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Alemania

“Los periodistas siempre tendrán secretos”

Lutz Tillmanns, director del Consejo Alemán de Prensa, aclara a DW cómo la justicia puede llegar a colisionar con la prensa a raíz del blog crítico Netzpolitik.org.

DW: El tema de la investigación contra dos periodistas de Netzpolitik.org provocó una tormenta política y le costó el cargo al fiscal general. ¿Cómo es la situación de la libertad de prensa en Alemania?

Lutz Tillmanns: Creo que el sector de la prensa está muy equilibrado en Alemania y hay una buena cultura sobre la libertad de prensa. En el índice de “Reporteros sin Fronteras”, el país está en el puesto número doce, al nivel de otros como Irlanda y la República Checa. Solo nos superan los países escandinavos. Es decir, tenemos una buena relación respecto a países vecinos en los que hay estructuras democráticas fuertes y en los que se vive realmente la libertad de prensa.

¿Entonces no hay nada que criticar en Alemania?

Hay casos en los que se podría dudar de que el Estado tolere lo suficiente a algunos periodistas. Por ejemplo, el caso referente a Netzpolitik.org y las investigaciones contra los periodistas. El núcleo de la discusión es si el periodista puede publicar material secreto o material que no está destinado al público. Sobre este tema, habría que mejorar algunas cosas.

¿Hay algún tipo de relación con el llamado Spiegel-Affäre de los años 60? Entonces, algunos terroristas tuvieron que soportar la acusación de “Traición a la patria”.

Lutz Tillmanns: Sobre la libertad de prensa siempre habrá que volver a discutir.

Lutz Tillmanns: "Sobre la libertad de prensa siempre habrá que volver a discutir".

Probablemente el escándalo de ahora sea una continuación del de entonces. Los problemas son similares a 1962, cuando Der Spiegel destapó las intenciones de Franz Josef Strauss, entonces ministro de Defensa. Al final, todo fracasó y nunca se pudo probar la “traición a la patria”. Este argumento de "traición a la patria" es una forma muy particular para tratar de silenciar a la prensa.

¿Qué situaciones límite se podrían dar en Alemania en cuanto a la libertad de prensa?

Sobre todo, serían cuestiones sobre si es posible espiar a los periodistas. Está claro que los periodistas siempre tendrán secretos profesionales, igual que los médicos y los fiscales. Por esto tienen que estar especialmente protegidos. Sobre todo, yo veo de forma crítica el tema del almacenamiento de datos, las escuchas o la grabación de las comunicaciones de los periodistas. Pero también hay otros problemas en el día a día, como cuando los funcionarios se niegan a dar información por el motivo que sea: protección de datos, cláusulas de confidencialidad o porque le supone mucho trabajo.

¿Qué debería cambiar?

En Alemania no existe una ley federal de información a la prensa, tema qua ya fue tematizado por los tribunales hace varios años. Es un déficit clarísimo. El problema es que los periodistas siempre se pueden acoger al artículo 5 de la Constitución en cuanto al derecho a la información y la libertad de opinión. Eso conlleva riesgos y hace dudar a las oficinas de prensa, porque frecuentemente intervienen juristas.

La prensa quiere informar y la Justicia mantener su independencia. Como consecuencia, ¿hay colisión entre ellos?

Seguro que hay intereses que colisionan. Pero hablamos del tercer y el cuarto poder del Estado y siempre hay que ponderarlo. Sobre todo, a raíz de las experiencias del nacionalsocialismo y la extinta República Democrática Alemana. Entonces, solo había una prensa unificada, un control de la prensa. Solamente se podía publicar lo que permitía el Estado y el partido.

El periodismo está en pleno cambio. Hay blogs y redes sociales que tienen una enorme popularidad. ¿Cómo se podría plantear una nueva definición de “Libertad de Prensa”?

Siempre hay que reinventar la libertad de prensa y sus aplicaciones prácticas. Sobre todo, opinamos que en el periodismo hay que reflexionar continuamente sobre nuevas cuestiones éticas. Siempre habrá personas que quieran ocultar su identidad pero son de interés público. Si pensamos en el proceso de la NSU, seguramente los acusados habrían preferido permanecer en el anonimato. Pero el público se apropió del derecho de ser informado.

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