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Sociedad

Los niños, víctimas habituales de la violencia en Alemania

La Oficina Alemana de Investigación Criminal presentó un informe estadístico sobre los delitos en los que las principales víctimas son niños y niñas. Las cifras son pasmosas, pero sólo constituyen la punta del iceberg.

En 2014, el número de agresiones contra niños y niñas aumentó en casi 5 por ciento, según el informe más reciente de la Oficina Alemana de Investigación Criminal. Su presidente, Holger Münch, enfatizó que las estadísticas sólo incluyen los casos registrados por las autoridades. Dos pequeños perdieron la vida cada semana del año pasado a causa de maltratos físicos o de la negligencia de los adultos a su cargo. La mayoría de las víctimas no tenía ni siquiera seis años de edad. 14.395 menores fueron objeto de violencia sexual.

Rainer Becker, presidente de la Asociación Alemana para la Protección del Menor

Rainer Becker, presidente de la Asociación Alemana para la Protección del Menor

Rainer Becker, de la Asociación Alemana para la Protección del Menor, comentó los datos presentados por Münch, acotando que aunque las cifras son pasmosas, éstas sólo constituyen la punta del iceberg. Y es que la violencia ejercida contra los niños y niñas abarca mucho más que los actos que dejan huellas en sus cuerpos. Castigarlos con gestos de desafecto, someterlos a la soledad por largos períodos de tiempo, encerrarlos o aislarlos, alimentarlos mal, amenazarlos o humillarlos también cuenta como formas de crueldad y violencia.

Hay leyes suficientes

“La violencia contra los niños se manifiesta en todos los estratos de la sociedad alemana, no solamente en los ámbitos socioeconómicos más bajos”, asegura Kathinka Beckmann, docente de la Universidad de Coblenza. A sus ojos, los principales catalizadores de la violencia en el hogar son las excesivas demandas que pesan sobre los hombros de los padres, así como las peleas en el seno de la pareja. Los menores más susceptibles de ser agredidos son los que padecen enfermedades crónicas o algún grado de discapacidad física o psíquica.

Kathinka Beckmann, docente e investigadora de la Universidad de Coblenza.

Kathinka Beckmann, docente e investigadora de la Universidad de Coblenza.

Muchas leyes han sido promulgadas en Alemania para facilitar la protección de los menores. No obstante, fue apenas en el año 2000 cuando se decretó el derecho a una educación libre de violencia y se prohibió el derecho de los padres a castigar a sus hijos, practicado habitualmente hasta bien entrado el siglo XX. En la década de los noventa, las leyes comenzaron a contemplar la oferta de terapias para los padres que se sienten sobrecargados con las responsabilidades familiares. En todo caso, hay leyes suficientes para enfrentar el problema.

Iniciativas dignas de imitar

Lo que todavía falta, a juicio de Cordula Lasner-Tietze, de la Federación Alemana para la Protección del Niño, es optimizar la monitorización del cumplimiento de esas leyes y coordinar la complementariedad de las ayudas ofrecidas. Beckmann, de la Universidad de Coblenza, y Lasner-Tietze coinciden en que Alemania aún no ha creado un órgano que centralice las quejas y la aplicación de controles. Ambas subrayan, además, que los recursos económicos y humanos de los centros para la protección del menor son muy limitados.

El personal de esas oficinas está sobrecargado de trabajo y, en muchos casos, imposibilitado de prevenir la violencia contra los niños. ¿Acaso existen iniciativas dignas de imitar? Por fortuna, las hay. La ampliación de las responsabilidades de las “matronas” es una de ellas; se trata de profesionales que tienen contacto estrecho con las familias a su cargo desde que la mujeres se preparan para el parto hasta que el bebé cumple su primer año. Las muertes de niños pequeños se redujo en un 30 por ciento en 2014.

También han surgido proyectos privados cuya meta es propiciar la reducción de la violencia contra los niños. Una compañía aseguradora se alió con la Federación de Pediatras y concibió guías para que los médicos sepan cuándo están frente a indicios de abuso físico. La iniciativa riskid, fundada por un pediatra y un agente policial de Dortmund, también busca sistematizar la inspección de casos sospechosos para facilitar intervenciones oportunas y proteger más efectivamente a los menores.