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Eurodinámica

Los hongos: expertos de la descontaminación

Ningún otro organismo es tan efectivo en la descomposición de madera que los hongos. También combinaciones de hidrógeno de carbono pueden ser destruidas por hongos.

Hongo ostra.

Hongo ostra.

Estas características hacen de los hongos expertos en la descontaminación de suelos, aguas y el aire. Los hongos son el horror de muchos dueños de casa. Una vez logran penetrar la madera, ayudados por una fuente de humedad, la destrucción de los pisos, vigas o techos es una cosa de poco tiempo. Pero también su capacidad de destruir las moléculas de hidrógeno de carbono los convierte en excelentes reparadores de aguas y aire contaminados.

La fuerza renovadora de los hongos se debe a que pueden crear unas enzimas especiales llamadas laccasas. Las laccasas son encimas “azules” que contienen cobre y además de los hongos, están presentes en varias plantas y otros microorganismos. Con la ayuda de las laccasas, los hongos pueden descomponer la lignina, el material que le da dureza a la madera.

Micelio: masa subterránea del hongo que puede llegar a crecer tanto que cubre varias hectáreas.

Micelio: masa subterránea del hongo que puede llegar a crecer tanto que cubre varias hectáreas.

Los tejidos lignificados resisten, por lo general, el ataque de los microorganismos, impidiendo la penetración de enzimas destructivas en la pared celular. Pero las enzimas de los hongos logran lo sorprendente. Dietmar Schlosser, biólogo ambiental de la Universidad de Leipzig: “Las laccasas no hacen mucha diferencia entre estructuras químicas y atacan directamente carbohidratos policíclicos aromáticos, dioxinas, materiales explosivos como trinitrotolueno (TNT) o diversas sustancias colorantes. Una larga lista.”

Los hongos logran desarticular todas estas sustancias hasta dejar solo dióxido de carbono y agua. Otros materiales se transforman en conexiones orgánicas menos venenosas. Y desde aquí les queda más fácil a las bacterias seguir el proceso de desintegración.

Los hongos y las bacterias trabajan “de la mano“ en el saneamiento del medio ambiente. Los hongos generan líneas filamentosas sobre los suelos o la madera, las llamadas hifas, que pueden ser de varios metros de longitud. Las bacterias, que no pueden saltar, utilizan entonces las hifas como puentes.

Los hongos son aptos para el saneamiento de suelos porque el micelio - o sea la masa subterránea que forma el cuerpo vegetativo del hongo – puede llegar a crecer tanto que cubre varias hectáreas. "Muy conocidos son los hongos carnosos con tallo y gran sombrilla. La extensión de sus micelios puede ocupar metros a la redonda por debajo de la superficie.”

Científicos de la Escuela Superior Suiza Noroccidental desarrollaron bio catalizadores miniaturizados. El biólogo Gregor Hommes utiliza para ello la gírgola, un champiñón ostra comestible. "Este tipo de champiñón lo cultivamos en laboratorio en fermentadores de 100 litros. Para que produzca la enzima laccase lo estimulamos con químicos. Luego filtramos la biomasa de la que queda una solución café que contiene laccasa.”

Micelio bajo el microscopio.

Micelio bajo el microscopio.

El próximo paso es conectar la laccasa con nanopartículas. Los bio catalizadores nano son depositados luego en los pozos de las depuradoras municipales de aguas limpias, aunque aún no potables: “En ellas se encuentran residuos de medicamentos como diclofanac, conocidos como base de analgésicos como voltaren. Además en estas aguas hay partes de cremas bronceadoras y para el cuerpo. A eso se suman las aguas provenientes de la industria de los plásticos que utilizan aditivos plastificadotes, casi siempre ftalatos que dan a plásticos duros como el PVC la flexibilidad y durabilidad deseadas.“

Estas sustancias ocasionan daños a la fauna en ríos y mares. Para evitarlo, las enzimas de los hongos pueden transformar dichos químicos en moléculas que luego son atrapadas con membranas. Los bio-catalizadores nano se dejan en las piscinas de la depuradora. Allí son 2.000 veces más efectivas que las enzimas de hongos no tratadas. Allí limpian las aguas hasta por 3 meses.

Autor: Fabian Schmidt / José Ospina-Valencia

Editor: Enrique López

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