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Europa

Liudmila Alekséyeva: “Rusia se aleja de Europa”

La defensora de derechos humanos Liudmila Alekséyeva recibió el Premio Václav Havel que otorga el Consejo Europeo. En entrevista con DW, habla sobre la democracia en Rusia y las preguntas que le hará a Putin.

Deutsche Welle: Señora Alekséyeva, el lunes (28.09.2015) recibió el Premio Václav Havel de Derechos Humanos. ¿Qué significa esto para usted?

Liudmila Alekséyeva: En primer lugar, significa mucho para mí que el premio lleve el nombre de Václav Havel. Tuve el honor de conocerlo personalmente. Él fundó la Carta 77, con la que se dio inicio al movimiento de derechos humanos en Checoslovaquia. En segundo lugar, el Consejo Europeo me otorgó este premio en un momento en el que nuestro país se está alejando de Europa y del mundo civilizado. Este año el movimiento de derechos humanos ruso -incluido el de la era soviética- cumple 50 años. Este premio también va dedicado a todas las personas que participan en el movimiento de derechos humanos en nuestro país.

¿Cómo califica el estado de la democracia en Rusia?

Anne Brasseur (derecha), presidenta del Pleno del Parlamento del Consejo de Europa, otorga a Alekséyeva el premio Václav Havel.

Anne Brasseur (derecha), presidenta del Pleno del Parlamento del Consejo de Europa, otorga a Alekséyeva el premio Václav Havel.

Cuando se disolvió la Unión Soviética (URSS), nos encaminamos rumbo a la democracia. Si analizamos el capítulo dos de la Constitución rusa, donde se abordan los derechos humanos y las libertades fundamentales, vemos que no tenemos menos derechos y libertades que los países más desarrollados. Pero en los últimos años ha habido retrocesos.

Cuando la URSS se derrumbó, obtuvimos prácticamente de forma gratuita nuestros derechos y nuestras libertades. Lo que se consigue fácilmente también se pierde fácilmente. No tuvimos que luchar por nuestra libertad. Ahora tenemos que luchar por ella de forma lenta y dolorosa. Creo que ya no presenciaré el día en que Rusia se convierta en un Estado de derecho democrático. Pero ese día vendrá, porque somos un país europeo, tanto geográfica como histórica, religiosa, culturalmente y hasta en lo que respecta a la educación de la población.

¿Se podría decir que al final de la década de los 80 del siglo pasado la gente en Rusia aspiraba más a la democracia que hoy día?

Hace poco, Alexander Ausan, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Estatal de Rusia, dijo: “Mis compatriotas no querían democracia, sino consumo, que ya no hubiera déficits de abastecimiento”. Hoy día somos una sociedad consumista. Ya no pasamos hambre. Ahora también podemos reflexionar sobre la libertad.

En el año 2012 abandonó el Consejo de Derechos Humanos del presidente ruso. ¿Por qué volvió?

Regresé porque el Consejo de Derechos Humanos es una de las pocas plataformas donde uno por lo menos se puede hacer escuchar. Pronto viajaré a Moscú, puesto que el primero de octubre tendremos una reunión con el presidente.

¿Qué preguntas le quiere hacer al presidente ruso?

Quiero abordar la ley sobre agentes extranjeros. Muchas organizaciones reconocidas figuran en esa lista indignante e injusta. Le preguntaré al presidente: “¿Por qué es encomiable cuando un empresario ruso recibe dinero del extranjero? Eso cuenta como inversión. También nuestro país otorga dinero al extranjero. ¿Por qué entonces una organización sin fines de lucro es considerada como un agente extranjero cuando recibe dinero del extranjero?” No entiendo por qué desconfían de nosotros y nos acusan de ser espías y traidores.

Liudmila Alekséyeva, de 88 años, es historiadora, defensora de derechos humanos y exdisidente soviética. En 1976 fue uno de los miembros fundadores del Grupo de Helsinki en Moscú. Un año más tarde se vio obligada a abandonar la Unión Soviética. Desde EE. UU. continuó luchando a favor de los derechos humanos. En 1993, tras la caída de la URSS, Alekséyeva regresó a Rusia. Desde 1996 es presidenta del Grupo de Helsinki en Moscú.