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Política

La izquierda radical presiona a Syriza

El recién dimitido primer ministro griego Tsipras debe temer por su reelección. Su principal amenaza es el nuevo partido “Unidad Nacional” del exministro Lafazanis. Desde Atenas, Jannis Papadimitrou.

Antes de que le diera tiempo a Alexis Tsipras a aprobar la petición de crédito con los acreedores de Grecia, 25 miembros de su partido ya habían abandonado su formación de izquierdas, Syriza, para fundar su propio grupo en el Parlamento.

El jefe del nuevo partido conocido como “Unidad Nacional” (LAE, por sus siglas en griego) es el antiguo comunista Panagiotis Lafazanis. El nuevo grupo nace como la tercera fracción más grande y tiene la intención de establecerse permanentemente como actor influyente en la política ateniense a partir de las elecciones del 20 de septiembre.

“No sólo queremos ser el tercer partido más importante, sino que vamos a ser el altavoz y la fuerza contra las políticas de austeridad”, explicó uno de los líderes del partido, Kostas Isychos, en una entrevista con DW. Su partido quiere recuperar el espíritu del referéndum del 5 de julio, en el que el 61 por ciento de los griegos votó contra las políticas de austeridad que anunciaron los acreedores. “Sorprendentemente, por aquel entonces muchos votaron no, y ahora nuestra motivación es que el resultado en las elecciones sea otra gran sorpresa”, dice convencido Isychos.

No todo el mundo en Atenas comparte su optimismo. La izquierda radical seguramente entrará en el parlamento, pero no como tercera fuerza, opina el politólogo Levteris Koussoulis. En cualquier caso, el nombre del partido puede servir de nexo de unión para todos aquellos votantes que se oponen a las medidas de austeridad y acusan a Tsipras de tomar decisiones arbitrarias. Las encuestas no muestran una imagen clara: la plataforma de izquierdas Iskra le otorga ya al nuevo partido un 10 por ciento en intención de voto, mientras que una encuesta del canal de televisión Action24 no le da más de un 4 por ciento.

Los analistas creen que aún es demasiado pronto para conocer el potencial de las agrupación de extrema izquierda, teniendo en cuenta que fundaron el partido hace pocas semanas.

El lunes la presidenta del Parlamento, Zoe Konstantopoulou, declaró su apoyo a la LAE. Otro que probablemente respalde a la formación es Manolis Glezos (92), uno de los primeros líderes de Syriza. Kostas Isychos espera aún un mayor estímulo, en especial de los disidentes de Syriza que votaron contra las medidas de austeridad o se abstuvieron de votar en el hemiciclo. Así, Isychos sospecha que en las próximas semanas las filas de su partido se verán reforzadas.

¿Un nuevo camino para Grecia?

“Unidad Nacional” aboga con vehemencia por la ruptura con la UE y el FMI, y reclama la vuelta al dracma. El jefe del partido Lafazanis dijo ayer (02.09.2015) en una entrevista que tanto él como Tsipras apostaron en los últimos años por romper con los acreedores y prometieron un nuevo comienzo para Grecia.

El problema es que, como jefe de gobierno, Tsipras tomó otra decisión en el último momento y firmó las medidas de austeridad que le impusieron y que tantó demonizó durante la campaña electoral. Tsipras ve justificada su reelección: le pusieron una pistola en el pecho y Grecia cayó en la trampa. No tenía otra opción que escapar y continuar luchando, dijo en un reciente mitin de campaña.

“La escisión de Syriza era inevitable”, dice el politólogo Levteris Koussoulis. Y añade: “Syriza fue una alianza de dos partidos distintos que, aparentemente, perseguían el mismo objetivo a largo plazo, pero que no se llevaban bien bajo el mismo techo. Es algo bueno, puesto que la izquierda radical, es decir, los políticos de la LAE, tienen la oportunidad de dar la cara y discutir abiertamente acerca del retorno al dracma, y su intención de implantar un sistema cuasi-comunista”.