La pausa alemana de Andrés Guardado | Deportes | DW | 09.05.2014
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Deportes

La pausa alemana de Andrés Guardado

Si el seleccionador mexicano Miguel Herrera quiere contar con jugadores frescos para disputar el Mundial, uno de los titulares seguros debe ser Andrés Guardado, quien en Alemania ha tenido suficiente tiempo de "reposo".

El lateral izquierdo mexicano Andrés Guardado llegó en enero pasado a la Bundesliga, proveniente del Valencia de España, para reforzar al Leverkusen, que en ese momento era el segundo de la clasificación alemana, y uno de los 16 mejores equipos de Europa. Las expectativas del club alemán apuntaban alto.

Hoy, apenas cuatro meses después de haberse integrado al equipo, cuando resta solo una jornada del campeonato, el Leverkusen ocupa la posición cuarta en la Bundesliga y el cupo a la Champions League de la próxima temporada está en peligro. Guardado, por su parte, sin haber aportado lo que se esperaba de él tiene ya todo preparado para regresar a Valencia.

Un préstamo inexplicable

El jugador mexicano apenas si puso pie en los estadios alemanes: unicamente participó en cuatro partidos de la Bundesliga, uno de la Copa Alemana, y los dos enfrentamientos con el Paris St. Germain en los octavos de final de la Champions League. Su balance, tanto en lo estadístico como en lo futbolístico, resultó ser bastante discreto.

Guardado fue uno de los tres refuerzos que el Leverkusen fichó en el mercado invernal del fútbol europeo, pero su ingreso a la Bundesliga tenía de antemano una fecha de vencimiento: el primero de julio del 2014. Ese día el jugador está obligado a regresar al Valencia, el club que lo cedió en préstamo.

Para los analistas locales la operación resultó inexplicable. Aún más al conocerse, tres semanas después de la llegada del defensor mexicano a Alemania, cuando ni siquiera había debutado oficialmente con el equipo, que Leverkusen había contratado para la posición que supuestamente quería cubrir con Guardado al joven brasilero Wendell Nascimento Borges, quien se sumará a la plantilla la próxima temporada.

Dada esa situación, para el cuerpo técnico del Leverkusen resultó imposible poder construir con el jugador mexicano, contar con él, o incluso someterlo a una exigencia a favor del equipo. Sami Hyypia, el entrenador al que los malos resultados le costaron el puesto, colocó a Guardado de titular movido por la urgencia de sacudir al equipo con nuevas caras en medio de la crisis, pero el mexicano no fue solución.

Entrar y salir por la puerta de atrás

Para su sucesor, Sascha Lewandoski, Andrés Guardado prácticamente no ha existido. Primero porque cuando asumió el comando del equipo, el mexicano estaba lesionado con un tirón muscular. Segundo, porque hora, cuando se ha recuperado, la temporada expira. Con el Leverkusen jugándose el cupo a la Champions League el entrenador no está para experimentar con futbolistas que tienen ya las maletas empacadas.

La afición tampoco lo ha extrañado, y todo indica que en el futuro los recuerdos que conservará del mexicano no serán los mejores. En la memoria del hincha está grabado su triste debut con el Leverkusen, la derrota 0-1 contra el Kaiserslautern que significó la eliminación de la Copa Alemana.

En ese partido Andrés Guardado fue protagonista principal. Cometió la falta del penalti que, pese a no haber sido convertido, levantó la moral del Kaiserslautern, un modesto equipo de la segunda división alemana que tenía pocas opciones de alzarse con la victoria. Minutos más tarde cometería el gran error táctico que abrió el boquete por el que el rival se coló para anotar el gol del triunfo.

La escena fue citada por la prensa local en la explicación de los motivos de la eliminación del Leverkusen de la Copa: Guardado no solo dejó pasar al futbolista del Kaiserslautern que transportaba el balón, sino que en vez de perseguirlo se quedó parado observando como construía la jugada del gol. En la otra gran cita de su equipo alemán en la que participó, los octavos de final de la Champions League frente al Paris St. Germain, su desempeño también dejó mucho que desear, y al final los franceses lo arrollaron para establecer un marcador global de 6-1.

El primer mexicano en la historia del Leverkusen se marchará de la Bundesliga sin haber dejado huella, aunque, paradójicamente, probablemente esté en el Mundial de Brasil y allí se hable de él como un futbolista que juega en Alemania.

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