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Economía

Libre comercio trasatlántico: ¿quién gana y quién pierde?

El acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea entra en una nueva etapa de negociaciones, en medio de críticas. Ya hay cálculos de cuáles serían los beneficios, y para quién.

Una pálida sonrisa en medio de una mueca en blanco y negro. Con el movimiento Anti-Acta, la máscara del activista irlandés Guy Fawkes se convirtió en un símbolo internacional. Enmascarados así, grupos de personas se lanzaron a las calles a gritar consignas contra el poder de los bancos y la liberalización de la economía. En especial, rechazaban los acuerdos que promovían el comercio multilateral. Las protestas derivaron en bloqueos y disturbios.

A menos de dos años de distancia, nuevas e ilegibles combinaciones de siglas parecen llevar consigo disonancias, mas no violencia. Una de ellas es ATCI, la Asociación Trasatlántica de Comercio e Inversión, zona de libre comercio que desde hace un año negocian Estados Unidos y la Unión Europea.

Aspecto de una manifestación en Düsseldorf. (Archivo)

Aspecto de una manifestación en Düsseldorf. (Archivo)

Otra más se refiere al ACS, o Acuerdo sobre Comercio en Servicios, que sucede al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), que es parte de la OMC u Organización Mundial de Comercio.

Críticos afirman que los acuerdos ponen en marcha procesos dirigidos a desmantelar las políticas sociales. Roland Süß, experto en comercio de la red antoglobalización Attac, afirma que la armonización del comercio global esconde un hecho concreto: que los estándares ecológicos, sociales y de otros rubros están amenazados.”

¿Secreto o transparencia?

No se puede decir específicamente qué aspectos están sujetos a tal riesgo, pues “las negociaciones se llevan a cabo en secreto”, afirma el entrevistado. Süß recuerda que las negociaciones del acuerdo antipiratería “primero transcurrieron al margen. Sólo cuando la información se hizo pública hubo muchos que analizaron las actas y localizaron los posibles riesgos.”

Por ello, afirma el especialista, es necesario el escrutinio de dichas negociaciones. Attac añade que “grupos de interés y consorcios participan de manera intensa y están fuertemente ligados a las negociaciones, mientras los palamentos reciben información fragmentada.”

La Comisión Europea rechaza el señalamiento. Reinhard Hönighaus, de la representación de dicho organismo en Berlín, afirma: “Nunca habíamos tenido una negociación tan transparente en lo que atañe a un acuerdo comercial. Hay documentos muy extensos relacionados con cada área a negociar y con los objetivos que los europeos queremos alcanzar con dicho acuerdo”. Dice.

Por ejemplo, los documentos dejarían en claro cuál es la posición de los sectores farmacéutico, químico y textil de cara a un posible acuerdo “Como es natural, no publicamos cada texto de la negociación, y ésta tampoco transcurre ante las cámaras y micrófonos. Una negociación así sería imposible”, agrega.

Ganadores y perdedores

Otro punto de debate consiste en definir cuánto afecta un acuerdo de libre comercio al equilibrio comercial global. “Estados Unidos y la Unión Europea sacarían provecho del acuerdo trasatlántico, en la forma de un mayor empleo y un crecimiento del producto interior bruto por habitante”, considera Thieß Petersen, experto en temas de globalización en la Fundación Bertelsmann. Sin embargo, agrega, el resto del mundo afrontaría consecuencias negativas.

La Fundación Bertelsmann realizó un estudio que cuantificó los aspectos del acuerdo trasatlántico para las finanzas públicas de los distintos países. Para ello se calcularon y tomaron como referencia los efectos promedio de 350 acuerdos de libre comercio en lo que corresponde al crecimiento económico y la ocupación.

Con este marco referencial, el estudio concluyó que el gran ganador de un libre comercio trasatlántco sería Estados Unidos. “Ahí crecería 14 por ciento el producto interior bruto por habitante”, dice Petersen. En segundo lugar quedaría Reino Unido. El PIB de la Unión Europea en su conjunto crecería 5 por ciento.

El gran perdedor sería Canadá. “Nuestros cálculos indican que su PIB por habitante decrecería a largo plazo un 9,5 por ciento; el de Australia, 7,4 por ciento, y el de México, 7,2 por ciento”. Son los países con los cuales actualmente Estados Unidos tiene una fuerte relación comercial bilateral.

La Comisión Europea defiende el acuerdo comercial con el siguiente argumento: “No queremos formar un bloque comercial cerrado. La meta es todo lo contrario, y tal y como lo vemos, esa será la consecuencia.”