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Lula seguirá siendo investigado

5 de marzo de 2016

Una jueza del Tribunal Supremo de Brasil denegó la petición del expresidente Luiz Inácio da Silva de suspender las investigaciones en torno a su posible implicación en las corruptelas de la petrolera estatal, Petrobras.

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Imagen: Reuters/P. Whitaker

Este viernes (4.3.2016), al caer la tarde en Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, expresidente de ese país sudamericano, fue aclamado por simpatizantes cuando regresó a su domicilio tras haber sido arrestado por la Policía Federal e interrogado durante tres horas en la comisaría del aeropuerto de Congonhas, en Sao Paulo, por su presunta implicación en el entramado de corruptelas de la empresa estatal Petrobras. La Fiscalía brasileña aseguró en rueda de prensa que el exmandatario fue “uno de los principales beneficiarios de los delitos” cometidos en el seno de la petrolera.

Más tarde, Rosa Weber, una de las magistradas del Tribunal Supremo de Brasil, denegó la solicitud hecha por los defensores del expresidente de posponer las investigaciones en su contra; éstos habían pedido la suspensión cautelar de las pesquisas hasta que el Supremo se pronunciara sobre un posible conflicto de competencias entre dos cortes –el Tribunal de Justicia de Sao Paulo y el Tribunal Federal de Curitiba– que han abierto procesos paralelos para determinar si Lula estaba involucrado en el escándalo de corrupción en torno a Petrobras. Weber negó también que Lula fuera objeto de una persecución.

La jueza dio un plazo de diez días para escuchar a la Fiscalía de Sao Paulo antes de tomar una decisión sobre cuál de los tribunales es el más competente para llevar esta causa. Por su lado, el Instituto Lula, dirigido por el expresidente, denunció la “divulgación irresponsable” y apresurada de informaciones por parte de la Fiscalía, según la cual los indicios contra Lula son “bastante significativos”. El Instituto Lula negó haber recibido donaciones valoradas en unos 20 millones de reales –unos 5 millones de dólares–de las cinco empresas más comprometidas en los desvíos en Petrobras.



Las reacciones a favor y en contra del arresto, el interrogatorio y los allanamientos de los que Lula fue objeto este 4 de marzo han sido categóricos, dentro y fuera de Brasil. A lo largo del día, seguidores y detractores de Lula se enfrentaron en diversos puntos de Sao Paulo y a las puertas de la casa del expresidente en movilizaciones que dejaron varios heridos. A otra escala, varias asociaciones brasileñas de jueces y fiscales defendieron –por separado– el curso de las investigaciones contra casos de corrupción de gran magnitud, como el de la empresa Petrobras.

Las mociones contra Lula fueron criticadas tanto por la actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff –quien las tachó de “innecesarias”–, como por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT), que las describió como un “capítulo más en la escalada golpista” contra el Gobierno. Por su parte, el Partido Socialista Brasileño (PSB), que durante años fue uno de los principales aliados del PT, anunció este viernes (4.3.2016) su separación definitiva del Ejecutivo de Rousseff debido al “deterioro ético” exhibido por el status quo. La ruptura fue comunicada por el presidente nacional del PSB, Carlos Siqueira.

Por su parte, los integrantes del bloque kirchnerista Frente para la Victoria (FpV) en el Parlamento del Mercosur (Parlasur) manifestaron su “más profunda solidaridad” con Lula. Gestos similares de apoyo fueron oreados desde otros rincones de Sudamérica. “La persecución a Lula en Brasil nos recuerda muy bien a lo que
hicieron con el proceso de cambio en Paraguay. Dejavú?”, escribió en la red social Twitter el expresidente paraguayo Fernando Lugo, destituido en 2012 en un juicio político que provocó la suspensión de Paraguay en el Mercosur hasta agosto de 2013.

El secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) secundó a Lugo en Twitter: “Mi solidaridad personal con el Ex Presidente Lula sometido a un linchamiento mediático q afecta su derecho a la presunción d inocencia”, escribió Ernesto Samper. También los mandatarios Evo Morales, de Bolivia, y Nicolás Maduro, de Venezuela, le comunicaron su respaldo al otrora “hombre fuerte” de Brasilia. Maduro dijo estar convencido de que Lula saldría robustecido de este “miserable ataque”.

ERC ( EFE / dpa )