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América Latina

“La marcha refleja una profunda desconfianza en las instituciones”

En la “Marcha del silencio” en Argentina no hubo banderas políticas, pero sí una participación masiva. La reacción del gobierno acentúa más la brecha en la sociedad y la desconfianza en las instituciones, dice experta.

La “Marcha del silencio” en Argentina fue estruendosa. Sin manifestaciones partidarias ni largos discursos, miles de argentinos salieron a la calle bajo una copiosa lluvia a rendir homenaje al fiscal Alberto Nisman, hallado muerto en su vivienda el 18 de enero. Mientras la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, inauguraba la central nuclear Atucha II, en Zárate, filas de paraguas desfilaban por las calles de Buenos Aires, pero también de Rosario, Córdoba y Mar del Plata. Incluso se llevaron a cabo homenajes en otras partes del mundo. Las redes sociales reflejaron el gran eco que tuvo la marcha, convocada por seis fiscales y por la exesposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado.

Luego de un mes del fallecimiento del fiscal Nisman, cuyo deceso aún no fue esclarecido, la sociedad argentina sigue esperando una respuesta. A la sensación de inseguridad en las calles se suma esta muerte de un fiscal de la nación, que sacude a la opinión pública y pone aún más sobre el tapete la manera en que el gobierno maneja las crisis. Especialmente en un año electoral en el que la presidenta ya no podrá presentarse como candidata, y en una Argentina en la que no hay, por el momento, alternativas que se destaquen como elegibles, la pregunta que cabe ante este panorama es qué le espera al país en los próximos meses.

“Agotamiento ciudadano por la inseguridad ciudadana e institucional”

Claudia Zilla, investigadora del SWP de Berlín y del Centro Weatherhead de la Universidad de Harvard.

Claudia Zilla, investigadora del SWP de Berlín y del Centro Weatherhead de la Universidad de Harvard.

Esta protesta, en la que no se embanderaron candidatos presidenciables a las elecciones de octubre de 2015 y que en su devenir fue una marcha pacífica, es la mayor expresión opositora al gobierno de Cristina Kirchner desde hace seis años, cuando se suscitó la llamada “crisis del campo”, en 2008. Si bien aún se discute cuánta gente participó en la marcha, está claro que en términos cuantitativos, fue bastante exitosa, lo que implica que asistió gente de diferentes sectores, y que tuvo un eco muy amplio.

En cuanto a la relevancia de la marcha, “por un lado, es una clara muestra del agotamiento de la ciudadanía argentina ante una ascendente tasa de homicidio en la Argentina, si bien hay varios países latinoamericanos que la superan. También reina la impunidad: se estima que alrededor del 90 por ciento de los casos queda sin esclarecerse. Véase justamente el caso AMIA", dice Claudia Zilla, analista política y Directora del Departamento de Investigación Las Américas de la Fundación Ciencia y Política de Berlín (SWP, por sus siglas en alemán), e Investigadora Visitante Fritz Thyssen del Centro Weatherhead para Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard. La inseguridad y la sensación de seguridad están avanzando y convirtiéndose en una de las principales preocupaciones de los argentinos, señala.

La otra dimensión es la del funcionamiento de las instituciones, explica Zilla: “Si consideramos específicamente el sector de seguridad, es decir el Poder Judicial, los servicios de inteligencia, las Fuerzas Armadas, la policía federal y las provinciales, la Procuración General, la sensación es que en Argentina hay mucha corrupción, mucho clientelismo, y mucho partidismo, además de luchas internas, de lo que se deriva una segunda desprotección ciudadana que, obviamente, está relacionada con la alta tasa de criminalidad.La muerte violenta, oscura del fiscal pone de manifiesto una vez más la existencia de un Estado de Derecho extremadamente precario”, remarca la analista.

Las insinuaciones del gobierno argentino acerca de que en la muerte del fiscal Nisman están implicados agentes del Servicio de Inteligencia Del Estado Argentino (SIDE) plantea asimismo la cuestión sobre si ha empeorado la situación en cuanto a derechos humanos en Argentina. De acuerdo con Claudia Zilla, “en realidad, no hubo una mejora, y, en algunos casos hubo incluso un empeoramiento". Lo que es clave en este aspecto para la analista es el “desentendimiento” por parte del gobierno argentino. Según ella, el gobierno actúa “como si los servicios secretos no fueran una parte central del Estado”. “Creo que, desde una perspectiva ciudadana, la muerte de Nisman fue la gota que rebalsó el vaso. Le dio visibilidad a un gran problema que no es nuevo y ya viene sucediendo en gobiernos anteriores”, subraya Zilla.

Actitud de “prepotencia” del gobierno

Luego de pasadas algunas horas de la “Marcha del silencio”, la presidenta argentina pronunció un discurso por cadena nacional en el que advirtió que su gobierno “no permite que nadie le marque la cancha”, pero evitó referirse a la marcha y a su imputación por supuesto encubrimiento de Irán en la causa AMIA.

De acuerdo con Claudia Zilla, el gobierno argentino podría haberse subido a la ola de la demanda social y compartir el reclamo del pueblo. Pero decidió hablar de un “ellos” y un “nosotros” y “enmarcar esta marcha como una marcha político partidaria de la oposición. Lo que termina haciendo esta marcha no por sí misma, sino, en primer lugar, por el manejo que se le da desde el gobierno es profundizar la línea divisoria ya existente en la sociedad argentina. Claro que en la marcha participó mucha gente que está en desacuerdo con el gobierno, y es 'anti K'. Pero se logró no hacer eso manifiesto. No se vieron banderas partidarias, ni candidatos presidenciables sacando provecho de eso.”

Según la experta, muchos argentinos piensan que con la muerte de Nisman se traspasó un límite: “Es como si dijeran que saben que el Poder Judicial en Argentina no es el más transparente y honorable, pero que maten a un fiscal ya es demasiado.” Además, para la politóloga, desde el año 83 “no hubo un discurso tan agresivo desde el gobierno frente a la oposición política y la diversidad de ideas como ocurre actualmente”.

“Las instituciones solo podrán mejorar con un fuerte respaldo político”

Protestas también en Madrid por la muerte del fiscal Nisman.

Protestas también en Madrid por la muerte del fiscal Nisman.

En cuanto a la forma en que murió Alberto Nisman se manejan diversas hipótesis: suicidio, suicidio inducido y homicidio. ¿Estaba el fiscal bajo presión por pistas falsas? Claudia Zilla dice que las opiniones que circulan en la Argentina aluden a que, si lo mataron, pudieron haber sido agentes iraníes, o gente del gobierno o algún sector de los servicios de inteligencia. “Creo que el gran problema es que los argentinos no saben ya a quién creerle. No solo por la muerte del fiscal Nisman, sino también por todo lo que pasó desde su muerte hasta ahora. Aparecen testigos que dicen cosas tremendas sobre lo que supuestamente sucedió en el lugar del hecho mientras se realizaban los peritajes, distintas autoridades y instituciones presentas versiones muy divergentes”, señala.

La Policía Federal calculó que hubo 50.000 participantes, y según cálculos de la Policía Metropolitana (de la Ciudad de Buenos Aires) hubo 400.000 participantes en la marcha, Ambos son organismos del Estado que responden a distintos gobiernos. “Esa diferencia en las cifras es la mejor muestra de lo que pasa en la Argentina: hay una profunda desconfianza en las instituciones, en los órganos del Estado”, subraya Zilla.

“El hecho de que no se pueda confiar en un sistema judicial independiente del gobierno y protegido, y que no haya una democratización del aparato de seguridad y de inteligencia ni de la Policía es clave y queda manifestado por el caso Nisman”. Eso “no lo cambiará simplemente un gobierno diferente”, dice Claudia Zilla. "El aspecto de la ética y la idoneidad en las instituciones del Estado argentino, la consolidación del Estado de Derecho es una tarea que requiere de una amplia initicativa política multipartidaria con fuerte apoyo social o incluso presión desde la ciudadanía”