecimiento y bienestar, pero su distribución no es justa (...) Los efectos positivos no alcanzan a la mayoría de la gente”.

Jahresrückblick Januar 2006 Chile Michelle Bachelet

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, al momento de votar.

A su juicio, las causas radican en la falta de reformas a nivel de los gobiernos cada país. Dicho en otros términos, la responsabilidad es atribuible al fracaso de las élites. Las conducciones políticas que obtienen peor evaluación en este estudio corresponden a Somalia, Birmania y Zimbabue. Éxito se le reconoce en cambio a la gestión de países como Chile, Estonia y Botswana.

Más cantidad, menos calidad

El capítulo dedicado a la democracia también ofrece dicotomías. Mientras aumenta la cantidad de Estados que llevan oficialmente el rótulo de democracias, crece igualmente la de aquellos en el que el sistema democrático se ve socavado. Una vez más, los números resultan elocuentes: el número de países en que se llevaron a cabo elecciones libres desde 2006 se incrementó de 69 a 79. Pero sólo 23 de las democracias analizadas no presentan falencias graves. 41 Estados son calificados en cambio como “democracias defectuosas” y 10 incluso como “democracias seriamente defectuosas”.

Se trata de sistemas que oficialmente cumplen los estándares democráticos mínimos, pero que exhiben considerables defectos en cuanto a la vigencia del estado de derecho y en los que se ponen trabas a la oposición o se manipulan las elecciones. “Son países que se hallan en una zona intermedia entre la democracia y la autocracia”, indica el encargado del proyecto. Un ejemplo de “democracia seriamente defectuosa” es Rusia. El estudio de la Fundación Bertelsmann ubica ahora también a Venezuela en esta categoría.

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