Libia: ″daños políticos colaterales″ para la OTAN y la UE | La prensa opina | DW | 22.03.2011
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La prensa opina

Libia: "daños políticos colaterales" para la OTAN y la UE

La prensa europea comenta los desacuerdos en el seno de la OTAN y la UE en torno a la operación militar internacional en Libia.

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Westdeutsche Allgemeine Zeitung, de Essen: "La OTAN ha fallado como comunidad de intereses."

La Repubblica, de Roma: “La Unión Europea está dividida y la OTAN tampoco puede esconder sus fisuras internas (…) En el centro está el desacuerdo entre Italia y Francia. El ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, exige en Bruselas que la OTAN asuma el comando de las operaciones. París se niega. La oposición de los cada vez aislados franceses podría dañar la frágil estructura de esta coalición contra Gadafi. Italia amenaza con retomar el control de sus bases áreas. Holanda se retira. Turquía pone condiciones. Y Alemania se congratula a sí misma por no haber votado la resolución de la ONU sobre Libia.“

Dañada imagen de Alemania y Europa…

Frankfurter Rundschau, de Fráncfort del Meno: "Una mirada al convenio de coalición muestra que (los gobernantes partidos de) conservadores y liberales están unidos por concretos objetivos de política exterior. O, más bien, estaban. ‘El estrecho acuerdo y la acción conjunta de la comunidad de valores occidentales son y seguirán siendo una de las claves del éxito de la política exterior alemana’, se lee allí. Quién se impone a sí mismo tales metas, debe cumplirlas o, al menos, debatir públicamente un cambio de rumbo. Pero, en el caso de Libia, la canciller y su ministro de Exteriores renunciaron de la noche a la mañana a tan sublimes obligaciones. Según la lógica de su propio programa, han debilitado el rol de Alemania en el mundo y han aislado al país.”

Neue Zürcher Zeitung, de Zurich: “Cada guerra trae consigo daños colaterales no deseados. También ésta (…) La Unión Europea ya ha minado su propia imagen como actor en la política exterior. Si los europeos no se ponen de acuerdo ni siquiera cuando una intervención militar es moralmente correcta, está claramente cubierta por las leyes internacionales y se cuenta con medios razonables para acometerla, no se pondrán de acuerdo nunca. La política exterior sigue siendo un dominio de los gobiernos nacionales y ellos es, frecuentemente, una ventaja. Pero en este caso significa, sin embargo, que la operación pensada como demostración de fuerza europea se transforma en una demostración de impotencia europea.”

¿A dónde lleva la intervención?

The Guardian, de Londres: “Entre más dure la campaña de bombardeo más rápido habrá que responder a la pregunta esencial: ¿a dónde conduce todo esto? (…) ¿Deben los aviones de combate de la coalición hacerse cargo de la lucha de los rebeldes si es que estos no tienen los medios militares para recuperar sus ciudades? La respuesta es, claramente, no. Miembros del Consejo de los rebeldes temen que limitar la acción militar evite su éxito y han pedido, por ello, más ataques aéreos para desactivar el Ejército de Gadafi. Esto se corresponde con la lógica de una intervención pero sobrepasa lo establecido por la resolución de la ONU. La situación se complica.”

Kurier, de Viena: “Inversamente proporcional a la lentitud con que la comunidad internacional reaccionó a los acontecimientos en Libia fue la rapidez con que se aprobó la resolución de la ONU y la ‘Coalición de Voluntarios’ se puso de acuerdo. Hasta ahí llegó la unidad. El ‘rápido Sarkozy’ ya había ordenado bombardear cuando aún cenaban en París las damas y caballeros que debían discutir los objetivos militares. Pero a Sarkozy (el presidente francés) le preocupa más Le Pen, su contrincante de extrema derecha, que Gadafi. Por otro lado, (la canciller alemana,) Ángela Merkel toma ejemplo de la política anti-guerrerista de (su antecesor) Gerhard Schröder, sobre todo con la mirada puesta en su política interior. El eje franco-alemán está perdido. Y uno se pregunta cuánta capacidad tendrán estos señores para enfrentar el verdadero problema, o sea, Libia.“

Süddeutsche Zeitung, de Múnich: “El mandato de la ONU no sirve explícitamente al derrocamiento de Gadafi. Así que todas las naciones hacen bien en destacar el carácter protector de la misión. Pero aquello que no está contemplado en el mandato no es por ello incorrecto. Por supuesto que los ataques aéreos debilitan a Gadafi. El mandato está dirigido contra él, no a su favor. El efecto de la resolución de la ONU más esperado es político y se trata de que el hombre reconozca su falta de perspectiva, desista y se marche al exilio. Las Naciones Unidas no pueden tener el menor interés en quedar como árbitro aéreo que vigile un Estado dividido.”

RML/dpa

Editor: Enrique López Magallón

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