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El Mundo

Las reservas de Irán en la crisis de Qatar

La crisis de Qatar avivó, entre otras cosas, las relaciones entre Irán y el emirato. Pero pese a un acercamiento entre los dos estados del Golfo, Irán afronta este tema con ciertas reservas.

 

"La situación en la región del Golfo es bastante impredecible. No necesitamos otra revuelta”, dijo el ministro de Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, durante el foro "Paz en la nueva era de la geopolítica” en Oslo. Entrevistado por el canal iraní Press TV, Zarif advirtió que la escalada de tensiones podría derivar en un desastre. Los medios iraníes informan con cautela sobre la crisis de Qatar, una señal que podría indicar el temor de Teherán a una nueva Guerra del Golfo.

El detonador fue el bloqueo que Arabia Saudita impuso la semana pasada contra Qatar en medio de la fiesta del Ramadán, mes de ayuno sagrado para los musulmanes. Acusó al emirato de apoyar a grupos terroristas y cerró la frontera terrestre de la península de Qatar. También se interrumpieron los vuelos desde varios estados árabes hasta la capital, Doha. Un bloqueo de mercancías que es crucial para este país que depende de las importaciones de agua y productos alimentarios.

Poco después del comienzo del embargo, una asociación comercial de Irán se ofreció para ayudar a superar el bache. "Podremos enviar suministros a Qatar en 12 horas”, dijo la Asociación de Exportadores de Productos Alimentarios de Teherán. Pero Irán se tomó su tiempo para enviar alimentos a sus vecinos de la otra orilla del Golfo y tardó casi una semana en fletar cinco aviones para Qatar, con 90 toneladas de productos alimentarios.

"La situación es delicada. El gobierno reformista de Teherán actúa con cautela”, explica el experto en Irán Ali Sdarzade, en la Radio de Hesse. "Esta primera entrega fue simbólica”, porque los estantes de los supermercados cataríes ya habían sido repuestos con productos turcos.

Ramadán en Qatar con productos de Turquía.

Ramadán en Qatar con productos de Turquía.

Detonador de la crisis: una declaración pro Irán

Como estado dominado por los chiitas, Irán parece tener poco interés en interferir en las disputas de las familias sunitas del Golfo. Quizás porque la noticia que desencadenó esta crisis podría ser falsa. Según ella, el emir Tamin bin Hamad Al Thani dijo que no tenía sentido enemistarse con Irán. Una posición que no pueden tolerar sus archienemigos de Riad. 

Varios estados se ofrecieron mediar en el conflicto entre el emirato de Qatar y sus vecinos. Mientras, Teherán trata de conseguir una solución diplomática y el ministro de Exteriores iraní anunció que estaban en contacto continuo con sus colegas de Turquía, Omán y Kuwait para analizar la crisis. Aparentemente, el sí sabe por qué Arabia Saudita tuvo esa reacción tan dura.

Aunque las declaraciones del emir Tamim bin Hamad Al Zani pudieran ser falsas, su conversación telefónica con el presidente iraní, Hassan Rohani, sí fue real. Justo después del discurso crítico de Trump contra Irán del 12 de mayo en Riad, el emir llamó a Rohani para felicitarle por su reelección. Así, Qatar quedó practicante excluido del frente común contra Irán que Arabia Saudita había anunciado con el apoyo del presidente Trump.

Al parecer, el emir de Qatar dijo en esa conversación que los problemas actuales solo se resolverían conversando y negociando. Y esa actitud conciliadora derivó, obviamente, en el conflicto entre Qatar y Arabia Saudita. 

Esta tensa relación entre Irán y Arabia Saudita data de la Revolución Islámica de 1979. Irán es un bastión para los chiitas, mientras Arabia protege a los sunitas. Ambos compiten en influencia en varios países árabes. Por ejemplo, en el conflicto de Siria Teherán apoya al presidente Bashar al-Assad, mientras la casa real de Riad apoya a la oposición armada. Por el contario, Arabia Saudita lucha en  Yemen contra los rebeldes huties, a quienes califica de marionetas de Teherán.

Irán, Qatar y una guerra de poder en Siria

Sin embargo, pese a ese supuesto acercamiento, no hay mucha confianza entre Qatar e Irán. Entre ambos hay una frontera marítima de 250 km, donde comparten el mayor yacimiento de gas descubierto en el mundo: el South Pars. Este tema ya fue objeto de controversia cuando Qatar explotaba el yacimiento mientras Irán estaba sometida a sanciones por su programa atómico. Ambos discrepan también del modelo de transporte del gas. Para Qatar, el mejor modelo sería un gaseoducto por Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía para llegar hasta Europa.  Por su parte, Teherán defiende otra ruta que pase por Irán, Irak y Siria hasta llegar al mediterráneo.

Además, ambos vecinos tienen posturas diferentes sobre Siria. Qatar y Arabia Saudita apoyan a los rebeldes. Por eso, para Irán podría ser contraproducente ahondar en la actual crisis y los dirigentes de Doha tendrán que desistir del apoyo de Teherán. "Qatar no se aliará con Irán”, explica el politólogo Sadegh Zibakalam, de la Universidad de Teherán: "Sobre todo, por no provocar más a Arabia Saudita. Qatar tratará de superar la crisis con la ayuda de Turquía o Pakistán”. Mientras, los líderes iraníes tendrán que dedicarse a la política interior. En caso contrario, podrían resurgir los poderosos círculos conservadores, como los guardianes de la revolución. Estos seguro que están dispuestos a enfrentarse a Arabia Saudita.

Autor: Schabnam von Hein

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