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Futbol Internacional

La nueva furia bávara

El Bayern silenció el ruido de crisis con un estruendoso rugido que ha intimidado al resto de Europa, donde se ha tomado atenta nota de que el equipo de Pep Guardiola es cada vez más fuerte, peligroso y contundente.

La semana que empezó con la derrota 1-3 ante el Oporto en el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League fue la más tormentosa del Bayern desde que Pep Guardiola está al frente del equipo. Al mal resultado, fruto de un muy pobre rendimiento bávaro ante los portugueses, se le sumó la sorpresiva renuncia del doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt tras casi cuatro décadas en el club, motivada por la conducta del cuerpo técnico y las directivas.

El Bayern saltó a la cancha del estadio Allianz Arena para el partido de vuelta contra Oporto acompañado por la crítica y la desconfianza. La forma en la que se viene manejando el club había sido puesta en entredicho, y la capacidad deportiva del equipo para remontar el marcador adverso estaba en tela de juicio.

El buen fútbol lo soluciona todo

Pep Guardiola y sus jugadores se propusieron espantar los problemas con goles, rebatir las críticas con buen fútbol, y reconquistar la fe exhibiendo una convincente superioridad. El plan funcionó tal y como estaba previsto.

A los 22 minutos del juego (2-0) ya Bayern estaba clasificado a la semifinal de la Champions League, en el minuto 40 (5-0) ya había arrollado al rival con el peso de una planadora, y durante la pausa del partido incluso los más incrédulos tuvieron que volver a poner al equipo bávaro de primero en la lista de favoritos a obtener esta temporada el título de mayor prestigio del fútbol internacional.

Aún así, el partido del Bayern contra Oporto dejó cosas más impresionante que el marcador final (6-1), la supremacía con la que se logró, o la cercanía a la perfección futbolística del primer alcanzada durante el primer tiempo. Los aficionados, y en especial los futuros rivales del equipo alemán, tomaron nota de la madurez y fortaleza mental de los jugadores bávaros, y confirmaron que el entrenador Pep Guardiola posee la capacidad de adaptar sus planteamientos tácticos a la exigencia del reto que encara.

El futuro se aclara

Para los jugadores del Bayern, y para el propio Guardiola, la tortuosa semana en la que estuvieron contra la pared terminó siendo útil para fortalecer el espíritu de grupo, recuperar y aumentar la confianza en si mismos, fundirlos como una unidad, y convencerlos de sus capacidades. Todo esto, sumado a las virtudes deportivas que ya poseen, hizo crecer al equipo, que gracias a ello hoy es más peligroso de lo que ya era.

Además, no hay que olvidar que todo esto se ha logrado durante la ausencia de Frack Ribéry y Arjen Robben, hasta ahora piezas claves del equipo pese a haber alcanzado ya una edad en la que se empieza a cerrar un ciclo deportivo. Tras el partido contra Oporto el francés y el holandés seguirán siendo referencias del equipo, pero no determinantes de su rendimiento.

Así, en los cuartos de final de la Champions League el Bayern empezó a mostrar la cara de su futuro, que a corto plazo intimida, y a largo plazo amenaza.

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