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El Mundo

La lucha contra los nombres de calles coloniales en Berlín

Asociaciones de africanos quieren hacer cambiar los nombres de calles berlinesas relacionadas con crímenes coloniales cometidos por Alemania. Ha llegado la hora de rendirle homenaje a las víctimas del colonialismo.

"Decolonize Berlin", la Alianza para Descolonizar a Berlín reúne a un conglomerado de diversas ONG africanas y alemanas que buscan borrar del mapa capitalino alemán nombres de calles como la "del Moro", cerca del popular Gerdamenmarkt. 

¿Es el término "Calle del Moro" racista? Me acuerdo que en la ópera 'La Flauta Mágica' de Mozart hay una figura de un negro lujurioso que acosa a las mujeres: el moro Monostatos. Asímismo existe el famoso "Moro de Sarotti", que lleva el nombre de unos chocolates. Un insulto a los descendientes de los antiguos esclavos en Alemania, toda vez que "moro" significaba antes "estúpido".

Según el historiador Christian Kopp, que investiga el pasado colonial para la Alianza para descolonizar a Berlín, "en Berlin-Mitte, en donde hoy los turistas se amontonan, vivían los esclavos negros en el siglo XVIII".

Hasta ahora siempre creí que la historia colonial de Alemania se había iniciado con el Kaiser Guillermo II y que había terminado con la estruendosa derrota en la Segunda Guerra Mundial. Un corto y vergonzante capítulo que degeneró en el cruel genocidio de las etnias Herero y Nama. ¡Vaya equivocación!

El Gran Príncipe Electoral fue un negociante de esclavos

Los antepasados ​​de Federico el Grande, con poses de fino filósofo, eran comerciantes de esclavos y llevaron a muchos a Berlín. El mismo Gran Príncipe Electoral mantuvo una "fortaleza colonial" en Ghana e hizo una fortuna con diversas "transferencias" de esclavos al Caribe.

Federico el Grande vendía "moros" traídos en contra de su voluntad a Berlín para que deleitaran a las familias nobles en sus palacios haciendo música o sirviendo de criados y mensajeros. Así también era el cosmopolitismo de Prusia.

Casi 300 años después, los  alemanes no hablan mucho del pasado colonial de su país, a pesar de las iniciativas de indemnización a Namibia y proyectos culturales, como el Foro Humboldt, el futuro Museo de las Culturas del Mundo de Berlín.

Ahora comprendo lo que motiva las iniciativas para borrar de las calles alemanas los nombres que evocan el cruento pasado colonial. A su vez, parece incomprensible que los residentes de la "Calle del Moro" en Berlín, hayan fundado otra asociación para no dejar cambiar dicho nombre, porque es "tradicional", actuando como si el comercio de esclavos fuera una "manifestación de la amistad germano-africana".

Gero Schließ (jov/lgc)

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