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Europa al día

Londres apela a los gibraltareños y Madrid, a los escoceses

El Reino Unido cerró filas con Gibraltar, su enclave situado en el extremo sur de la península Ibérica, tras la escalada de tono desatada con España a raíz de la activación del proceso del "brexit", la salida del país insular de la Unión Europea (UE). La primera ministra británica, Theresa May, mantuvo una conversación telefónica con el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, para manifestarle su firme apoyo y asegurarle que cooperará con él en las negociaciones del "brexit" en busca del mejor resultado posible para el enclave, informó un portavoz del Gobierno en Londres.

Los gibraltareños nunca "estarán bajo soberanía de otro Estado contra su voluntad y sus deseos expresados democráticamente", señaló Downing Street, en referencia a las aspiraciones de soberanía españolas. Londres y Madrid llevan siglos enfrentados por el peñón situado en el extremo sur de la península en el que viven unas 32.000 personas. La tensión escaló hasta el punto de que el ex líder del Partido Conservador británico Michael Howard llegó a decir, en declaraciones que reproducen hoy medios británicos, que May no dudaría en a ir a la guerra para defender Gibraltar, como hizo la ex primera ministra Margaret Thatcher, que se enfrentó a Argentina por la soberanía de las Malvinas.

Emily Thornberry, del opositor Partido Laborista, criticó esos comentarios, que dijo ayudan poco a las negociaciones. La tensión aumentó en los últimos días al abrirse el proceso de "brexit", después de que la UE concediera a España poder de veto sobre cualquier decisión que implicara a Gibraltar, según apunta un borrador publicado por Bruselas sobre las bases que guiarán las negociaciones. Londres y el enclave británico criticaron duramente ese poder, que Madrid celebró como una victoria diplomática. Gibraltar no será ni prenda política ni víctima de la salida de Reino Unido de la UE, dijo Picardo a la emisora británica Sky News, al considerar que la postura europea permite a España discriminar a los británicos de Gibraltar y perseguir sus propios objetivos políticos.

Por otra parte, España cambió el tono de su discurso en el debate sobre la admisión de una Escocia independiente en la UE. Frente a ese escenario, todavía hipotético, el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, aclaró que "de entrada" no bloquearía el ingreso de Escocia al bloque, pero subrayó que su posición era totalmente diferente de cara a los esfuerzos secesionistas de Cataluña, donde el Gobierno regional aspira también a la independencia y a una posterior adhesión a la UE. Dastis recordó que Madrid "no ve con buenos ojos que ningún Estado europeo inicie procesos de fragmentación". Pero añadió: "Cualquier parte del Reino Unido que se convierta en un Estado y quiera adherirse a la UE tendrá que solicitarlo. Y seguir los pasos que están estipulados". (dpa)