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América Latina

Las banderas en Washington y La Habana "abren período de esperanza"

Que una bandera cubana ondee en Washington y una estadounidense, en La Habana representa “la apertura de un período de esperanza”. DW recogió esta y otras opiniones en Bruselas.

“Cuando el 20 de julio ondeen las banderas cubana y estadounidense en las respectivas embajadas en Washington y La Habana se abrirá un período de esperanza”, dijo a DW Gabriel Mato,. eurodiputado conservador, vicepresidente de la delegación para las relaciones entre la Unión Europea y América Central.

Tanto el deshielo entre Washington y La Habana como el negociar un acuerdo con la UE representan un “punto de inflexión para la isla”, según el eurodiputado Luis de Grandes, del bloque popular europeo “Queremos una Cuba plenamente integrada en el concierto internacional, una Cuba que gane en prosperidad, pero también en libertad”, decía De Grandes., .

Hay que recordar que en todos estos años ha sido el grupo popular español quien ha hecho de Cuba su caballo de batalla y ha promovido, por ejemplo, los premios Sájarov a los disidentes Guillermo Fariñas (2010), al grupo de las Damas de Blanco (2005) y a Osvaldo Payá (2002).

Este grupo también ha estado vehementemente a favor de mantener vigente la posición común de 1996 que –promovida por el entonces primer ministro español José María Aznar- condiciona toda relación con Cuba a avances en derechos humanos.

“Hemos de celebrar los tímidos pasos que Cuba está dando para abrirse al mundo. Ahora, confiemos en que Cuba se abra también a los cubanos”, decía De Grandes.

Aún falta

Ahora la reapertura de las embajadas en ambas capitales deja “un sabor agridulce”, comenta a DW Javier Couso, de la bancada de izquierda que se ha caracterizado más bien por poner por delante su solidaridad con la isla caribeña.

“Dulce porque un pequeño país ha logrado ser tratado con respeto por Estados Unidos y agrio porque aún falta mucho por hacer para acabar con el embargo”, afirma.

Aprovechar el momento para el fin del embargo y fin de la posición común pide por su parte Ernest Urtasun, del minoritario grupo ecologista en la eurocámara. En su opinión, el instrumento europeo supone “un auténtico freno a la normalización de las relaciones” y el segundo “ha ahogado de manera muy importante la economía cubana y le ha impedido desarrollarse”.

“Debe ponerse fin al embargo y su efecto humanitario”, afirmó por su parte Johannes Hahn, comisario europeo de Vecindad; éste y el aislamiento serían reliquias de la guerra fría.

Así, después de felicitarse por la reapertura de las embajadas, la UE hace votos porque ambos países sigan trabajando en los asuntos pendientes como el fin del embargo, “un instrumento obsoleto e inconsistente”.

Tonos cautelosos

Desde la bancada liberal el tono es escéptico. “Es deplorable observar como solo el anuncio de la apertura de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos ha supuesto la carrera de los gobiernos de la UE para congratularse de la normalización y llegar a tiempo a la isla para repartirse el pastel”.

Por su parte, desde la Federación Internacional de Derechos Humanos, Jimena Reyes, directora de la Oficina para las Américas, subraya lo bueno de este gran paso en la normalización de las relaciones.

“Aunque no es el momento de echar abajo lo que aparentemente se está tratando de construir., insistimos ante la UE para aproveche este momento de apertura y ponga los derechos humanos en el centro de la discusión”, dice Reyes a DW, temiendo paralelos entre Cuba y China: comercio sin verdadero pluralismo.

“El período de esperanza que se abre tiene que plasmarse en avances en libertad, crecimiento, democracia, desarrollo, cooperación. Es un muy buen momento y tiene que ser aprovechado”, concluye el eurodiputado Mato para quien, sin embargo, hablar de levantar la posición común –como lo piden también los socialistas en la eurocámara- seria adelantar acontecimientos.

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