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Cultura

Los jóvenes descubren la ópera en Berlín

La ópera clásica no siempre es bienvenida ni comprendida por las nuevas generaciones. Un proyecto de la Ópera de Berlín quiere acercarse a los jóvenes y entusiasmarlos por este género.

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La ópera alcanza a los jóvenes.

Trajes antiguos, espectáculos de varias horas y canciones en idiomas extranjeros: esta podría ser la imagen que tiene la ópera entre los más jóvenes. Un mundo, podría decirse, alejado del de los adolescentes, y también de muchos adultos. Tal vez sea esa una de las razones por las cuales cada vez menos público las visita y disfruta de su arte. La edad promedio de los espectadores de ópera ronda los 60 años. Y sin embargo, este género es un conjunto de música, imágenes y palabras que no tiene por qué ser aburrido.

“Lo clásico es cool” es el nombre de un proyecto de la Ópera Alemana en Berlín que trata de presentar la ópera a los jóvenes de modo que puedan gustar del espectáculo.


Acercando el género a la juventud

Los alumnos del sexto grado de la escuela Lisa Tetzner de Berlín

Die 12jährige Carolin mit einem Mitschüler vor ihrer Opernpremiere

Carolin y otro alumno en su primera noche de ópera. (Foto: Aygül Cizmecioglu)

visitaron el teatro de la Ópera berlinesa y tuvieron la posibilidad de moverse entre bambalinas, descubriendo el mundo que vive detrás del escenario. Con árboles de utilería de varios metros de altura, dragones y monstruos que no lo son tanto, los 20 alumnos pudieron conocer los secretos de la ópera.

En los talleres del teatro los esperaban para mostrarles la construcción de las escenografías. Pintores, escultores y carpinteros trabajando para dar forma a ventanas, paredes y paisajes artificiales. Para Carolina, de 12 años, se trata de un mundo totalmente nuevo: “No sabía lo que era una ópera, y lo que más me sorprendió es que haya tanta técnica y tantas personas trabajando. Eso es algo que no uno no nota”, comenta.

Y ese es el objetivo de “Lo clásico es cool”: acercar el arte de la ópera a los jóvenes y despertar su curiosidad. Los escolares participan de visitas guiadas al teatro, escuchan durante los ensayos a los músicos y pueden hacerles preguntas. Curt Rösler es director del Teatro Musical para Niños y elabora óperas para hacerlas accesibles a la sensibilidad infantil.

Escuchar y comprender la ópera

“Lo más importante es acortarlas, por lo menos en una hora. Y

Deutsche Oper setzt Idomeneo wegen Islamisten ab Bühnenbild

Escena de "Idomeneo" en la Ópera de Berlín.

que se presenten en un marco reducido, con un máximo de 200 espectadores, es decir, con una orquesta pequeña o con un piano. Con menos personajes de los que habría sobre un escenario normal, y sin el coro. Pero lo más importante es integrar al público infanto-juvenil en la acción. Y eso es lo que hacemos, para que vivan de cerca la magia del escenario.”

Es lo que sucede una de la salas de ensayos de la Ópera de Berlín, donde los alumnos de una escuela primaria cantan la melodía de “La Cenicienta”. Por la noche verán la historia de la Cenicienta sobre el gran escenario. Pero antes se les explica el ABC de la ópera. La profesora de música, Ulrike Mirow, cuenta que “este tipo de piezas se escucha a menudo antes de la ópera, y se llama apertura o preludio. Con ella se logra cierta tranquilidad en el público. Yo las llamo “aperitivos”.

Y parecería que a los chicos del sexto grado les gusta, ya que por la noche aparecen transformados. De los alumnos en vaqueros y zapatillas poco queda. Elegantes visitantes de la ópera han tomado su lugar, las niñas vestidas de gala, con brillo en las ropas, y los niños con camisas recién planchadas. Y toman asiento expectantes en una de las primeras filas de la platea. Dichas butacas costarían normalmente 80 euros, pero en el marco del proyecto, los niños pagan 8 euros por espectáculo.

Cae el telón azul, y comienza “La Cenicienta”. Patrick, de doce

Oper Parsifal in Berlin

Ensayo de "Parsifal" de Richard Wagner.

años, se enteró hoy de que el señor que escribió esa pieza musical hace 200 años se llama Gioachinno Rossini. “Fue un compositor que nació en el S. XVIII en Italia. Sus padres también eran músicos y él heredó de ellos su vocación. Y escribió muchas óperas que se hicieron famosas, como, por ejemplo “La Cenicienta”, o “La Cenerentola”, en italiano.

También Caroline se siente atraída por las voces destellantes y los trajes ondulantes. De vez en cuando mira los monitores sobre el escenario para leer la traducción al alemán del libreto. La amistad, el amor, los miedos, estos son los sentimientos que trata la ópera, tan antiguos como la humanidad. Y tan presentes en nuestra vida cotidiana.

“Justamente de eso trata la obra, de que lo que cuenta son los valores internos, y que no es importante tener dinero o ser bella, sino que la luz viene de adentro, no de afuera”, explica Caroline.

Luego de incontables arias, duetos y coros, una noche en la Ópera ha terminado. Y el público está entusiasmado, hay ovaciones de pie, también aplauden Patrick y Caroline, quienes quieren ir, a partir de ahora, mucho más seguido a la Ópera.

Autor: Aygül Cizmecioglu

Editor: José Ospina Valencia