La verdadera ″mano de Dios″ | América Latina | DW | 14.03.2013
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América Latina

La verdadera "mano de Dios"

Nadie contaba con que el argentino Jorge Mario Bergoglio fuera elegido Papa, pero para muchos latinoamericanos es el hombre que podría sacar a la Iglesia Católica de la crisis en la que se halla.

El sol acababa de ponerse en ese atardecer del final del verano en la capital argentina, cuando la noticia de la elección de Jorge Mario Bergoglio como nuevo Papa causó conmoción. Casi nadie contaba con esa posibilidad. Bergoglio, ex arzobispo de Buenos Aires, es ahora el nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

Los bares y cafés de Buenos Aires estaban llenos de gente que comentaba, sorprendida, la noticia bomba, mientras miraba por televisión la aparición del nuevo Papa desde el balcón de la basílica de San Pedro.

Un hombre de palabras claras

En la Villa 31, una de las tantas urbanizaciones precarias que forman parte de la capital argentina, la gente se reunió a celebrar una misa espontánea por “su” nuevo Papa, que siempre luchó, desde su lugar, contra la pobreza y la indigencia cuando era arzobispo de Buenos Aires: “La deuda es injusta, inmoral e ilegítima”: frases como esa, cortas, concisas y claras, son típicas de Jorge Mario Bergoglio, que también comentó la trata y el tráfico de mujeres para la prostitución, tanto en Argentina como en América Latina toda, de esta manera: “En la grandes ciudades, la esclavitud está a la orden del día”. Siempre estuvo del lado de los menos favorecidos, de los que no tienen nada y tampoco tienen voz.

Reacciones en Buenos Aires a la noticia de la elección de Jorge Bergoglio como nuevo Papa.

Reacciones en Buenos Aires a la noticia de la elección de Jorge Bergoglio como nuevo Papa.

Y sus palabras no eran solo un discurso. Ya cuando era arzobispo, Francisco no usaba el automóvil oficial. Prefería viajar en subterráneo –el metro porteño- o en colectivo, es decir, en ómnibus, a través de la capital de millones de habitantes en la que el funcionamiento del transporte público deja, a menudo, mucho que desear. Bergoglio podría haber vivido en el Palacio Arzobispal de Buenos Aires, pero, en lugar de eso, alquilaba un departamento. No toma vinos de calidad, sino mate, la bebida por excelencia de los argentinos. Todo eso le otorga credibilidad, pero no significa que Francisco sea de izquierda. Nunca tuvo mucho que ver con la Teología de la Liberación, y su posición con respecto a la homosexualidad, los métodos anticonceptivos, el celibato y el rol de la mujer en el Iglesia es decididamente conservadora.

Un conservador que no le huye a los conflictos

Sin embargo, es justamente esa mezcla entre su doctrina conservadora y su compromiso social lo que caracteriza a Francisco y lo hace ganarse el respeto de la gente, y no solo en su país. Se considera a Bergoglio como el Papa que podría lograr una mayor apertura en la Iglesia Católica, ya que conoce los problemas de los creyentes de primera meno y, además, propone soluciones. No es un teólogo ni un amante de las abstracciones filosóficas, sino un verdadero pastor de almas inmerso en la vida cotidiana.

Un argentino hace flamear la bandera de ese país en el Vaticano.

Un argentino hace flamear la bandera de ese país en el Vaticano.

Su compromiso social es algo que le depara conflictos con el Gobierno argentino. La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, le deseó en su saludo oficial “una fructífera labor pastoral al desempeñar su tarea en pos de la justicia, la fraternidad y la paz de la humanidad”. Pero, anteriormente, la presidenta y su antecesor, el fallecido expresidentes Néstor Kirchner, intentaron varias veces llevar a Jorge Mario Bergoglio ante la Justicia por su presunta colaboración con la dictadura argentina (1976-1983). El hecho de que el ex arzobispo rechace de plano el matrimonio homosexual y la despenalización de las drogas es un obstáculo para el entendimiento con el Gobierno.

Pero ahora toda la grey católica celebra a Francisco, y muchos creen firmemente que el nuevo Papa será capaz de sacar a la Iglesia de la crisis en la que está inmersa. Jorge Mario Bergoglio, conservador por convicción y abogado de los pobres es, para muchos, el hombre indicado para escribir un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia Católica.

Autor: Marc Koch/ Cristina Papaleo

Editora: Emilia Rojas-Sasse

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