1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

América Latina

La eminencia gris de Maduro

En Venezuela, el éxito de los recursos jurídicos utilizados por el partido de Gobierno para disminuir las facultades de la oposición parlamentaria despierta interés por los posibles autores de esa “estrategia legalista”.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su consorte, Cilia Flores.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su consorte, Cilia Flores.

Desde que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) perdió la hegemonía de la Asamblea Nacional en los comicios legislativos del 6 de diciembre de 2015, el oficialismo no ha hecho otra cosa que intentar restringir las facultades de esa institución: deslegitimando retóricamente a la oposición –que ahora ocupa buena parte de las 167 curules disponibles–, instalando un Parlamento paralelo e impugnando a varios diputados para evitar que el antichavismo acapare 112 escaños, la codiciada mayoría calificada de dos tercios.

El éxito de los recursos jurídicos a los que ha echado mano el PSUV hace que algunos analistas se pregunten por la autoría de esa “estrategia legalista”, como la describió en entrevista con DW el investigador Peter Birle, del Instituto Ibero-Americano (IAI) de Berlín. Al Gobierno de Cuba se le sigue atribuyendo el diseño de muchas políticas aplicadas por el “hombre fuerte” de Caracas; pero otra figura empieza a ser percibida como la eminencia gris de Nicolás Maduro: la abogada Cilia Flores, esposa del jefe de Estado venezolano.

Al Gobierno de Cuba se le sigue atribuyendo el diseño de muchas políticas aplicadas por el presidente venezolano.

Al Gobierno de Cuba se le sigue atribuyendo el diseño de muchas políticas aplicadas por el presidente venezolano.



Larga trayectoria

La primera dama –que, de ser necesario, prefiere hacerse llamar “primera combatiente”– tiene una trayectoria política de dos décadas en la que sobresale su período como presidenta del Parlamento (2006-2011). Durante ese lapso, Flores fue una pieza clave para posibilitar que el oficialismo promulgara leyes que ya habían sido rechazadas en el referendo constitucional de 2007 y para otorgarle poderes especiales al presidente Hugo Chávez (1999-2013), con miras a que “el Comandante” legislara por decreto.

Así lo reporta el sitio web poderopedia.org –publicación de referencia para entender quién es quién en los ámbitos venezolanos de la alta política y la economía– en el perfil que le dedica a la consorte de Maduro. “Yo no creo que las tácticas más recientes del chavismo hayan sido urdidas por Cilia Flores”, sostiene el politólogo Jesús Azcargorta, conocedor de la historia del PSUV y autor del libro Los partidos monopólicos latinoamericanos, admitiendo, no obstante, que es difícil saber lo que pasa tras bastidores en la política venezolana.



Una instancia no fiscalizable

“No está claro hasta qué punto Flores incide sobre la agenda del Gobierno”, dice por su parte Carolina Guerrero, del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA), especializada en el análisis del peso político de las primeras damas en América Latina. “Al igual que Rosario Murillo y Nadine Heredia, las esposas de los mandatarios de Nicaragua y Perú, respectivamente, Flores ya participaba en la política antes de convertirse en primera dama y eso le brinda cierto margen de influencia”, acota Guerrero.

“Como consorte de Maduro, Flores tiene un poder real que, sin embargo, no es fácil de medir porque, como primera dama, ella no es fiscalizable, ella no está obligada a rendir cuentas. Además, las funciones de las primeras damas suelen estar definidas muy vagamente”, señala la investigadora, distinguiendo entre las esposas de presidentes que cumplen un rol exclusivamente ceremonial en la esfera pública y aquellas que tienen la posibilidad de ejercer influencia política en un ámbito inescrutable para los órganos de control del Estado.