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América Latina

"Lucha contra femicidio comienza en el hogar"

Dieciséis países latinoamericanos cuentan con legislaciones contra la violencia de género y los femicidios. Por por sí mismas, las leyes no acabarán con la violencia de género, dice Joana Chagas de ONU Mujeres Brasil.

Joana Chagas, de ONU Mujeres Brasil

Joana Chagas, de ONU Mujeres Brasil

Según la organización civil La Casa del Encuentro, en Argentina ocurrieron 277 feminicidios en 2014, y en el presente año ya se contabilizan 140 casos. En noviembre de ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidas denunció que en México son asesinadas siete mujeres cada día a causa de la violencia de género. Son dos ejemplos de la dimensión de la violencia de género en América Latina.

ONU Mujeres estima que a nivel global un 35 por ciento de las mujeres ha sufrido violencia de pareja o violencia sexual a lo largo de su vida. En América Latina, países como Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua y Perú, entre otros, cuentan con legislaciones que sancionan específicamente el asesinato de mujeres por razones de género.

Brasil se incorporó recientemente a esta lista al aprobarse en marzo pasado la normatividad correspondiente.

Joana Chagas, Gerente de Programas en ONU Mujeres Brasil, habló con DW sobre el tema de la violencia de género y sus consecuencias.

Deutsche Welle: Un total de 16 países latinoamericanos y del Caribe han adoptado medidas para combatir y sancionar el feminicidio. ¿Qué tan lejos estamos de reducir drásticamente el número de mujeres asesinadas, en Brasil, en América Latina, y en el resto del mundo?

Joana Chagas: La violencia contra las mujeres es un proceso que toma tiempo para ser enfrentado. No creo que en cinco años desaparezca la violencia contra las mujeres. Incluso en el tiempo que dure mi vida. En ocho años, la llamada "Ley Maria da Penha" bajó en 10 por ciento los asesinatos de mujeres en Brasil. Esto demuestra que las leyes aplicadas efectivamente pueden reducir el crimen y enviar un mensaje a la sociedad: que estos crímenes no se toleran. Pero las leyes por sí mismas no resuelven todo el problema.

Se puede decir que la lucha ha contra la violencia que sufren muchas mujeres comienza en el hogar, y también en la escuela...

Es verdad, comienza en la escuela, en la familia, en la comunidad, en el lugar de trabajo, y en las calles. En la escuela, a través de una educación que promueva los roles de género que valoren a las mujeres, y que reduzca la masculinidad violenta; además, que promueva la igualdad de género, la libertad y una vida sin violencia. Yo creo que el aumento de la violencia puede ser debido a que más y más mujeres participan en la vida pública, la vida productiva...

¿Cómo?

La violencia podría ser una respuesta conservadora a fin de que las mujeres vuelvan a sus "lugares tradicionales". Si trabajamos desde la infancia en la deconstrucción de estos roles de las mujeres exclusivamente como madres, y del padre como proveedor, podremos promover una imagen tanto de hombres como de mujeres en pie de igualdad, previniendo así la violencia futura. Cerca del 60 por ciento de los agresores son personas que tuvieron relaciones íntimas con las víctimas. También agreden los padres, hermanos, padrastros, u otras personas con las cuales las mujeres tienen nexos familiares.

El ambiente de trabajo, en determinadas situaciones, también puede ser complicado.

Está la cuestión del acoso, que debe ser combatida con más participación, posiblemente con más mujeres en puestos de toma de decisiones, pues en ellos las mujeres están todavía subrepresentadas. En las calles, es necesario acabar con la tolerancia hacia el acoso, a través de campañas públicas.

¿El uso del término feminicidio obedece al hecho de que estos crímenes se derivan de una acción directa de odio contra las mujeres?

Sí. La importancia del término específico se debe a que se trata de una violencia diferente. Los hombres y las mujeres mueren de diferentes maneras. El feminicidio es el asesinato de mujeres causadas por su condición de género. En muchos casos se presenta una gran crueldad, con la mutilación de órganos en áreas femeninas características como los pechos, los genitales, la cara, los ojos. Y eso sin contar la tortura. Obviamente, hay homicidios similares de hombres. Pero, en el caso de feminicidio, la crueldad está presente en la mayoría de los casos. Son crímenes que se pueden evitar porque sabemos quién es el agresor, a partir de un ciclo anterior de violencia.

Realizó la entrevista Guilherme Becker.

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