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Salud

Lupino, la "soja del norte"

Una empresa alemana ha descubierto una alternativa sin lactosa para helados basada en las proteínas de la legumbre lupino dulce azul. Un prometedor descubrimiento para los millones de alérgicos en Alemania.

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Las personas alérgicas a la lactosa o a la proteína de la leche suelen tener grandes dificultades a la hora de encontrar un snack refrescante para aguantar los calores veraniegos: normalmente, debían depender de sorbetes o helado de soja. Desde el pasado mayo, no obstante, existe una alternativa: Lupinesse, un helado sin leche hecho con las proteínas de la legumbre lupino dulce azul.

Durante mucho tiempo, esta planta fue erróneamente considerada como alimento de animales y fertilizante. Porque, tal y como descubrieron los científicos del Instituto Fraunhofer de ingeniería de Freising, si se procesa correctamente, el lupino proporciona valiosas proteínas. Así podría ser también la base para nuevos productos sin lactosa, gluten y colesterol.

Muchos ya consideran el lupino como la “soja del norte”, una confianza promulgada por la compañía de Nuevo Brandemburgo Prolupin, que desde 2009 compite con el monopolio de los gigantes del mercado de la soja.

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Durante mucho tiempo, esta planta fue erróneamente considerada como alimento de animales y fertilizante.

Una fama que viene de lejos

Ya los incas conocían las cualidades de las semillas de lupino tostado al sol, cuenta Gerhard Kloth, director de producción de la empresa Prolupin GmbH. También los romanos sabían que esta sencilla planta absorbe nitrógeno, y la utilizaban como fertilizante en los campos. En algunas partes del Mediterráneo se sirven como snack en los bares, y en Alemania se utiliza mayoritariamente como alimento para animales. Como producto alimenticio, la planta ganó atención a finales de la década de los 90, con el cultivo del lupino dulce azul.

Con el lanzamiento de Lupinesse, Prolupin ha dado en el blanco, según la presidenta de la compañía, Katrin Petersen: “Lo demuestra el feedback que hemos recibido: grandes cantidades de correo en las que la gente nos dice que necesitaban un producto así desde hace mucho tiempo, porque entre 15 y 20 por ciento de los alemanes no pueden tolerar la lactosa. Productos como estos son cada vez más importantes.”

Un experimento con éxito

A diferencia de la proteína de soja, dice Gerhard Kloth, la proteína del lupino se combina bien con las demás. En conjunto con el Instituto Fraunhofer de ingeniería de Freising, Prolupin ha llevado a cabo experimentos técnicos con este producto que permiten enfatizar ciertas propiedades de la proteína según la necesidad – y conseguido la patente para ello. De este modo, la proteína del lupino podrá fabricarse en masa para aplicaciones futuras.

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"El lupino contiene un 50% de proteína, y el otro 50% es fibra".

Gerhard Kloth toma un saco con semillas de lupino secas y saladas. “Estos frutos contienen un 50% de proteína, y el otro 50% es fibra y largas cadenas de hidratos de carbono. Nosotros separamos ambas partes, aislamos las proteínas y, por el momento, no utilizamos las fibras. Aunque en una próxima fase, también serán desarrolladas como ingrediente alimenticio. Por ejemplo, pueden servir como harina para productos de panadería.”

La “soja del norte”

Hasta 2013, el desarrollo de productos con base de lupino en asociaciones de empresas regionales sigue siendo un proyecto de investigación, promovido por el Ministerio Federal de Ciencia y Tecnología con cerca de cuatro millones de euros. Hasta ahora, sólo Prolupin, con sus proteínas de lupino aisladas y el helado de lupino han logrado salir al mercado. Los ingresos del cultivo del lupino, actualmente 20 mil hectáreas de superficie cultivable en Alemania, deben todavía estabilizarse, así como el contenido de proteína de las semillas de lupino.

Hasta que el lupino dulce azul consiga ser reconocido como la “soja del norte”, como ya se le denomina a menudo, falta un largo trecho. Pero, según Gerhard Kloth, los primeros pasos ya están dados: “Esta tendencia ya está presente desde hace varios años, y se mueve en un rango de porcentajes de dos dígitos a medida que la oferta de proteínas en la industria alimentaria aumenta. Y es un mercado enorme, cubierto únicamente con la soja. A ello, nosotros decimos, naturalmente: ‘no tenéis que obligaros a consumir soja. Se puede conseguir lo mismo e incluso mejor con lupino'”.

Autora: Lydia Heller / Lydia Aranda Barandiain
Editor: José Ospina

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