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La prensa opina

La tragedia de una política que quiso subir y cayó en el intento

La historia de una mujer socialdemócrata en Alemania que casi llega a la jefatura de uno de los Estados federados y en el último minuto fue frenada por cuatro de su propia fracción.

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Andrea Ypsilanti y el disidente Jürgen Walter.

Der Standard, de Viena: “Andrea ‘Diletanti’, como se le llama a esta política socialdemócrata en Hesse, no tiene madera de mártir. Sólo aparentemente fracasó por culpa de los cuatro disidentes, la realidad es que su fracaso lo fabricó ella misma. Demasiado grandes fueron sus ansias de poder que no pudo notar que había algunos que no querían seguir su curso.

Primero demonizó al partido La Izquierda (herederos del partido estatal de la desaparecida “Dictadura del Proletariado en la, igualmente, desaparecida Alemania socialista), para luego coquetearles. Pero tan pronto cuando su colega de partido Dagmar Metzger expresó su oposición, se alejó de La Izquierda, para después volver a establecer contactos. Una conducta vacilante.

El susto del Partido Socialdemócrata (SPD) alemán a nivel federal sobre el ‘suicidio’ de Ypsilanti es genuino. Al fin y al cabo, la fracción regional yace en escombros. Lo positivo es que ahora el jefe del partido SPD pudo librarse de tener que presenciar un experimento que no aprobaba y la próxima campaña nacional tendrá menos obstáculos.”

Venganza en público también es venganza

Thüringer Allgemeine, de Erfurt, Este alemán: El vicejefe del partido socialdemócrata del Land Hesse, Jürgen Walter (uno de los cuatro disidentes) es uno de los mismos que recientemente había aprobado la decisión de gobernar en Hesse en coalición con Los Verdes y tolerados por los poscomunistas del partido La Izquierda.

Si Walter sale a decir ahora que no, es porque, evidentemente, quería causarle mayor daño posible a Ypsilanti y vengarse por la pérdida de sus funciones en la dirección. A pesar de que el cuchillo se le clavaron a la política Ypsilanti en público, el hecho es tan abominable como en el caso de Heidi Simonis (que perdió – cuatro veces consecutivas – la elección a jefa regional por un voto en contra, de su propio partido).”

“Disidente socialdemócrata merece lástima, no respeto“

Süddeutsche Zeitung, de Stuttgart: “Si el socialdemócrata Jürgen Walter fuera un disidente por conciencia merecería respeto. Pero respeto es lo último que se merece esta persona. A lo mejor lástima. Él nunca pudo aceptar que fuera Ypsilanti, y no él, el que llegara a la cabeza del partido regional y casi a la jefatura del Land Hesse.

La conducta y accionar de Walter no tiene nada que ver con conciencia sino con egoísmo herido y espíritu destructivo. ¿Se puede acusar a Ypsilanti de obsesión por el poder? A lo mejor de ingenuidad es de lo que se la puede acusar. Con lo que Ypsilanti no podía contar era con que los tres parlamentarios iban a descubrir que tenían conciencia en el último minuto y salgan a lamentar en público las (presuntas) consecuencias de su descubrimiento para el SPD.

Si llegan a tener lugar nuevas elecciones en Hesse, ganaría de nuevo el partido conservador CDU. Tres meses antes de las elecciones a nivel federal, el candidato socialdemócrata Steinmeier va a tener un gran problema.”

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