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Alemania

Ludwigshafen: la tragedia de un incendio y lo que viene después

Se pide calma, pero la tensión flota en el aire. El incendio de un edificio en la ciudad alemana de Ludwigshafen, habitado por ciudadanos de origen turco, corre el peligro de sucumbir al circo político, y al mediático.

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Era carnaval en Ludwigshafen, pero la alegría se esfumó pronto.

El 23 de noviembre de 1992, dos niñas de 10 y 14 años y su abuela de 51 morían en Mölln, una pequeña ciudad del norte alemán. Sus casas, de inquilinos con ascendencia turca, habían sido atacadas con cócteles molotov. Al grito de “¡Heil Hitler!” y a través del teléfono de la policía se adjudicaban personajes anónimos la autoría de los hechos.

El 29 de mayo de 1993 los sucesos se repiten, esta vez en Soligen, en el oeste del país. Cinco personas, dos mujeres y tres niñas de 12, nueve y cuatro años, también turco-alemanas, fallecen en el incendio que un grupo de neonazis provoca en el edificio en el que viven.

Deutschland Türkei Ludwigshafen Brand Flagge

Una bandera turca ondea frente al edificio incendiado en Ludwigshafen.

El pasado domingo, el hogar en Ludwigshafen, Renania Palatinado, de diversas familias de origen turco fue de nuevo pasto de las llamas. Nueve personas murieron, entre ellas cinco menores, y 60 resultaron heridas. Las imágenes de la casa ardiendo, de sus ocupantes saltando por las ventanas, de los bomberos rescatando niños, han convulsionado no sólo a Alemania, sino también a toda Europa.

¿Otro ataque de la extrema derecha alemana? Turquía ha decidido convertir el asunto en una cuestión de Estado. Primero solicitó enviar a expertos propios a Alemania. Éstos, sin poder intervenir realmente en una investigación cuya jurisdicción se les escapa, no tienen más función que la de “vigilar” a la policía germana. Ahora, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, visita el lugar de la tragedia y pronunciará un discurso en la ciudad de Colonia.

El problema del tiempo

BdT Trauer am ausgebrannten Wohnhaus in Ludwigshafen

Flores y solidaridad: unos 50.000 euros se han recaudado para ayudar a las víctimas.

“No descartamos ningún origen del incendio”, declaró el fiscal responsable del caso, Lothar Liebig. No se descarta la agresión con trasfondo racista: el centro cultural situado en la planta baja del inmueble ya había sido asaltado con cócteles molotov en 2006 y en las paredes del edificio se han encontrado escrita la palabra “Hass”, “odio”, y dibujados símbolos nacionalsocialistas. Pero tampoco se descarta que el fuego haya sido provocado por un cortocircuito o algún defecto técnico.

Ante las cámaras de televisión, dos de las niñas que se salvaron de las llamas declararon haber visto como un hombre iniciaba el incendio en las escaleras de la casa. Pero la fiscalía advierte: las pequeñas están traumatizadas por lo vivido y muy influenciadas por lo que está sucediendo a su alrededor. Habrá que preguntarles de nuevo.

Deutschland Türkei Ludwigshafen Brand Polizist mit Spürhund

Por fin pudieron acceder al edificio 10 policías y dos perros.

“Vamos a aclarar los hechos”, aseguró Maria Böhmer, responsable de la cartera de Integración en el Estado de Renania Palatinado. Para ello, se ha creado una comisión especial formada por 50 investigadores. Pero “habrá que tener paciencia”, advierte Liebig. Hasta ayer la policía no pudo entrar en el edificio debido al enorme peligro de desplome. La búsqueda de huellas tuvo que llevarse a cabo examinado los pedazos desprendidos del inmueble.

Sin embargo, las rotativas de la prensa turca no tienen tiempo para esperar al informe policial. Ellas ya han dictado sentencia: sus connacionales fueron víctimas de la violencia neonazi, los bomberos alemanes llegaron tarde al rescate, en la policía germana no se puede confiar. El jefe del Gobierno turco, muy presionado en su país, se ha visto obligado a actuar.

“Erdogan quiere ganar puntos con el incendio en Ludwigshafen: lo ha convertido en una batalla personal para poder adornarse con su intervención en el asunto”, opina Lale Agkün, delegada del grupo parlamentario socialdemócrata para cuestiones relacionadas con el islam. En Alemania residen casi dos millones de turcos.

Caldeado un ambiente en el que los “rescatadores se convierten en culpables” ¡Siga leyendo!

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