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Economía

La política de ahorro, tema de debate en Europa

El gobierno alemán quiere dar el ejemplo en la UE en cuanto a consolidación del presupuesto estatal, pero las críticas siguen lloviéndole desde todos los flancos, y eso también se verá en la próxima cumbre de la UE.

El crecimiento económico de Europa, de por sí magro, vuelve a debilitarse, y con eso también retorna el miedo a una recesión. Muchos esperaban que, finalmente, se pudiera superar la crisis, y ahora la discusión sobre las políticas de reforma asoma nuevamente en el horizonte europeo. Por un lado están los países como Francia o Italia, que quieren ahorrar menos e impulsar el crecimiento con inversiones estatales estratégicas. Por el otro lado, Alemania, y también Gran Bretaña, Holanda y Finlandia, que piensan que la salida a la crisis se encontrará, sobre todo, a través de presupuestos equilibrados y más competitividad.

Extremismo político como instrumento de presión

Wolfgang Schäuble.

Wolfgang Schäuble.

En la situación actual, Europa debería “invertir en crecimiento”, dijo el primer ministro italiano, el socialdemócrata Matteo Renzi, y “no solo concentrarse en medidas severas de ahorro”. Después de todo, la política de ahorro actual no trajo, según él, ninguna solución. El presidente de Francia, François Hollande, también socialdemócrata, lo apoya: “En todas partes hay incertidumbre. La coyuntura en EE. UU. está estancada; Europa no ha hallado aún una solución para un mayor crecimiento, y es por el crecimiento por lo que estoy luchando”.

El ministro francés de Economía, Emmanuel Macron, advirtió en entrevista con el periódico alemán Frankfurter Allgemeiner Zeitung incluso sobre una recesión como la de 1930. “Tendríamos que aprender de esos errores. Las consecuencias políticas de esa crisis fueron catastróficas”, subrayó, aludiendo a ascenso del nazismo en Alemania. Pero al referirse a eso, Macron no piensa en Alemania, sino en Francia, donde Marine Le Pen, del Frente Nacional, de ultraderecha, pretende resolver los problemas económicos con una receta en la que se mezclan el aislacionismo y la xenofobia.

Francia sufre de parálisis

En realidad, de acuerdo con las reglas del Pacto Europeo de Estabilidad, Francia debería ahorrar mucho más para lograr que el déficit fiscal se coloque por debajo del límite permitido del tres por ciento. Hoy está en más del 4 por ciento. La Comisión Europea (CE) podría incluso obligar a Francia a tomar medidas de ahorro más eficaces. Pero en 2013 la CE ya le dio a Francia dos años para adaptarse y ahora el gobierno francés pide otros dos años de tiempo.

Guntram Wolff, director del equipo de expertos Denkfabrik Bruegel, está a favor de relajar un poco la política de ahorro europea, “ya que todavía estamos pasando por una época complicada”, y en ese contexto, los países soportarían tomar nuevos créditos debido a los bajos intereses. Ese es el camino que, en su opinión, deberían seguir solo los países que posean el suficiente margen de maniobra, como Alemania. Francia, por el contrario, “ha perdido confiabilidad”, ya que, en tiempos de crecimiento “hizo relativamente poco al respecto”. Si la CE se muestra dispuesta a un compromiso con Francia, debería “combinar la flexibilidad de las normas con la dureza de las condiciones”.

En cuanto a Alemania,el ministro de Economía, Wolfgang Schäuble, no quiere saber nada de un nuevo endeudamiento. Si por él fuera, el presupuesto fiscal de Alemania en 2015 tendría que consolidarse con una “deuda cero”. Con eso, el gobierno alemán quiere sentar un precedente y demostrar que Europa puede continuar su curso de consolidación económica a pesar de lo complejo de las circunstancias. Sin embargo, Guntram Wolff es escéptico al respecto: “La deuda cero no es importante como señal para otros, y apenas se puede justificar dada la situación. Es más bien un objetivo político”. Un objetivo que el gobierno alemán tendrá que revisar ahora.

Reformas estructurales, más importantes que el déficit

Los políticos de los países del norte de Europa –además de la canciller alemana, Angela Merkel, también el primer ministro británico, David Cameron, o el exprimer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt- predicaron durante años que lo importante no son solo las cifras del presupuesto.

El tema central es, según ellos, la competitividad de los países, y aseguran que mejorarla no cuesta, por lo general, dinero. También Guntram Wolff piensa de ese modo: “Más importante que la regulación del déficit son las reformas estructurales”, dice. España es un buen ejemplo de que son precisamente esas reformas las que llevan a un país hacia adelante. Pero ese camino es, sin duda, tortuoso, y tiene un alto precio político.