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Global Ideas

La sequía amenaza la seguridad alimentaria en Centroamérica

Los campesinos de la Región del Trifinio están muy familiarizados con la sequía, la pérdida de cosecha y la amenaza a la seguridad alimentaria. Por ello persiguen proyectos para solventar el problema.

El elixir de la vida.

El elixir de la vida.

Una sociedad tradicionalmente agrícola se ve obligada a buscar un nuevo hogar en otro planeta por culpa de la tormenta de polvo que destruye su cosecha. Lo que en un principio suena a material para una película de ciencia ficción, tiene su origen en una realidad angustiosa. Por menos de ello, el largometraje Interestelar fue visto como una llamada metafórica a la acción global contra el cambio climático.

Es un hecho que comunidades de todo el mundo no tienen más remedio que adaptar su estilo de vida al aumento de temperatura y a las continuas sequías. Por ejemplo, los habitantes de la región del Trifinio en la frontera entre Guatemala, Honduras y El Salvador. Aquí todavía existen grandes extensiones de monocultivos de maíz o de frijoles. Por ello, cada vez se está motivando más a las comunidades locales a que apuesten por los cultivos mixtos y combinen la agricultura con la silvicultura para poder asegurarse así el suministro de agua y alimentos en épocas difíciles.

La sequía tiene efectos devastadores en los cultivos de cereales y plantas útiles, por lo que la seguridad alimentaria está en peligro.

La sequía tiene efectos devastadores en los cultivos de cereales y plantas útiles, por lo que la seguridad alimentaria está en peligro.



"Tenemos que enseñar a la gente cómo hacer frente a estos períodos de sequía y dejarles claro, que año tras año los cambios climáticos serán más difíciles de manejar", explica Adriaan Vogel, responsable de un proyecto de asesoramiento para el bosque y el agua en la Región del Trifinio de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, en sus siglas en alemán).

Tomar la iniciativa en lugar de esperar

Provocar un cambio en el modo de pensar establecido podría resultar difícil. En muchas comunidades, la tala de árboles para convertir los terrenos en tierras de cultivo, tiene ya una tradición muy instaurada. Sin embargo, podría ser factible según Ana María Loboguerrero, Directora Regional para el Programa de Investigación de CGIAR sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS, por sus siglas en inglés). Su visión para solventar el problema consiste en integrar a los afectados en el proyecto desde el principio. "Hemos probado semillas de frijoles, por ejemplo, que son más resistentes a la sequía y queríamos que los propios agricultores tomaran parte en la investigación ", cuenta sobre una iniciativa en Honduras. "Los campesinos fueron quienes plantaron y probaron las semillas. Después observaron cuáles funcionaban mejor y nos entregaron los datos."

Diversas variedades de semillas de frijoles resistentes a la sequía son probadas con el fin de ser resistentes al cambio climático a largo plazo.

Diversas variedades de semillas de frijoles resistentes a la sequía son probadas con el fin de ser resistentes al cambio climático a largo plazo.



Entre las conclusiones de una fase de prueba de este tipo y la creación de un producto comercial puede pasar mucho tiempo pero Loboguerrero está convencida de que el involucramiento de los agricultores en el proceso de investigación es indispensable. Con su participación los campesinos aprenden y entienden el proceso y son mucho más propensos al uso de semillas resistentes a la sequía para sus cultivos.

La sequía provoca una crisis humanitaria

La velocidad es realmente importante en este caso, ya que desde el verano de 2014, la región del Trifinio sufre un período de sequía constante. En diciembre del mismo año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advertía del inicio de una crisis humanitaria. El abastecimiento de alimentos de 2,5 millones de personas estaba en riesgo.

Según estimaciones de la ONU miles de vacas murieron y hasta un 75 por ciento de los cultivos de maíz y frijoles se secaron en Honduras y Guatemala. A su vez, conforme a declaraciones del Ministerio de Salud de El Salvador más de tres cuartas partes de los campesinos en el este del país han perdido cosechas enteras.

Lamentablemente eso no es todo. Tialda Veldman, presidenta de la Unidad de Reducción y Respuesta al Riesgo de Desastres para Centroamérica de la organización holandesa de ayuda al desarrollo Cordaid, teme que lo peor esté aún por llegar: "Afortunadamente todavía no han muerto personas pero es seguro que la población en las regiones áridas de América Central padecerá graves problemas con el abastecimiento de alimentos en los próximos meses."

Las comunidades locales, las ONGs y las asociaciones para el desarrollo pretenden anticiparse a este escenario. Entre las medidas que ya se han puesto en marcha para aumentar la capacidad de resistencia a la sequía y al cambio climático, se encuentra la agrosilvicultura, una combinación entre silvicultura y agricultura en la que no sólo se cultivan cereales, sino también árboles en los campos.

Los campesinos en El Salvador, Honduras y Guatemala están recurriendo a la agrosilvicultura, que consiste en no sólo plantar cultivos como los cereales sino también árboles en sus campos. Esto debería ayudar a restaurar el equilibrio ecológico entre las tierras agrícolas y los bosques.

Los campesinos en El Salvador, Honduras y Guatemala están recurriendo a la agrosilvicultura, que consiste en no sólo plantar cultivos como los cereales sino también árboles en sus campos. Esto debería ayudar a restaurar el equilibrio ecológico entre las tierras agrícolas y los bosques.



Esta medida ya está dando sus primeros frutos: "quienes empezaron con la actividad agroforestaria tuvieron menos problemas durante la sequía, que aquellos que sólo cultivaron los campos de maíz o de frijoles", cuenta Vogel.

Una buena preparación es cada vez más importante

Este tipo de proyectos a pequeña escala ponen de manifiesto la importancia del pensamiento previsor, especialmente para países como Honduras, Guatemala y El Salvador, que son conocidos por ser particularmente vulnerables al cambio climático. De acuerdo al índice ND-GAIN, un indicativo que reúne valores de 178 países para revisar su vulnerabilidad o grado de resistencia, los tres países podrían hacer aún más para ayudarse entre ellos. El Salvador se sitúa como el mejor de los tres ocupando el puesto número 114 del índice, seguido por Guatemala en el 118 y Honduras en el 128.

No sólo maíz y frijoles: los campesinos alternan entre monocultivos y cultivos mixtos y plantan a su vez melocotoneros y árboles de aguacates. De este modo, regresan al cultivo de plantas nativas tradicionales de la región.

No sólo maíz y frijoles: los campesinos alternan entre monocultivos y cultivos mixtos y plantan a su vez melocotoneros y árboles de aguacates. De este modo, regresan al cultivo de plantas nativas tradicionales de la región.



Según la opinión de Veldman, los gobiernos de los tres países tendrían que haber sido más proactivos con la reciente sequía. "Guatemala fue el único país en declarar el estado de emergencia y elaborar una lista con todo lo que necesitaba. Asimismo, Honduras a pesar de haber preparado un plan de emergencia contra la sequía, tuvo dificultades con el suministro de ayuda humanitaria allí donde era necesario ", critica Veldman y añade que El Salvador ni siquiera había sido capaz de identificar el alcance de la situación.

Vogel cree que esta pasividad se desarrolla de acuerdo con los recortes para el apoyo económico de la región y lo atribuye en parte también a la gran distancia entre las capitales y sus regiones fronterizas. Este hecho, según él, pone de relieve la necesidad de motivar a la población local a ser "parte de la solución" y entender que "los planes de desarrollo patriarcales en los que otros toman decisiones, tienen que llegar a su fin."

Autora: Janelle Dumalaon/gcg (AR/PK)

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