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Economía

LAV: un siglo de comercio y encuentro entre Alemania y Latinoamérica

Desde los primeros viajes comerciales de vapores alemanes hacia América Latina, las relaciones comerciales entre estos dos socios han crecido sin pausa. Protagonista de este proceso ha sido el Lateinamerika Verein (LAV).

Motor clave de los vínculos entre Alemania y América Latina ha sido el comercio. En enero de 1916, en plena Primera Guerra Mundial, un grupo de empresarios y personalidades de Bremen y Hamburgo decidieron unirse para potenciar los lazos con Latinoamérica. Así nació, con unos 60 miembros, la Asociación Iberoamericana de Hamburgo. Con el tiempo pasó a llamarse Asociación Empresarial para América Latina (Lateinamerika Verein - LAV), la cual hoy cuenta con 600 socios.

Entre los más antiguos está la firma Louis Delius, de Bremen, fundada en 1832. “Nuestro núcleo de trabajo es Sudámérica. Hemos trabajado en dicho mercado desde sus comienzos con diferentes productos como el tabaco o el café”, relata Sheila Ostariz, ejecutiva de esta empresa que hoy exporta maquinaria, materiales de ferretería y construcción.

A los comerciantes del norte de Alemania pronto se les unieron otros del resto del país, conformando una red de personas privadas, medianas empresas y multinacionales, con sede en Hamburgo. Se trata de una plataforma de información económica con la mirada puesta en América Latina. A través de LAV, “podemos conocer y obtener detalles fiables, así como informaciones internas de los países que son de interés para nuestro negocio, de parte de personas que entienden, tienen experiencia y son expertas en estos mercados, lo que es de gran valor”, indica Sheila Ostariz.

De los archivos de LAV: visita de delegación de arquitectos argentinos con motivo de los Juegos Olímpicos en Berlin, en 1936.

De los archivos de LAV: visita de delegación de arquitectos argentinos con motivo de los Juegos Olímpicos en Berlin, en 1936.

Día de Latinoamérica

Uno de los mayores hitos de LAV es, desde 1923, la celebración anual del Día de Latinoamérica. En un principio, se trataba más bien de un evento social que fomentaba los vínculos entre socios y representantes de América Latina, como recordaba hace unos años Peter Knappertsbusch, quien fuera gerente general de LAV 1989-1999: “Originalmente era un evento nocturno para hombres y mujeres, en el cual incluso se bailaba y en el que las relaciones personales eran muy importantes”.

Terminando la Segunda Guerra Mundial, la tarea de restablecer confianzas y retomar vínculos demandó también los esfuerzos de LAV. A partir de 1949, el Día de Latinoamérica se convirtó en un foro de temas comerciales para empresarios alemanes y latinoamericanos, con personalidades del gobierno y la economía de Alemania.

El Día de Latinoamérica se ha convertido en cita obligada de presidentes latinoamericanos. En 2011 estuvo el uruguayo José Mujica.

El Día de Latinoamérica se ha convertido en cita obligada de presidentes latinoamericanos. En 2011 estuvo el uruguayo José Mujica.

En los 90, se amplió a jornadas de dos días, en torno a un país o tema, también en otras ciudades alemanas, y abrió sus puertas a políticos, economistas y presidentes latinoamericanos. “Las embajadas empezaron a estar interesadas en presentar sus países con los ministros o sus delegaciones en este día de negocios”, destacaba Peter Knappertsbusch. Desde Alberto Fujimori, Vicente Fox y Carlos Menem, hasta Hugo Chávez, José Mujica, Cristina Fernández y Michelle Bachelet han concurrido a la cita. Este 2015, el invitado especial es el presidente boliviano Evo Morales.

Actores en tiempos de crisis

“Organizaciones como el LAV, al igual que las cámaras alemanas en América Latina son esenciales para el entendimiento de los actores de ambas partes, ya sean empresas, instituciones o gobiernos. Son una importante red de contactos, facilitan la búsqueda de socios comerciales o tecnológicos y pueden intermediar en caso de dificultades”, indica Cornelia Sonnenberg, gerente general de la Cámara de Comercio Chileno-Alemana, CAMCHAL.

“Especialmente en tiempos de crisis o dificultades económicas, estas organizaciones pueden mantener lazos más allá de la coyuntura puntual”, agrega. Un buen ejemplo son los negocios de empresarios alemanes en Cuba desde hace tres décadas, cuando nadie sospechaba el actual acercamiento de la isla con Estados Unidos.

Como punto de encuentro, red de trabajo e intercambio de opiniones entre empresas del mismo mercado, “LAV da la posibilidad de establecer relación e intercambiar ideas con personas y organizaciones que tienen influencia política tanto en Alemania como en Latinoamérica”, destaca Sheila Ostariz, de la firma Louis Delius. “La relevancia del LAV, así como de CAMCHAL, se refleja también en el hecho de que en 2016 ambos cumplan ya 100 años, sin haber perdido su vigencia”, concluye Cornelia Sonnenberg.

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